This transcript has been generated automatically.
Hoy hablamos episodio 2194 fin de año Bienvenido a Hoy Hablamos, el podcast para aprender español cada día.
Si te haces suscriptor premium podrás escuchar el catálogo completo del podcast con más de 2.000 episodios y acceder a los contenidos adicionales como transcripciones y ejercicios.
Estamos a dos días de que se acabe el año y como no podía ser de otra manera, el último episodio del tema del mes lo dedicamos a la Nochevieja.
Nos acercamos a la última noche del año y eso significa que vamos a vivir ese momento mágico, ese momento en que dejamos un año atrás y empezamos uno nuevo.
Un año nuevo con todos sus días, con todas sus horas, sus minutos y sus segundos todavía sin descubrir y sin vivir esa noche.
Cuando el reloj va a dar las 12 y por lo tanto se inicia el año nuevo, me imagino a todos y cada uno de nosotros con un pie a cada lado de una línea en el suelo.
Y en esos segundos previos a las 12, previos a decir Feliz Año Nuevo por un segundo, es como si el mundo se parara y viéramos en cámara lenta todo lo que nos ha pasado ese año, pero sin tiempo para lamentos o para dejarse llevar por la nostalgia.
Las doce suenan en el reloj y casi sin darnos cuenta nuestro pie pasa al otro lado y ya estamos en un año nuevo.
Lo que está claro es que Nochevieja es un día de celebración, así que si te parece, vamos a conocer un poco más esta celebración de fin de año.
Es una celebración que se hace en dos años distintos, cosa que no pueden decir muchas fiestas, ¿Verdad?
Dicho esto, conozcamos un poco más por qué se celebra este día en concreto y desde cuándo se celebra.
Se celebra el 31 de diciembre porque es el último día del año y no te falta razón.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que aunque no podemos saber la fecha exacta de cuándo empezamos a hacerlo, sí podemos afirmar que contar los días ha sido fundamental para la supervivencia humana.
Pensemos que al principio de los tiempos los primeros pobladores eran nómadas y tenían que saber cuándo llegaba el frío y cuándo llegaba el calor.
Más tarde, con el Neolítico, los pueblos empezaron a asentarse con la agricultura y por lo tanto conocer el tiempo era la clave para las cosechas.
De hecho, el calendario más antiguo descubierto es de hace 10.000 años y está en Escocia.
Es más, hace poco encontraron en Turquía un calendario que creen que podría ser el calendario solar más antiguo y sería de hace 12.000 años.
Pero claro, el tiempo no se contó siempre de la misma manera y por lo tanto los años ni tenían los mismos días que ahora, ni empezaban y acababan como lo hacen hoy día.
¿Cómo ha sido la evolución hasta llegar a estos 365 días que empiezan el año el 1 de enero y lo acaban el 31 de diciembre en la mayoría de lugares del mundo?
Vamos a hacer uso de nuestra imaginación todos juntos para intentar visualizar un mundo antes de la unificación de un calendario.
Claro, todas las civilizaciones van contando los días y crean su propio calendario.
Por ejemplo, en la antigua Roma el calendario estaba marcado por el ciclo lunar, por lo que el año nuevo era en marzo.
Y señores, a esto hay que ponerle un orden y más si queremos expandir nuestro imperio.
Por cierto, el nombre de enero viene del latín y annuarius, que hacía referencia al dios Jano.
Este era el dios romano que se representaba con dos caras, una que mira hacia atrás y otra hacia delante y era el dios de los inicios.
Ojo, que la cosa no queda aquí porque en ese momento se extiende este calendario a la vez que se expandía el Imperio Romano.
Se quiere dar al Año Nuevo una simbología cristiana y en muchos países deciden poner el inicio del año en una fecha más acorde a la fe cristiana.
En España, por ejemplo, el Año Nuevo se celebraba el 25 de marzo, que es el día de la Anunciación.
En otros, como Francia, durante una época se eligió el día de Pascua y en otros se hizo coincidir con el día de Navidad.
Pues una vez más fue un caos hasta que En el año 1582 aparece el Papa Gregorio XIII e introduce un nuevo calendario que no era más que una revisión del anterior.
Ajustó el desfase acumulado del calendario juliano y corrigió el sistema de años bisiestos que tenía un pequeño error también volvió a colocar el 1-1 como el inicio del año.
¿Bueno, hasta aquí la historia, pero menudo viaje hasta llegar al día de hoy, verdad?
Hemos dicho a lo largo de todo este tema del mes que las Navidades son unas fiestas básicamente familiares, donde en las grandes citas se cena o se come con la familia.
Pero es cierto que en Nochevieja, aunque hay mucha gente que lo pasa con la familia, es un día donde también mucha gente lo pasa con amigos y fuera de casa.
Por ejemplo, es un día en el que hay gente que cena fuera de casa o se va de viaje.
Sin embargo, yo diría que lo más habitual es cenar con la familia y justo después de la cena salir de fiesta y celebrarlo con los amigos.
Lo primero que tienes que saber, y a estas alturas no te puede sorprender, es que todo empieza alrededor de una mesa.
Con la cena de Nochevieja no me voy a detener en las cosas que comemos porque son bastante similares a lo que comemos en Nochebuena o Navidad y ya le dedicamos un episodio especial a ese tema.
Pero sí que hay un elemento que se come y es fundamental para nuestra celebración.
Cuando se acercan las 12 de la noche se empieza a respirar un cierto nerviosismo, una cierta expectación.
Así que cada persona coge sus 12 uvas, una por cada campanada, una por cada mes del año y se pone en frente de la televisión.
En ese momento empieza lo que nosotros llamamos las campanadas, que es la retransmisión de cómo el reloj de la Puerta del Sol de Madrid da las 12 de la noche.
Después de la discusión que hay en toda casa sobre en qué cadena verlas, se elige una y se espera a que empiece el ritual.
Es lo mismo cada año, pero aun así cada año en la televisión nos explican cómo son las campanadas y no está de más.
Siempre hay algún despistado y es mejor no equivocarse para entrar con buen pie en el nuevo año.
Primero en el reloj suenan los cuartos que son como 4 mini campanadas y después de eso empiezan las 12 campanadas y con cada una de ellas nos comemos una uva.
Los productores de uva, para dar salida al excedente, promovieron la idea de comer 12 uvas en la última noche del año, una por cada campanada, como símbolo de buena suerte para los 12 meses del año.
Pero antes de eso ya existía una costumbre parecida entre las clases acomodadas de celebrar el Año Nuevo tomando uvas y champán imitando a la aristocracia francesa.
Y las clases populares, como forma de reírse de las clases acomodadas, empezaron a reunirse en la Puerta del Sol para comer uvas durante los últimos momentos del año.
La cuestión es que desde hace más de un siglo llevamos haciendo esta tradición para tener buena suerte.
Con la última campanada celebramos el Año Nuevo, gritamos Feliz Año Nuevo y damos besos y abrazos a a toda la gente que está a nuestro alrededor.
También es el momento de llamar, mandar mensajes y felicitar el Año Nuevo a las personas que no están contigo en ese momento.
Es el momento en que se presentan dos quedarte en casa y seguir celebrando en casa con la familia o salir de fiesta con los amigos.
Y así, como quien no quiere la cosa, se colocan los dos pies en el nuevo año y solo deseas que todo vaya bien y que la gente que te rodea esté bien y sea lo más feliz posible.
Si te gusta este podcast y el trabajo diario que realizamos, tu colaboración sería de gran ayuda para colaborar por puedes hacerte suscriptor premium.
Los suscriptores premium pueden escuchar el catálogo completo del podcast y escuchar el podcast premium que publicamos cada viernes.