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Hoy hablamos episodio 2195 cerrar ciclos bienvenido a Hoy Hablamos, el podcast para aprender español cada día.
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El filósofo Lao Tse Los nuevos comienzos a menudo se disfrazan de finales dolorosos.
De finales a veces dolorosos y de principios es de lo que vamos a hablar en el episodio de hoy.
Estas emociones son como más íntimas, más personales, relacionadas con la reflexión.
Esa sensación de evaluación de lo pasado, de hacer un repaso de todo lo bueno y también de todo lo malo.
Y es que ahora que estamos aquí tú y yo solos, vamos a ser sinceros, por muy honesto que tú seas con tus seres queridos, no eres con nadie tan honesto como lo eres contigo mismo en ese momento en que te metes en la cama y solo estáis tú y tus pensamientos.
Esos momentos de reflexión sobre uno mismo se intensifican cuando llega el final del año, porque ahí hacemos el resumen del año más descarnado.
Ponemos encima de la mesa lo bueno, lo no tan bueno, lo genial, lo terrible y todo aquello que sentimos como un lastre que arrastramos y que sentimos que no nos deja avanzar.
Vamos a centrarnos un segundo en esos lastres porque el año nuevo tiene algo simbólico, algo que nos hace sentir que es el momento de dejar atrás todo eso que nos pesa.
Porque aunque en el fondo de nuestra alma sentimos que tenemos que cerrar ese ciclo y que eso no nos sirve de nada, nos cuesta mucho decir adiós a eso que nos ha acompañado durante un tiempo.
Por eso en este episodio vamos a aprender todos juntos cómo es eso de cerrar ciclos.
Piénsalo, nos pasamos la vida pasando de un ciclo a otro o, o si quieres, llámalo etapas.
Vivimos de manera más o menos natural el paso de ser jóvenes adultos, el paso del colegio al instituto, cambiar de un trabajo a otro o mudarte de una casa a otra.
También sabemos que forma parte de la vida el hecho de que muchas relaciones también son un ciclo y tienen un final.
Cuando hablamos de cerrar ciclos todos nos imaginamos grandes pérdidas o grandes momentos que tienen que ver con cosas como muertes, separaciones o una terrible enfermedad.
Pero lo cierto es que nos puede costar cerrar ciclos relacionados con cosas menos dramáticas pero que también nos afectan.
Que se refiere a algo que tenemos ahí pendiente en nuestra vida desde hace tiempo y que necesitamos resolver.
¿Sabes cuando entras en un banco que tiene esas dobles puertas por motivos de seguridad, donde no se abre una puerta hasta que se cierra la otra?
Esto pueden ser millones de cosas, y seguro que cada uno de nosotros tiene espinitas diferentes.
Desde una conversación que necesitas tener con alguien de tu pasado, acabar aquella carrera que una vez dejaste a medias, decirle a un amigo que ya no podéis seguir siendo amigos, dejar un trabajo, irte a vivir a otro lado o dejar una relación.
Para responder a esto te voy a hacer una ¿Qué pasa cuando llega el último episodio de la serie que tanto te gusta y termina dejando una pregunta abierta?
Y lo hacen para aprovecharse de que tu cerebro necesita que las cosas terminen y así te tienen enganchado hasta la siguiente temporada.
Esto que le pasa a tu mente se llama el efecto Seigarnik y lo descubrió la psicóloga soviética Bluma Seigarnik.
Estando en un bar, ella se dio cuenta de que los camareros podían recordar perfectamente los pedidos que tenían pendientes de servir, pero olvidaban aquellos que ya estaban servidos.
Daba igual cuál hubiera llegado antes o después, ellos solo recordaban los pendientes.
Esto la llevó a su investigación, donde cogió a un grupo de personas y los puso a resolver 20 ejercicios de manera sucesiva.
Eran ejercicios variados, como resolver un rompecabezas, problemas manuales o ejercicios matemáticos.
La diferencia es que ella interrumpía algunos ejercicios y los participantes no podían acabar esos ejercicios.
Comprobó que esas personas recordaban mejor los detalles de las actividades que se habían quedado a medias.
Con ese estudio demostró que nuestro cerebro no le gusta nada dejar cosas a medias.
Y llevado a nuestro tema de hoy, podemos decir que nuestro cerebro nos mantiene pendientes de esas cosas que no hemos terminado o cerrado.
Y claro, si tenemos el cerebro ocupado con temas sin cerrar, eso nos genera estrés y seguramente también genera malestar.
Pues mira, la psicología dice que para cerrar ciclos hay que seguir una serie de pasos.
Muchas veces cuando nos cuesta cerrar un ciclo es porque nos causa algún tipo de dolor.
Y cuando sentimos dolor o cuando sabemos que algo nos hace daño, intentamos esconderlo en lo más profundo de nuestro ser y no pensar en él.
Así que lo primero que hay que hacer es sacar ese dolor del cajón profundo donde lo hemos metido y pensar en él.
Pongamos por ejemplo que tienes un amigo con el que tienes una relación que fue maravillosa, pero hoy día no te hace sentir bien.
El ciclo que debes cerrar es que sabes que para avanzar y para estar tú bien debes acabar esa amistad.
Pues el primer paso es recordar esa amistad, ver lo bonito que tuvo, pero también ser consciente de dónde se torció todo.
Pero es una parte importante aceptar que puede que te equivocaras, pero tienes que ser empático contigo mismo y perdonarte.
Sin embargo, míralo bien, porque quizá no todo lo que te parece culpa tuya sea culpa tuya.
Hay cosas que pasan en la vida que no son culpa de nadie, simplemente son cosas que pasan.
Y piensa que en las amistades a veces lo único que ocurre es que la vida avanza y nos lleva por lugares diferentes.
Es decir, el anterior era perdonarte a ti mismo y este perdonar a la otra persona.
Una vez que tenemos claros todos esos sentimientos que nos provoca esa espinita que llevamos clavada, es el momento de aceptar que se tienen que ir.
Como dice una psicóloga, cuesta soltar el resentimiento, el enfado o la rabia que sientes.
Dejar ir significa dejar de darle vueltas a ese tema, dejar de esperar que algo cambie, dejar de aferrarte a lo que fue o a lo que te gustaría que hubiera sido.
¿No te ha pasado que cuando tienes que tomar una decisión radical que implica un cambio, llevas un tiempo dándole vueltas y sabiendo que eso se tiene que acabar Y de repente un día sabes que llegó el momento y hay una sensación que no sé cómo describir, pero es como que sabes de verdad que eso se acabó?
Después de aceptar que se acabó, llega el momento de desprenderte de eso y así poder cerrar el ciclo.
Desprenderte es la parte externa, La acción es llevar a la realidad lo que ya has trabajado emocionalmente.
En el caso de una amistad que tiene que terminar, desprenderte puede ser hablar con tu amigo y decirle con dolor pero con calma, que le quieres, que valoras lo vivido, pero que esa relación ya no es sana y que necesitáis seguir caminos distintos.
Este proceso no es sencillo y lleva su tiempo, pero es lo que hay que hacer para poder cerrar un ciclo.
Cerrar ciclos es algo necesario y que hacemos de manera habitual, pero que se suele enquistar cuando implica algún tipo de dolor en nosotros.
Pero como dice una psicóloga, solo cuando hemos aceptado la situación y trabajado las emociones que nos atan a la anterior situación, cuando nos perdonamos y perdonamos, estamos preparados para empezar de nuevo.
Espero que hayas tenido un buen año y si no ha sido así, utiliza el método que te acabo de comentar para cerrar ese ciclo y empezar uno que esperemos que sea mejor.