This transcript has been generated automatically.
Hoy Rebe y yo hablamos de la curiosidad y los motivos por los que los humanos somos curiosos.
¿Quién era el chico ese que vi el otro día, que pasó cerca de ti, que te miró y no sé si te habló incluso?
No sé si te refieres a un señor más que chico, porque igual ese hombre tenía 70 años o así, más o menos, no lo consideraría quizá chico.
Es lo bueno que tiene tener mascotas, que hablas con mucha gente cuando sales a pasear.
¿Bueno, realmente más que curiosidad, lo mío parecía más celos, porque cuando dices Oye, quién es el chico con el que andabas ayer?
Entonces hay una pequeña diferencia entre ser curioso o tener curiosidad y ya ser celoso.
Hay una línea bastante marcada entre tener curiosidad y ya quizá obsesionarse demasiado.
¿Hoy hablamos, Rebe, o intentamos responder a esta pregunta por qué somos curiosos?
Pues sí, en el episodio de hoy vamos a tratar este tema de la curiosidad, ver si es buena, si es mala, qué tipos de curiosidad hay.
Pero esto es algo evidente, los seres humanos somos curiosos, quizá unos más que otros, pero no podemos decir que no.
Y también vamos a ver que depende de la edad incluso, porque bueno, es algo obvio que todo el mundo sabe y que todo el mundo ve, que por ejemplo, los niños pequeños son muy curiosos.
Entonces, Rebe, yo para empezar a responder esta pregunta de por qué somos curiosos, ya sabes que a mí siempre me gusta ir al ser humano primitivo, el ser humano de las cavernas, que era cazador recolector, que recogía comida silvestre, alimentos silvestres, frutos, que cazaba animales que todavía no tenían la agricultura en esa época.
Me gusta ir a ese ser humano porque muchas de las cosas que hacemos hoy en día, o como pensamos, las encontramos ahí.
Porque claro, tú imagínate ser un ser humano de hace 1 millón de años, vamos a decir 1 millón de años más o menos, y no ser curioso.
Entonces tenías a tus compañeros seres humanos ahí saltando, no sé, y de repente uno creó fuego.
Porque si no te interesa nada, luego venía otro mira, tengo aquí un invento circular, voy a llamarle rueda.
Pero los que eran curiosos eran los que hacían que avanzase todo y que llegásemos lejos.
Y por eso el ser humano es curioso por naturaleza, porque si no, no estaríamos aquí.
Entonces, podemos decir que la curiosidad ayudó al ser humano a sobrevivir, creando herramientas, tecnología, pero también llevó al ser humano a explorar su entorno.
Por ejemplo, imagínate los exploradores, esta gente que salía de su zona de confort, de su país, su territorio, y se iba a conocer un nuevo territorio que nadie había conocido nunca, algo totalmente nuevo.
Pues esta gente era súper curiosa, porque si fuesen como esa gente que tú escribías, se quedarían para siempre en su casa y dirían a mí me da igual lo que hay ahí fuera, otro continente, me da igual, yo no quiero saber nada de eso.
Claro, y a ver, no solo necesitas curiosidad para hacer esto, porque necesitas también valentía, coraje y otras cosas, esfuerzo.
Que es este debate que hubo durante muchos siglos y murió mucha gente por si la Tierra era redonda o plana.
¿Entonces pero en realidad, si lo piensas, qué más da si es plana o redonda la Tierra?
Pero ahí están esas personas que son muy curiosas, que por suerte es una característica del ser humano, que ayudan a responder esas preguntas.
Y otro ejemplo que mencionaba antes Roi, que dije así un poco de pasada, era descubrir nuevos alimentos.
Pero si lo piensas, muchas de estas personas curiosas saldrían de esos alimentos típicos que todos comían 1 día.
Y pues su curiosidad, sus ganas de saber si esa baya también era comestible, llevaron al resto de la gente también a evolucionar y comer nuevos alimentos.
Algunos morirían, por supuesto, muchos comerían plantas que te mataban, pero gracias a ellos el resto de la gente siguió avanzando.
Probar nuevas técnicas, nuevas mezclas, alimentos diferentes que nadie había pensado en poner en un plato.
Por supuesto que la curiosidad tiene sus riesgos y sus cosas malas, que es una de las cosas que has comentado.
Ese ser humano que probó por primera vez una baya venenosa se murió, pero gracias a su muerte, el resto de seres humanos aprendieron y Anda, mira, Paco se murió por comer esa baya roja, mejor no la comáis.
Entonces, la curiosidad nos da mucha información, pero a veces también genera problemas, incluso muertes.
Entonces, la conclusión que sacamos es que la curiosidad tiene tanto cosas buenas como cosas malas.
Algunas cosas positivas es que aprendes muchas cosas nuevas, habilidades útiles, descubres nuevas herramientas, bueno, todo lo que hablamos antes, nueva información que antes no sabías, que te puede ayudar en un montón de sentidos.
¿Claro, si tú no tuvieras curiosidad, no harías cosas nuevas, porque pensarías para qué?
Entonces, si nuestros cerebros no fueran curiosos, nos mantendríamos siempre estables, fijos, no intentaríamos hacer cosas nuevas.
Es un poco siguiendo el ejemplo de los exploradores que comentabas antes, si ellos no tuvieran curiosidad, no hubieran hecho esas cosas.
Algunas cosas negativas que te puede traer la curiosidad es hacerte daño en un caso grave.
Por ejemplo, como mencionábamos antes, también puede llevarte a meterte donde no te llaman.
Porque dentro de la curiosidad, un tipo de curiosidad son esas ganas de saber sobre la vida de los demás, el cotilleo, meterte un poco en la vida de los demás, y eso a veces te puede generar problemas.
Entonces, meterte donde no te llaman es una de las cosas negativas que te puede traer la curiosidad.
Quizá tú tienes que concentrarte en alguna cosa, pero tu curiosidad te acaba llevando a investigar algo que no tiene nada que ver, ponerte a ver una web que no tenías que ver en ese momento.
Sí que es cierto que la curiosidad en exceso también te perjudica porque te distraes mucho, te pierdes y te cuesta concentrarte en una cosa.
Esto quizá es algo más de científicos, por ejemplo, descubridores, inventores, pero a veces esas ganas de saber, de saber cómo se hace algo, cómo se resuelve, cuál es el final, la conclusión, puede llevarte a obsesionarte demasiado con un tema y al final eso también es algo negativo.
Por ejemplo, yo veo a veces estas historias de científicos, empresarios o lo que sea, gente muy talentosa que se obsesionó con algún tema y que a veces incluso esa obsesión le acabó perjudicando a nivel personal.
Claro, eso es malo para esa persona en concreto, pero fue bueno para la humanidad.
Muchos descubrimientos se han hecho gracias a la obsesión de unas pocas personas.
Bueno Roi, pues ahora que ya hemos hecho como este desglose de cosas buenas y cosas malas que te puede traer la curiosidad, vamos a ver qué tipos de curiosidad hay.
Ya hemos ido comentando algunos tipos cuando yo mencionaba, por ejemplo, el cotilleo, las ganas de saber sobre la vida de los demás.
Pues este es un tipo, por ejemplo, la curiosidad social, el deseo de saber sobre la vida de los demás.
Porque da igual que tú no, no, si a mí no me interesa la vida de los demás, yo no soy cotilla.
Bien, hay gente más cotilla que otra, pero nuestro cerebro está programado para ser al menos un poco cotilla porque a nadie le interesa cero la vida de los demás.
A nadie le interesa absolutamente nada la vida de los demás porque siempre te interesa al menos un poquito.
Claro, puede atraerte más o menos, por ejemplo, está el nivel de verte todos los programas del corazón, verte todos los programas sobre cotilleo, las redes sociales que hablan sobre la vida de los demás, que luego también te gusta hablar con tus vecinos sobre lo que hacen los otros vecinos.
Este tipo de personas que ya les gusta muchísimo hablar sobre la vida de los demás.
Y luego puede ser una persona que no te interese todo eso, pero aún así un día viene un amigo y te cuenta lo que hizo otro amigo y oye, un ratito estás ahí en la conversación criticando o hablando sobre lo que hizo esa otra persona.
Por ejemplo, a mí no me gusta mucho el cotilleo, no es un tema que me interesa mucho, pero cuando yo estoy viendo un creador de contenido sobre cualquier tema y hay un día que hace un vídeo especial en el que habla de algo más personal, de algo de su vida o algo así, como que me interesa más porque es una persona, a lo mejor te pongo ejemplo, pues alguien que hable de marketing.
Sigo un creador de contenido que habla de marketing, técnicas de marketing, negocios y tal.
Entonces él habla de ese tema, no habla de su vida personal, pero un día hace un vídeo más personal, un vídeo de preguntas y respuestas donde cuenta algunos detalles de su vida privada.
Y como que tengo mucha curiosidad porque es una persona que no conozco de esa forma y me interesa mucho saber esos detalles de su vida.
Claro, no es que esté ahí viendo horas vídeos de cotilleo, pero sí que de vez en cuando esos vídeos donde una persona que tú sigues, que no conoces personalmente, te cuenta detalles de su vida privada, es como que me interesan mucho.
Habrá gente que, bueno, casi casi no le interesa en absoluto, pero a veces un poquito.
Luego también otro tipo, Roi, es la curiosidad intelectual, que esta quizá es en la que pensamos de primeras cuando hablamos de curiosidad.
Lo que hablábamos antes, inventores, científicos, gente que tiene este tipo de curiosidad, de saber por qué suceden cosas, de cómo solucionarlas.
Sí, intelectuales, filósofos, gente que busca respuestas en general o que se hace preguntas.
Pero bueno, te iba a decir que si hablamos de la curiosidad intelectual, tenemos que hablar de la nueva droga para los que son curiosos intelectualmente.
No me considero un intelectual ni nada parecido, pero sí que tengo curiosidad intelectual.
Y claro, el chat GPT y todas estas inteligencias artificiales son como una droga para esta gente, para gente como yo.
¿Porque yo que sé, estás ahí sentado y cómo se fabrican los teclados del ordenador?
Y se lo preguntas al chat GPT y te empieza a explicar cómo se fabrican los teclados del ordenador.
No es necesaria, pero sí, tienes ahí esa curiosidad de repente y buscas la respuesta.
Pero para mí es un arma de doble filo, porque puedes estar mucho tiempo ahí aprendiendo cosas que no necesitas o no son muy importantes para ti.
Pues un poquito esto, porque tú a veces acabas hablando más con el chat que con las personas reales que te rodean.
Sí que hablaremos de dentro unos años, habrá estudios de gente que usa mucho las inteligencias artificiales y los problemas derivados de esto, así que usémoslas con moderación.
Bueno, y otro tipo de curiosidad, ROI, es la curiosidad sensorial o relacionada con las experiencias.
Por ejemplo, probar cosas nuevas, viajar, tener una experiencia nueva, alguna actividad.
Cualquier cosa nueva relacionada con vivir una experiencia o sentir algo entraría en esta categoría.
Y podemos hablar también de una que no sé si entraría en esta categoría o en la curiosidad social, pero que quizá podríamos hacerle una categoría distinta, que es el morbo rebe.
El morbo, que no sé cómo podríamos definirlo, pero es esa atracción que tenemos por las desgracias en general.
Cuando vas con el coche por una autovía y hay un accidente y estás atraído por fijarte a ver qué ha pasado, y a lo mejor ves algo muy terrible y muy desagradable, pero no puedes evitar mirar y luego, claro, provocas otro accidente.
Y que esto es verdad, hay muchos accidentes provocados por personas que se distraen viendo un accidente que acaba de ocurrir.
¿La verdad, lo del morbo es bastante curioso porque ese interés que nos generan las cosas negativas o cosas que de primeras no deberían ser agradables o atractivas, ese atractivo por lo turbio, prohibido, lo escabroso, no sé, esas cosas que de primeras dirías quién quiere ver eso?
¿Pero luego te atraen y tú mismo puedes estar a lo mejor viendo un vídeo y pensando por qué estoy viendo esto?
Yo leí, no sé hasta qué punto esto es así, pero bueno, yo leí que esto es algo que tenemos también en nuestro cerebro.
Entonces, digamos que prestar atención a lo negativo es algo que nos ha ayudado a sobrevivir a lo largo de la historia y por eso tenemos como esa configuración en el cerebro.
Pero bueno, sí que he leído que prestar atención a lo negativo nos ayuda a sobrevivir.
Yo, no me podéis ver, pero yo voy en taparrabos por la calle con una lanza, preparado para cazar y recolectando diferentes alimentos silvestres.
Bueno, pues tú imagínate ser un ser humano primitivo y que no te interese el morbo, que no seas morboso.
Entonces estás ahí viendo cómo inventan el fuego, hacen una hoguera y hay un compañero tuyo que voy a saltar encima del fuego a ver qué pasa.
Ahora sabemos que quema, pero alguien tuvo que tener curiosidad y tocar el fuego primero.
Entonces Francisco saltó al fuego y claro, el pobre Francisco se murió, se quemó.
Y el resto de seres humanos lo observaron, porque eran morbosos, lo observaron y Oh, Dios, qué terrible.
Pero ahí teníamos a María, la que no era morbosa, y María a mí no me interesa eso, a mí no me interesa el morbo.
No te lo voy a discutir porque no soy ninguna experta, pero es posible que antaño, en sus orígenes, sí que tuviese esa utilidad, esa razón de ser.
Por ejemplo, tú vas por la carretera, hay un accidente, como tú decías, vas conduciendo, ves ese accidente y eso te pone alerta.
Oye, en esta carretera hay accidentes, voy a tener más precaución, voy a estar más atento, voy a estar alerta.
Porque quizá tú ibas bastante despreocupado conduciendo, como sin ningún tipo de preocupación por lo que pueda pasar.
Pero ver ese accidente te hay gente que sufre accidentes, hay gente que ha muerto en esta carretera, por ejemplo.
Es que si ignorásemos todo eso, no recordaríamos que el ser humano es muy frágil, que podemos morir o tener un accidente en cualquier momento.
Entonces creo que nos ayudan mucho el morbo a recordar nuestra fragilidad y así tener cuidado.
Y aquí hay una historia que me parece curiosa, que es una historia que siempre me cuenta tu padre, no sé por qué, pero cada seis meses la menciona.
Estamos hablando de motos o algo así, y surge algún tema relacionado con motos, con accidentes de moto.
Y siempre me cuenta esta historia, un poco trágica, la verdad, de su primo, que su primo andaba en moto, toda la vida andando en moto y se murió en un accidente de moto.
Y siempre me da cuenta, para hablar de que un accidente lo puedes tener por una tontería y puede ser un accidente que parezca inofensivo o que no parece un accidente muy grave y que sí que sea grave.
Entonces siempre me cuenta la historia de su primo, que iba en moto un día muy despacito y chocó contra el retrovisor de un camión y se le rompió el cuello y murió.
Y me lo cuenta porque iba muy despacito, fue una tontería de accidente, pero se le partió el cuello.
Y yo ahora siempre que voy en moto me fijo mucho en los retrovisores de los camiones, de los autobuses, porque pienso no quiero acabar como el primo de mi suegro.
Entonces podemos decir que esa historia, que además tú escuchas un poco por morbo, porque realmente el morbo es lo que te hace escuchar ese tipo de historias o ver vídeos que sabes que van a acabar mal.
Entonces el morbo te hace escuchar o ver eso, pero te puede resultar útil para salvarte a ti en el futuro.
Quizá mi padre te lo recuerda cada cierto tiempo, porque ahora que tienes moto también se preocupa más y dice Voy a recordarle a Roi que ir en moto es peligroso.
Pero si cuentas este tipo de historias, historias diferentes, traumáticas, que te quedan en la memoria, pues luego te acuerdas.
Así que seguro que los oyentes que conducen Moto ahora irán bastante pendientes de los retrovisores de los coches.
Y no solo historias trágicas, más bien diría yo, historias cercanas, historias de una persona que conoces, cuando alguien te advierte sobre algo pero no lo personaliza, no le das tanta importancia como cuando te es que yo conozco una persona que le pasó esto.
Sí, es que lo cercano es lo que nos genera más impacto, porque al final somos muchos humanos en el mundo, entonces lo que es más lejano como que lo vemos lejano, pero cuando te ocurre de cerca sí que lo ves más real.
Aunque en realidad es igual de real lo que le ocurre a tu primo que lo que ocurre a una persona a miles de kilómetros.
¿Y creo que podemos acabar esta charla sobre la curiosidad viendo un poco cómo evoluciona a lo largo de la vida, a lo largo de nuestra vida, o las diferencias entre cuando somos niños y cuando somos adultos, porque es bastante diferente, no, Rebe?
Seguro que cualquier persona que haya tenido cerca a un niño de estas edades piensa esto, se da cuenta de esto.
¿Tú estás con un niño pequeño y es muy probable que en un par de minutos te haya preguntado unas cuantas veces por qué?
¿Y sobre cualquier cosa que vean, tú puedes estar, yo que sé, ordenando, se te cae algo y viene el niño y por qué se cayó?
Son súper curiosos, pero al final es totalmente normal para ellos todo es nuevo, todo lo que les rodea es nuevo.
Yo era más mayor, ya tenía no sé si ocho años o algo así, pero bueno, sigue siendo una etapa en la que tienes que aprender.
Pues yo no sabía qué significado tenía el gesto de hacer el corte de mangas o la peineta.
Cuando coges tu mano y cierras el puño y solamente muestras un dedo, el del medio, sabemos qué gesto es.
Es un gesto desagradable, es un gesto malo hacia otra persona, es un gesto ofensivo, le estás diciendo que te jodan, jódete, tal.
Y me acuerdo de este detalle porque muchas otras cosas que he aprendido, claro que no me acuerdo, porque imagínate acordarte de todas las cosas que has aprendido por primera vez.
Pero de esto sí que me acuerdo, porque ese gesto se lo voy a hacer a unos niños en el colegio.
Y yo llegué a mi casa y ese día comía en casa de mi tío, y yo le hice este gesto a mi tío, en la cara, además.
Y claro, recuerdo que no entendía por qué mi tío se enfadó mucho y obviamente no recuerdo exactamente qué dijo y tal, pero sí que recuerdo cómo se enfadó.
Y como yo no entendía por qué estaba enfadado y él tampoco entendía que yo no entendía eso, él pensaba que yo me estaba riendo de él en su cara y le estaba haciendo el corte de mangas o la peineta en su cara.
Yo repetí ese gesto que vi hacer a los niños para ver qué pasaba, y ahí aprendí que quizá esto no era bueno.
No entendí bien el significado del gesto o qué pasaba ahí, pero mi tío me castigó, me mandó a la habitación.
Esa curiosidad por saber sobre lo que les rodea les lleva a repetir cosas, a probar cosas, y así es como van avanzando.
También algo muy bueno que tienen los niños y que creo que luego cambia con los años y que nos lleva a quizá perder un poco esa curiosidad, o no perderla, pero quizá mostrarla menos, es la vergüenza.
Tú, cuando eres niño, con tres años, no tienes vergüenza a preguntar a tus padres por qué hacen eso, cómo se hace, sabes todo esto, sólo quieres saber, es lo que te mueve.
Pero vas haciéndote mayor, llega la adolescencia, por ejemplo, y tú no quieres quedar como alguien que no sabe.
Ya no preguntas tanto, al revés, quieres mostrarte como el más guay, el que más sabe.
Digamos que cuando eres muy pequeñito, no eres consciente del prestigio social, vamos a llamarle así, no sé cómo llamarle.
Pero tú, cuando te muestras ignorante, puedes pensar que el resto del mundo va a pensar que eres tonto.
Entonces por eso tienes vergüenza de hacer preguntas que pueden ser consideradas tontas, porque piensas que tu prestigio social va a bajar, la gente va a pensar que eres tonto.
Entonces no hago preguntas y en realidad me vuelvo más tonto porque no resuelvo esas dudas.
Todos tenemos vergüenza o miedo al qué dirán los demás o qué pensarán los demás de mí.
Tú estás en el cole, estás en clase, el profesor explica un tema y oye, alguien no entendió esto, alguien quiere que lo repita.
Y tú, por miedo a que tus compañeros se rían o que piensen que eres más tonto que ellos, que esto pasa mucho en esas edades, no preguntas, te quedas con la duda.
Podía querer saber algo, no lo había entendido bien o me surgía una duda al respecto, que es algo bueno, porque investigarías más, pero por no quedar mal o por no preguntar delante de tus compañeros, no lo haces.
Creo que nunca vamos a estar al nivel de un niño, que al final todo es nuevo para él, todo lo que le rodea es nuevo, es algo que investigar.
Entonces, cuando ya eres mayor ya conoces muchas más cosas, sabes cómo funcionan muchas más cosas, entonces no estás cada día descubriendo todo.
También yo creo que perdemos mucho la curiosidad conforme nos hacemos más adultos.
Y creo que es una mezcla de cosas, porque por un lado sí que estoy de acuerdo en que como estamos ya más desarrollados, no necesitamos aprender tantas cosas nuevas.
Pero aún así, creo que también la vida nos presiona a perder la curiosidad, porque empiezas a tener un trabajo rutinario, responsabilidades, menos tiempo libre para poder dedicar a investigar cosas o a ser curioso.
Luego también lo que hablábamos del prestigio social o la presión social, también hay ciertas normas que hay que cumplir y si te sales de ellas te miran raro o no es algo socialmente aceptado.
La curiosidad suele implicar cambios o incertidumbre, y eso cuando te haces adulto, muchas veces no te gusta.
Te sientes cómodo con cómo estás, cómo es tu vida, y probar algo nuevo implica cambiar.
¿Entonces muchas veces eso no nos gusta y aunque tenemos curiosidad por saber qué pasaría, por ejemplo?
Quizá tienes mucha curiosidad por conocer un sitio nuevo, una nueva cultura, pero a la vez estás cómodo donde estás, no quieres cambiar de sitio.
Hay personas que son más de probar nuevos restaurantes continuamente, pero otras tienen más miedo al cambio, miedo a lo desconocido y prefieren su restaurante que ya saben que les gusta para no arriesgarse.
Bueno, Roi, pues la conclusión final de este episodio es que todos somos curiosos en mayor o menor medida y de diferentes formas.
Porque que una persona sea muy curiosa intelectualmente no quita que otra persona sea curiosa de otras formas.
Entonces todos tenemos esa curiosidad dentro, solo que cada uno en mayor o menor medida y de una forma u otra.
Tiene sus cosas malas que hemos comentado, el que salta el fuego, se quema y se muere.
Sí que se liga muchas veces la curiosidad con lo intelectual, pero no solo ese, es un tipo de curiosidad, porque el ejemplo que has puesto hace un rato del chef es un ejemplo muy bueno.
El chef es una persona que tiene una curiosidad sensorial o lo que sea relacionado con la comida y dedica un montón de tiempo y trabajo.
Claro, no hablamos de un chef que solo hace tortilla de patatas, que oye, valoramos su trabajo también, pero es un ejemplo distinto.
Claro, al final, curiosa es una persona que investiga mucho y lee muchos libros, pero también es una persona que prueba diferentes actividades, diferentes hobbies, porque tiene curiosidad por saber coser, por saber pintar, por saber bordar y por saber hacer manualidades.
Es una persona que va más allá, que no se queda con lo que tenemos aquí, sino que va más allá.
Ha sido una charla muy interesante sobre la curiosidad, sobre por qué los seres humanos somos curiosos.