PREMIUM 298. Solo puedes quedarte con uno, con Rebe

0:00
0:00

Hoy hablamos premium Episodio 298 Solo puedes quedarte con Rebe Hola, amigos, amigas.

Bienvenidos a un nuevo episodio premium.

Hoy Rebe y yo hablamos de algunos dilemas absurdos en los que solo puedes quedarte con una opción.

Vamos con el episodio.

¿Hola, Rebe, qué tal?

Hola, Roi, muy bien.

¿Y qué tal?

Pues muy bien, muy contento, como siempre.

Un día más tenemos un episodio premium.

¿Y hoy va a ser un episodio cómo definirlo?

Un episodio que nos va a hacer replantearnos muchas cosas.

Hoy es un episodio que yo podría odiar muchísimo, porque consiste en decidir cosas.

Vamos a tener que decidir entre dos opciones.

Y eso es lo que yo más odio en el mundo, creo, tener que decidir cosas.

¿Es algo que no te gusta?

¿Tomar decisiones?

Es algo que me gusta poquito.

¿De hecho, siempre que le digo a Oye, Rebe, comemos pizza o tortilla?

Su respuesta me da igual.

Me da igual.

Exacto.

Y claro, aquí hay que tener cuidado, porque en realidad a Rebe no le da igual.

Más o menos yo tengo que intuir cuál es su preferencia, pero me me da igual.

Y luego Vale, pues voy a hacer una tortil.

Sí, pero tortilla no sé.

¿Pero entonces, qué quieres, tortilla o pizza?

No, no, si me da igual.

Voy dejando pistas.

Soy una persona sutil en su decisión.

Quizás porque quieres jugar un poco conmigo, quizá quieres saber si yo soy capaz de descubrir lo que prefieres, pero bueno, sí, efectivamente.

¿No te encanta tomar decisiones porque a veces es difícil, verdad?

¿Pizza o tortilla?

No me parece una decisión muy vital.

Pero en otras ocasiones no está tan claro qué opción es la correcta o la mejor.

Puede deberse a muchos factores, creo.

Puede ser que sea una decisión difícil y tengas miedo a fallar en tu decisión.

También puede ser por no herir a nadie o por no ser a veces maleducado, por ejemplo.

Yo creo que mi caso, por ejemplo, viene de cuando era pequeña, que no quería como ser a veces maleducada o caprichosa.

Entonces, si alguien me ofrecía algo para no ser como tiquismiquis o eso, caprichosa en mi decisión, prefería decir me da igual y que la persona me ofreciese lo que le fuese más cómodo.

Por ejemplo, imagínate, iba a casa de mi tía y me ofrecía merendar, me ofrecía diferentes opciones.

Yo decía me da igual para que ella me diese lo que le era más cómodo de preparar o cualquier cosa.

Entonces creo que era por eso, y creo que al ir creciendo, pues me quedó esa manía.

Bueno, pues me parece una explicación interesante.

Bueno, pues Rebe, lo siento, pero hoy te tienes que olvidar de me da igual.

Esa palabra o esa frase no existe en este episodio, porque hoy vamos a jugar una especie de juego que consiste en tener un dilema donde se nos ofrecen dos posibilidades y hay que elegir una.

Y muchas de estas posibilidades o situaciones son difíciles.

Entonces vamos a tener que elegir una de las dos opciones que se nos dan.

Y van a ser cosas un poco locas.

Más que decisiones difíciles, son situaciones extrañas, diría yo, porque no vamos a tomar una decisión aquí vital, sino que nos van a dar dos opciones bastante raras en algunas ocasiones.

Y bueno, hay que decidir la menos rara para ti, porque tampoco es que esto importe mucho.

Sí, son como sacrificios, pero cosas que en la vida real no te ocurren nunca.

Pero bueno, empezamos.

Primer vivir sin música o vivir sin pan para toda la vida.

Entonces tienes dos o nunca volver a escuchar música, o nunca volver a comer pan.

Y ningún tipo de pan.

Barra de pan, pan de hamburguesa, una pizza.

La base realmente sería pan.

Entonces tampoco ningún tipo de producto que sea algo parecido al pan.

Yo tengo clara mi decisión, Roi.

Es quizá sorprendente, porque voy a elegir comer pan.

Prefiero vivir toda mi vida sin escuchar música.

¿Puede sonar un poco triste, no?

Toda tu vida sin música, sin alegría.

Pero es que en España no comer pan es un sacrilegio.

¿Cómo me hago un bocadillo?

¿Cómo me hago unas tostadas para desayunar?

¿O una tosta de tomate, jamón?

No sé, vivir sin pan sería demasiado difícil.

Guau.

Bueno, iba a decir que me sorprende, pero no me sorprende tanto.

A ver, me sorprende un poco porque yo elegiría vivir sin pan.

Es decir, prefiero escuchar música, no escucho música muchísimo.

Pero claro, no volver a escuchar música nunca más me parece un poco triste, la verdad.

Porque la música es algo agradable.

A de vez en cuando me gusta escuchar música, como a todo el mundo, y creo que no hay nadie en el mundo que no escuche música.

En cambio, no sé, hay gente que es intolerante al gluten y vive sin comer pan y no está triste ni nada.

Quizá un poquito, pero bueno, tienen alternativas.

Bueno, pues seré yo la rarita, Roi, pero no sé, prefiero comer pan feliz con mi tostada y en silencio.

Vale, pues está bien.

A ver, ahora estoy pensando que también gente con problemas de audición, gente que está sorda, por ejemplo, que no puede escuchar música, entonces también se puede vivir sin música.

No qué es peor.

¿A ver, puedo cantar yo?

¿Eso está permitido?

Porque pone no escuchar música, pero si soy yo quien está cantando, igual está permitido.

Sí, yo creo que está permitido.

Pero bueno, lo que haces con tu voz, Rebe, no si se puede considerar música.

Bueno, pues yo haría mi intento de cantar mientras disfruto de mi pizza, mi tostada, mi bocadillo de chorizo.

Creo que sería feliz igual, Roi.

Bueno, pues lo veo bien.

Yo creo que aquí no hay una elección mejor o peor, sino la mejor elección para uno mismo.

Y vivirías sin música y yo viviría sin pan.

Vamos a la siguiente, Rebe.

¿No volver a ver películas o no volver a leer libros?

Tienes que elegir entre películas y libros.

Bueno, y cuando digo películas se incluye series y tal.

O sea, no intentemos aquí buscar el vacío legal.

Esta me resulta más difícil, Roi.

Voy a pensar mi respuesta mientras vas contestando en esta ocasión.

Pues yo no lo tengo muy claro.

¿No volver a ver películas, ni series, ni ningún tipo de contenido audiovisual o no volver a leer libros?

La verdad es que no lo sé, porque voy por momentos.

Entonces creo que me quedaría con los libros.

Creo que elegiría no volver a ver películas o series, pero aún así no lo tengo tan claro.

No si sería una buena lección.

Pues voy a llevarte la contraria una vez más.

Y creo que me quedaría con las pelis y las series, porque me encanta leer y me gusta muchísimo, pero no sé, no volver a ir al cine, verme una serie en casa contigo, por ejemplo.

Relaciono más ver una película o una serie con estar con personas.

Y leer un libro es algo que hago yo sola.

Entonces, pues una noche cenando juntos y viéndonos una peli creo que lo extrañaría más que leer un libro.

A lo mejor, no lo sé.

Pero bueno, puedo verme películas que estén basadas en libros y así, aunque no los haya leído yo.

Pues es una pequeña trampa.

Sí, y puedes escuchar audiolibros.

Entonces en realidad podríamos buscar alternativas.

Aunque bueno, escuchar un libro no es lo mismo que leerlo, pero sí, quizá es mejor quedarse con las películas.

Yo creo que cambiaría mi respuesta.

¿Te convencí?

Creo que sí.

Venga.

¿Tener siempre frío o tener siempre calor?

Es decir, vas a sufrir una de estas dos, siempre frío o siempre calor.

Y no puedes solucionarlo con aire acondicionado, el calor, o no puedes solucionarlo con mantas, sino que siempre vas a tener esa sensación en tu cuerpo.

O frío o calor.

Esta es difícil.

Creo que prefiero tener siempre calor.

No si te convence mi respuesta, pero te la puedo argumentar.

Y es que el calor puedo soportarlo, aunque no sea algo muy agradable, puedo tolerarlo.

Pero con el frío lo paso mal a nivel ya corporal, me puede doler alguna parte del cuerpo, me puede sentar mal.

Por ejemplo, a cuando me coge el frío, que se suele decir, pues me empieza a oler la barriga o cosas así.

Entonces, pues prefiero no sufrir eso cada día.

¿Lo que pasa es que no hemos decidido un nivel, o sea, la temperatura, a qué temperatura sería ese frío?

¿A qué temperatura sería el calor?

Pero si es como en nuestra ciudad natal, en Vigo, los días de mucho frío o los días de mucho calor.

Yo también elegiría el calor, aunque a el calor no me gusta.

Tampoco el frío extremo.

Pero creo que contra el frío puedes prepararte un poco más.

Contra el calor es más complicado.

Pero aún así, si vas a sentir frío calor, prefiero sentir calor.

Porque es verdad que cuando sientes frío es como que duele más.

El calor es desagradable, es incómodo, te cansa y te agota, pero al menos no es tan doloroso como el frío.

El frío que afecta mucho más al cuerpo.

Las dos situaciones son malas.

Entonces realmente estás eligiendo entre malo y malo.

Solo hay que decir cuál es peor.

Ninguna es agradable.

Cuando hemos viajado, por ejemplo, hemos estado en sitios en los que hacía mucho calor y no lo pasas bien tampoco.

Estás todo el día sudando, te cansas muchísimo, cualquier actividad física es un suplicio.

Pero bueno, si hay que elegir, pues oye, mejor el calor.

Estoy contigo.

Vamos a un dilema más absurdo, si es posible, o que tiene que ver un poco con el ridículo, quizá con hacer el ridículo en público.

Entonces, imagínate que a tu cuerpo le ocurre algo.

Entonces tienes una modificación en tu comportamiento involuntaria.

Y tienes dos tienes que cantar todo lo que dices.

Es decir, cada vez que hablas, cantas.

En lugar de hablar como yo estoy hablando ahora, hablaría de esta forma, cantando todo el tiempo.

Y no podría hablar sin cantar.

Y tendría que grabar un episodio así y la gente me odiaría.

¿Dirían por qué está tan feliz ese tipo?

¿Se entiende, no?

Se entiende, se entiende.

¿Cuál es la otra opción?

La otra opción, lamentablemente no puedo mostrarla aquí, pero sería bailar cada vez que caminas.

No podrías caminar de forma normal, sino que cada vez que avanzases, bailarías.

Estarías bailando, estarías haciendo cosas con los brazos, con las piernas, pero no podrías caminar de la forma convencional, de la forma que caminamos casi todos.

¿Y cuál prefieres, Roi?

Elige primero.

Esta vez yo creo que tengo clara mi opción.

Creo que sería gracioso tener que cantar todo lo que dices.

Pero claro, si estamos pensando que es algo que voy a tener que hacer de forma obligada siempre, me quedaría con bailar cada vez que caminas.

Porque incluso tiene cierta gracia, porque cantar, si siempre estás hablando, cantando, la gente ya pensaría que te estás riendo de ella la cara, pensarían que está siempre haciendo el tonto o algo así.

En cambio, si bailas cada vez que.

Caminas, dirían si bailas todo el rato, no van a pensar que te estás riendo.

No, no, lo van a ver súper normal.

No pensarían que eres un tío bailón, que eres un tío feliz.

Y a veces hay gente que camina de una forma que casi parece que baila también.

Yo elegiría caminar bailando, pero no porque sea más raro o menos raro, sino porque a lo largo del día hablo mucho pero no camino tanto.

Quizás entonces me supondría un cambio mucho más grande.

Tener que cantar todo el rato, por ejemplo, grabar un podcast ya sería muy difícil.

Mientras que, bueno, bailar mientras camino no es un cambio tan grande.

Y según cómo bailes, incluso igual avanzas más rápido y todo y haces más deporte muy sano.

Vale, buena respuesta, buena respuesta.

Bueno, pues Rebe, cuéntame el siguiente dilema que tenemos por ahí.

Vale, pues el siguiente creo que a ti te va a resultar fácil de responder, pero bueno, ahí viajar gratis por todo el mundo pero no poder volver nunca aquí a tu casa.

Abigo o quedarte siempre en tu ciudad pero no poder salir nunca de ella, no poder ver otros sitios.

Buah, yo la tengo clarísima.

Quedarme siempre en mi ciudad natal, porque aunque ahora estamos haciendo esto de viajar mucho y visitar diferentes países, me gusta mi ciudad natal, me gusta mi tierra, yo soy una persona, no sé, de estar en casa, de estar en el sitio donde me gusta y no me gusta tanto.

Viajar que está bien y me gusta hacer algún viaje de vez en cuando, pero si tengo que elegir entre estar viajando continuamente y no poder volver a casa o quedarme en casa para siempre, me quedo en casa.

Rebe.

Pues yo no lo tengo tan claro.

Para este que es un dilema bastante complicado, porque aunque me encanta estar en casa y me gusta muchísimo estar aquí y la gente, la comida y todo lo que hay aquí, no poder ver otros sitios nunca.

Hay muchos sitios increíbles en el mundo.

Entonces creo que podría encontrar otro sitio que también me gustase y que se parezca a mi casa, pero pudiendo moverme también y ver más sitios.

Realmente para quizá lo más difícil de este dilema sería la gente.

Si la gente va a estar en tu ciudad y tampoco la vas a poder ver, o la gente la puedes mover de sitio.

Bueno, la gente no puedes moverla de.

Sitio, que vengan ellos a visitarme a mí.

O sea, en este dilema podríamos decir que podrías visitar tu ciudad natal un mes al año, por ejemplo.

Venga, podemos dar esa concesión, pero no podrías vivir ahí y no podrías estar más de un mes al año, por ejemplo, toda tu vida.

Es difícil.

No qué contestaría Roi.

Ver solo una vez al año a mi familia, pues me parece triste, pero pueden visitarme ellos también a mí.

Entonces podría irme a vivir a la ciudad de al lado.

Bueno, bueno, no, no, eso no vale.

No puedes decirme no, me voy a la ciudad que está a 1 h en coche.

No, eso no vale.

Si no, no hay dilema.

Pero bueno, yo creo que te quedarías con la misma opción que yo.

Ahora lo comentas así, pero si se diese la situación, no cómo se podría dar, porque esto son hipótesis un poco absurdas.

Son situaciones absurdas.

¿Pero bueno, yo creo que te quedarías en casa también te quedarías en Vigo?

Quizá llegaría a tomar esa decisión por mi familia y mis amigos y tal, pero no lo tengo claro, la verdad.

No lo tengo claro.

Roi.

Podría decidir vivir en otro país y visitar a mis amigos y a mi familia una vez al año y que ellos me visiten a otra vez.

Sí, pero bueno, aquí tenemos visiones distintas.

Yo puedo visitar otros países viendo Discovery Channel, no necesito estar allí.

Bueno, pues pasamos al siguiente dilema, que es un poco parecido, porque es vivir en una cabaña en el monte, aislado, sin Internet y sin nada, o vivir en una gran ciudad, en una ciudad más caótica, pero con un Internet rapidísimo, todos los servicios.

¿Qué elegirías?

¿Hoy?

Es complicado, porque justo son los dos mundos que me las cabañas, los bosques, las zonas de naturaleza, pero con Internet rápido.

Es como me gusta el Rollo del Rural, de lo natural, pero también me gusta ver mis series, mis películas, tener acceso a Internet.

Incluso si hay servicios de mensajería o lo que sea, estilo Amazon y tal, tiendas online, también me gusta poder conseguir eso.

Entonces me gustan los dos mundos.

No qué elegiría, la verdad, porque vivir en una cabaña me parece interesante, pero claro, sin Internet, a ver, es la vida más auténtica.

Sería la vida que vivieron todos nuestros ancestros durante siglos y siglos.

Vivíamos en pequeños pueblos, en cabañas y tal.

No sé, no sé.

Creo que si tengo hijos viviría en una ciudad grande.

Porque vivir en una cabaña aislada, sin Internet, con hijos, es muy complicado.

Quieres llevarlos actividades o cosas así, está todo muy lejos.

¿Sería un poco como la película esta de Viggo Mortensen, cómo se llama?

Capitán fantastic o Capitán fantástico o algo así.

Pues vivían exactamente así.

Tenían como un modo de vida alternativo.

Vivían en medio del bosque, una cabaña, sin tecnología ni Internet, de forma muy natural.

Venga, voy a decir vivir en una cabaña sin Internet porque las ciudades grandes es que no me gustan nada.

Yo creo que dependería del tamaño de la ciudad y el tipo de ciudad.

Porque no es lo mismo una ciudad como Vigo, en la que vivimos nosotros, que dentro de ser una ciudad es bastante tranquila, hay zonas muy tranquilas, a irte a lo mejor a Madrid, por.

Ejemplo, o más grande incluso en este dilema.

Es una ciudad grande, caótica.

Claro, no es Tokio, porque estuvimos en Tokio y me gustó.

Podría vivir en Tokio.

Hay Internet muy rápido y me parece una ciudad muy bien organizada, muy tranquila y es una ciudad enorme.

Pero no, no, no.

Vamos a elegir una ciudad caótica, ruidosa, con muchos coches, mucho tráfico, transporte público que no funciona tan bien ese tipo de ciudades.

En ese caso yo viviría en una cabaña.

Es que yo no soy tan exigente.

A lo mejor podría vivir en una cabaña muy tranquila, hacer mis manualidades, pintar.

Yo podría vivir tranquilamente ahí.

Además creo que el tema servicios, por ejemplo, en mi caso, me adapto más fácil, porque si estoy en una gran ciudad, pues oye, es maravilloso tener todos los servicios a tu alcance, tan fácil, tan rápido, bajar de tu piso, ya tener ahí un montón de tiendas, un montón de servicios que llegan directamente a tu casa.

Pero luego si estoy en una casita aislada que tengo que coger el coche para ir al pueblo más cercano, pues también me adapto, no tengo mucho problema.

Entonces creo que prefiero estar tranquila pero sin Internet.

Ese es el detalle interesante, que aunque no nos damos cuenta, usamos mucho Internet, no solo para trabajar, que es algo evidente, pero para el ocio lo usamos muchísimo también.

Y podría ir al pueblo más cercano a coger wifi, descargarme cosas y volver a mi cabaña.

Hombre, eso sería hacer trampa, creo, pero en este dilema sería un poco tramposo.

¿Pero bueno, podrías ver películas como DVD o VHS, sabes?

Una tecnología anterior a Internet.

Pues creo que podría adaptarme perfectamente.

Creo que la conclusión es que en todos los dilemas intento hacer trampas.

Venga, vamos al siguiente.

Vivir en un sitio donde siempre es de día.

O sea, nunca es de noche, siempre está el sol ahí en el cielo.

O un sitio donde siempre es de noche, nunca hay sol.

Esta opción la tengo más clara, la verdad.

No me resulta un dilema.

Preferiría vivir en un sitio donde siempre es de día.

Porque además en España tenemos persianas, pues oye, bajas las persianas, la habitación está oscura, puedes dormir perfectamente, podrías incluso cerrar las de toda la casa y dentro de casa es de noche, así que no tengo problema.

Pero claro, vivir en un sitio donde siempre es de noche es un poco triste, porque además no van a vivir muchos seres vivos, no va a haber mucha vegetación, no sé, un poco deprimente.

Ya, yo creo que es fácil la respuesta.

Aunque nunca hemos vivido, nunca hemos estado en sitios tan extremos, que hay en algunas zonas del mundo donde en ciertos periodos, pues casi todo el día es de noche o casi todo el día es de día.

Entonces, sin haber experimentado eso, no podemos saberlo exactamente, pero creo que es evidente que vivir siempre de día es un poquito mejor que vivir siempre de noche.

Pero bueno, a lo mejor algún oyente que que ha experimentado esto nos oye.

¿Pues vivir siempre de día tiene estos problemas que no me gustan?

No lo sé.

Obviamente para el cuerpo es complicado porque siempre está ahí el sol y el ritmo circadiano no va muy bien, tu ritmo vital.

Pero lo que has dicho, cierra las persianas y ya está.

Si siempre es de noche, bueno, puedes encender la luz.

Pero también es peor para la salud.

Hay muchas depresiones por eso y temas así, por la falta de luz.

imagínate un país como España, de noche todo el tiempo, las terrazas, la gente paseando por la calle, todo eso se perdería.

Se pierde un poco la esencia del país.

Entonces creo que casi todo el mundo prefería estar siempre en un día constante.

Bueno, pues este dilema creo que estaba bastante claro.

Vamos con otro que es más complicado.

Tener todo el tiempo libre del mundo pero con muy poco dinero.

Tendríamos que definir qué es poco dinero, luego lo comentamos.

Entonces, todo el tiempo libre del mundo, no tienes que trabajar, pero tienes muy poco dinero y no puedes ganar dinero de ninguna forma.

Esto es importante.

No puedes trabajar en tu tiempo libre.

No, no, no, no.

Esa es una opción.

O tener mucho dinero pero muy, muy poquito tiempo libre.

Tienes que trabajar mucho, mucho, mucho.

¿Tienes que trabajar, no sé, 14 h al día y casi no tienes tiempo libre porque trabajas 13 o 14 h al día, duermes y qué te queda?

1 h de tiempo libre o ni eso.

Esas son las opciones.

Ambas opciones son una mierda, Roi.

Es que en este dilema no hay opción buena.

Es que esa es la gracia.

Algunos que eran muy sencillos, pero este es más complicado.

A ver, supongo que preferiría tener mucho tiempo libre aunque tenga menos dinero.

Porque puedes buscar actividades o alguna cosa que hacer que implique no gastar dinero.

Puedes irte a pasear, caminar por el bosque, irte a la playa, ciertas actividades que impliquen no gastar.

Vale, pero no tendrías dinero para viajar.

Tendrías un coche muy viejo.

Solo podrías tener un coche muy viejo o no podrías tener coche incluso porque se te rompería y no tendrías dinero para arreglarlo.

Tendrías que ir en transporte público o caminando.

Pues iría caminando o en transporte público.

Hacer algo.

¿Pero es que si tengo mucho, mucho dinero, aunque tenga un cochazo, un montón de cosas y pueda viajar y todo lo que quieras, si no tengo el tiempo para viajar, de qué me sirve poder viajar?

¿O no tengo tiempo para quedar con mis amigos, de que me sirve tener mucho dinero?

También es cierto que no tener dinero te va a limitar mucho para hacer ciertas cosas o hacer ciertos planes con tus amigos.

Pero bueno, al menos podrás hacer algo.

Es que ninguna opción es buena.

Entonces hablamos de vivir una vida con mucho dinero o una vida muy justita.

No puedes hacer mucho tienes para comer, tienes para vivir, pero sin grandes lujos.

Curiosamente, Rebe, yo creo que mucha más gente en la vida real elige la última opción.

Yo creo que mucha más gente, no digo que se enfrenten a este dilema concretamente, pero creo que mucha gente vive esa vida de tener mucho dinero porque tienen trabajos donde ganan mucho dinero y trabajan muchísimo y no tienen casi tiempo libre y eligen conscientemente esa opción.

En mi caso, yo estoy viendo este dilema como no tener dinero para ocio, pero para tus necesidades básicas.

Entonces yo estoy dando por hecho que cubres tus necesidades y luego eliges si tener mucho o poco para hacer cosas.

que es cierto que mucha gente subconscientemente sacrifica tiempo libre por ganar más dinero y otra pues no.

Pero yo doy por hecho que en este dilema las necesidades básicas están cubiertas, porque si no, si me muero de hambre, pues claro, elijo tener dinero.

Lo que pasa es que las necesidades van cambiando, porque dices bueno, necesito desplazarme, entonces uso el transporte público, pero luego dices vamos, con un coche, me desplazaría mejor.

Entonces necesito un coche, y compras un coche de segunda mano viejo, pero luego dices Necesito un coche nuevo, y compras un coche nuevo, pero luego ya tienes más dinero y necesito un coche más potente, que este coche en autovía no me sirve, entonces compras un coche más potente.

Y luego dices necesito cambiar de coche cada tres años, que si no, no estoy cómodo.

Entonces cada vez sigues trabajando más porque tus necesidades como que se van ampliando.

No sé, Roi, estás complicando demasiado este dilema.

Necesitaría un episodio entero solo para este.

Sí, la verdad es que este nos podría dar para un episodio completo.

¿Bueno, pues está claro que podríamos entrar en muchos detalles pequeñitos, pero bueno, más o menos, si no fuera algo terrible, preferirías tener mucho tiempo libre y poco dinero?

¿Porque claro, para qué quieres el dinero si no puedes disfrutarlo?

Exactamente.

¿De qué me sirve tener mucho si no puedo hacer nada con ese dinero?

Entonces, bueno, creo que preferiría disfrutar de lo que tengo.

Pero bueno, Roi, yo contesté, pero creo que no te has mojado, no has dicho nada, has explicado un montón de conceptos, le has dado muchas vueltas, pero no has dado una respuesta.

No, yo creo que si hablamos puramente el ocio, creo que me quedaría con la primera opción, tener todo el tiempo libre del mundo pero poco dinero.

Claro, habría que entrar en muchos detalles que hoy no vamos a comentar sobre cuánto dinero sería y todo esto, pero bueno, creo que me quedaría con esa opción.

Vale, pues entonces pasamos al siguiente, que consiste, ojo roi, en comer tu plato favorito todos los días del año, el resto de tu vida, o no poder comerlo nunca más, no volver a probar nunca ese plato.

Es que no cuál es mi plato favorito.

Ese es mi dilema.

Antes de responder a este dilema tengo que solucionar el mío, mi dilema interno, que no exactamente cuál es mi plato favorito.

Me gusta mucho la tortilla, la pizza, el pollo, el pollo frito, no sé, hay muchos platos que me gustan mucho.

Podemos decir en vez de un plato favorito, tus cinco platos favoritos.

Comer siempre tus cinco platos favoritos todos los días.

¿Eliges entre esos platos o no volver a comer nunca esos platos?

Venga, vamos a decir tres para que sea una decisión difícil, porque cinco platos yo no varío mucho mi alimentación, casi como cinco.

Creo que no lo sé, Rebe, no lo sé.

Voy a contestar yo por ti, Roi.

Yo elegiría comer siempre mis tres platos favoritos.

¿Sí, sí, porque a ver, no lo tengo clarísimo, pero bueno, hay que decidir, no?

Entonces, no sé, coger mis tres platos favoritos y no volver a comerlos nunca.

Creo que no sea capaz, porque si de verdad son mis favoritos es porque me encantan por encima de muchos otros dos.

Tiene que ser de verdad mis favoritos y no volver a comerlos nunca sería terrible.

Pero a ti te gustan muchos otros platos.

Esa es la cuestión.

Yo podría decir Vale, pues no voy a volver a comer tortilla, pizza ni pollo, uff, estoy sufriendo un poco.

Pero aún así hay muchas otras comidas que me gustan, me gusta el salmón, me gusta la ternera, me gustan los huevos.

Y puedes hacer un montón de platos.

Entonces yo creo que elegiría no poder comer mis platos favoritos nunca más.

Claro, si son tres, si tienes que elegir 15, bueno, ya serían demasiados.

No sé, no sé, no lo tengo claro.

Es que si por ejemplo me quitas la pizza, que me encanta la pizza, no volví a comer nunca una.

No si sería capaz.

Yo lo digo porque hubo épocas de mi vida donde pues no comía tanto los platos que ahora son mis platos favoritos y era feliz y estaba bien.

Hubo épocas en las que no comía mucho pollo, otras épocas, por ejemplo, cuando vivía en casa de mis padres, casi nunca comíamos pizza y yo tampoco iba mucho por ahí a comer pizza.

Entonces ahora como bastante pizza, pero en esa época no la echaba de menos.

Yo por mi experiencia, en periodos en los que no he comido ciertos alimentos, no era fácil, no lo llevaba bien, echaba mucho de menos comer ciertas cosas.

Entonces creo que no sería capaz.

Pero bueno, al final es un dilema que esperemos que no tengamos que enfrentar nunca.

Por ahora voy a seguir comiendo todo lo que me apetezca.

Perfecto.

Bueno, pues creo que ya hemos respondido muchos dilemas un poquito absurdos, estas preguntas en las que sólo puedes quedarte con una opción y animo a los oyentes a que nos dejen un comentario con sus elecciones.

¿Qué habéis elegido de estos dilemas diferentes?

1 pequeño argumento no estaría mal, porque a veces das una respuesta y parece absurda, pero luego la explicas y dices, oye, pues es comprensible que haya elegido esto.

Tiene lógica.

Bueno, pues nada, Rebe, un placer como siempre hablar contigo.

Cuídate mucho y hablamos la semana que viene.

Un saludo para ti y para todos los oyentes.

Hasta la próxima.

Chao, chao.