This transcript has been generated automatically.
Como siempre, hoy publicamos un episodio en abierto y otro episodio exclusivo para los suscriptores premium.
En el podcast premium escucharemos algunas partes del discurso que dio el rey de España en Nochebuena y lo comentaré.
Com Ahora, en este episodio del podcast diario, Paco y yo hablamos sobre el tema de procrastinar y mencionamos algunas de nuestras mayores procrastinaciones.
No sé qué palabras en inglés que suenan muy bien y que te motivan mucho, aunque no las entiendas.
Y este mes es un mes muy tierno en el sentido de que todo el mundo va con esa idea de cumplir esos propósitos, correr una maratón, aprender cinco idiomas, no sé, hacer cosas muy espectaculares.
Pero luego poco a poco te vas dando cuenta de que la realidad está ahí y pronto te va a decir que no puedes conseguir todo lo que quieres.
Pero bueno, antes de hablar de que no vamos a cumplir los objetivos, yo primero, Paco, quiero preguntarte si te sientes diferente, porque estamos a 2 de enero del 2026, un nuevo año.
Así que yo lo acepto, Acepto que las Navidades son un periodo de desenfreno un poquito.
Entonces, bueno, ahora hay que empezar a hacer mucho deporte, un poquito de dieta y ya está.
¿Pero bueno, no sé, tú también, como yo, te sientes igual o te sientes diferente?
Y yo esperaba que tú también, porque somos diferentes, somos nuevas personas, es un nuevo año.
Entonces ya no eres el Paco, el Paco anterior, como la versión desactualizada, como cuando tienes un ordenador viejo, que lo enciendes y Tienes el Windows 98 y ostras, que no funciona nada, no me va al WhatsApp, no funciona ningún programa.
Y es que a lo mejor este Paco que hay ahora es un Paco con más ilusión, con más ganas de hacer algunas cosas este año y no sé, Con más autoengaño también.
Pero sí la mayor parte de Los días del 2025 fueron un fracaso, vamos a decir eso.
Pues no te preocupes, Paco, porque es un nuevo año, estamos a día 2 y no has fracasado todavía, porque el día 1 no cuenta.
Claro, porque a ver, estoy un poco de broma, pero en el fondo sí que es algo que pensamos muchas personas, porque tenemos ese rollo de que se acaba un año, cerramos ese ciclo y a nivel mental es como que sentimos que ahora empieza algo nuevo y que podemos cambiar, que podemos ser una nueva persona, que podemos romper esos hábitos que tuvimos en el 2025.
Pues este año ya no vamos a tener esos malos hábitos y vamos a implementar nuevos hábitos.
Entonces esto realmente es algo que muchas personas piensan y en cierta parte es como falso, pero real al mismo tiempo.
Bueno, explícamelo ya, que tengo muchas ganas de que me cuentes eso porque a ver si puedo aplicar algo.
A ver, digo que es falso porque aunque tú sientas que oye, es un nuevo año, eres una nueva persona porque vas a hacer cosas distintas.
Pues porque aunque no has cambiado, sí que es cierto que existe como ese efecto año nuevo que te da más motivación y que te hace más fácil cumplir los objetivos, aunque luego la mayor parte de la gente no los cumpla.
Porque también es verdad que casi todo el mundo se pone objetivos, entonces si todo el mundo los cumpliese sería revolucionario.
Si existía ese efecto año nuevo que todos nos ponemos los propósitos y se a ver, es más probable que cumplas un objetivo o un propósito si te lo pones el 1 de enero o en enero, o si te lo pones a mediados de año.
Y sí que estos estudios veían que las personas que empezaban una dieta, por ejemplo, en enero, duraban más tiempo haciendo esa dieta que otras personas que empezaban en la mitad del año.
Entonces, en cierta forma sí que existe ese efecto año nuevo, no es algo inventado.
Pero al mismo tiempo creo que es el periodo del año más difícil para empezar a hacer una dieta, por ejemplo, en enero.
Porque en diciembre te has pasado, has comido más de la cuenta comida que no es muy saludable en ocasiones.
Por supuesto, es verdad que eso lo puedes compensar con la motivación de empezar el nuevo año, pero me parece difícil.
De hecho, a ver, es difícil empezar cualquier objetivo en enero, creo yo, porque vienes de un periodo en el que seguramente has estado de vacaciones, seguramente has trabajado un poquito menos, has tenido más excesos con comida o con alcohol.
Entonces llega el 3 de enero y venga, ahora voy a salir a correr todos los días, hacer deporte, dejar de fumar, dejar de comer chocolate, con azúcar.
Uff, complicado, complicado, pero bueno, si solo te pones un objetivo, quizás más fácil.
Bueno Roi, entonces ya sabemos que la realidad es que mucha gente no cumple sus propósitos, no cumple sus objetivos, entonces ¿Por qué?
Yo qué sé, Paco, a mí qué me preguntas, preguntas sobre la gente que no los cumple, ¿No?
Suerte que no tienes perro, porque si tú tienes que elegir el nombre de tu perro.
Bueno, procrastinar, dejar las cosas para otro día, dejar las cosas para mañana, dejar las cosas para la semana que viene.
No me marqué este plan, no hice esto, No te rayes, es porque no haces las cosas, porque procrastinas, porque hoy no lo hago mañana y mañana dices lo mismo y cuando no te das cuenta lo has dicho 365 veces y ya acabó el año.
Hoy por ejemplo quiero ir a correr, pero bueno, es que hay una nube un poco sospechosa, una nube un poco gris, a lo mejor el cielo está totalmente despejado, pero tú te vas a centrar en esa nube.
Bueno, si tú tienes el objetivo de ir a correr en Galicia, en mi región, y cuando llueve no vas a correr, no lo vas a conseguir porque llueve casi la mitad del año, entonces, chico, esa excusa no me vale.
Si un día hay alerta roja y tal, me parece bien que te quedes en casa, no vamos a ponernos en peligro, pero si no vas a correr porque llueve, entonces hay que tener cuidado con esas excusas.
Uff, hoy llueve, no voy, hoy hay mucho viento, hoy me da pereza, hoy es que ya se me hizo muy tarde, es muy tarde.
No voy a ir a correr a las 8 o las 9 de la noche, es que hoy sólo puedo ir por la mañana, pero Claro, a las 6 de la mañana es demasiado temprano.
A ver, hace 3 o 4 años decidí que quería empezar a correr o empezar a volver a correr, porque pensé que podría ser una buena idea para poner en forma.
Que el primer día salí a correr y estaba tan motivado, tan motivado, que dos minutos después ya estaba en casa de nuevo.
Porque salí no dos minutos, pero cinco minutos después ya estaba en casa de nuevo.
Porque salí tan motivado después de años sin correr, que empecé a preocuparme, porque empecé a un ritmo muy acelerado, empecé a correr muy rápidamente y entonces empecé a preocuparme pensando que iba a tener un ataque al corazón.
Me preocupé y bueno, me dio vergüenza, pero igualmente, por seguridad, volví a casa después de unos minutos, aunque me dio vergüenza que me vieran los vecinos, pero preferí pasar vergüenza a caerme en la calle.
No correr, porque es que es cierto que nunca me ha gustado mucho correr, aunque sé que hay muchos beneficios, pero creo que no es para mí, esa es mi excusa.
A veces hay que empezar poco a poco, sobre todo si llevas tiempo sin hacer deporte.
Me puse a hacer deporte el otro día, después de estar unas cuantas semanas sin hacerlo, y también me sentí un poco así.
Porque si no, de verdad que claro, tu cuerpo ostras, cabrón, que llevo aquí varias semanas sin hacer nada y de repente me pones a hacer un montón de cosas.
Creo que la falta de motivación es un problema, pero también el exceso de motivación puede ser otro problema.
Bueno, Paco, pues vamos a hablar un poquito de la procrastinación, que es el tema este que hemos introducido ahora, que al final muchas veces o casi siempre no cumplimos esos propósitos o esos objetivos porque procrastinamos.
Entonces vamos a hablar un poquito de algunos ejemplos de procrastinación, porque esto es divertido.
Hablar de las cosas que has cumplido a mí me parece aburrido hablar de los éxitos, los fracasos son mucho más divertidos, seamos sinceros.
Cuando tú conoces a alguien y te dice Yo monté esta empresa en Silicon Valley y conseguí mucha financiación y soy un tío muy exitoso.
Pero cuando conoces a un tío o una tía que se arruinó y que perdió su casa y tal, es una historia trágica, pero es como más jugosa.
Esto Siempre se dice que en otras culturas o en otros países fracasar no está tan mal visto.
Bueno, Roi, venga, pues vamos a hablar aquí de algunas procrastinaciones así grandes, importantes.
¿Tienes algún ejemplo de alguna vez que hayas procrastinado algo de una manera muy exagerada?
Lo que pasa es que acabas teniendo una situación en la que estás más estresado y más agobiado.
Es como Paco, cuando tenga un ataque al corazón dentro de unos años dirá debería haber ido a correr más veces.
Bueno, pues mi mayor procrastinación creo que fue cuando tenía nueve o diez años.
Porque yo estaba en quinto de primaria, estaba en el colegio, eran las vacaciones de verano y la profe nos puso muchos deberes para verano, pero una cosa muy desmadrada, una cantidad de deberes enorme, porque las vacaciones de verano duran unos tres meses.
Entonces nos puso deberes como para que trabajásemos, no sé, 10 minutos al día o un ratito cada día.
Claro, yo, un niño de 9-10 años, yo no quería estar haciendo deberes cada día durante el verano.
Yo quería estar jugando a los Legos, jugando con mis amigos, yendo a la playa con mis padres.
Entonces, claro, yo no me puse a hacer los deberes cada día y fui procrastinando, pensaba, bueno, ya los haré cuando sea septiembre.
Empezábamos, no sé si el 20 de septiembre o por ahí, entonces pensaba, Bueno, empiezo el 1 de septiembre, tengo 20 días, ¿Me da tiempo?
Pero fui procrastinando, procrastinando y llegó la semana antes de que empezasen las clases, siete días antes de que empezasen, cogí esos deberes y Oh, Dios mío, ¿Qué he hecho?
Yo con nueve o diez años, pero en ese momento me sentía un adulto que no ha presentado la declaración de la renta.
Durante los siguientes 7 días tuve que trabajar 8 o 10 horas al día, o sea, no pude hacer nada más.
Se me acabó el verano, porque por la mañana hacía deberes, comía, y por la tarde, hasta la hora de dormir hacía deberes.
Sí, y sabes que luego esos deberes el profe no los corrigió, porque tú imagínate que el profe tenga que corregir tantísimos deberes de tantos estudiantes durante el verano.
Es que eso fue lo peor de todo, Paco, porque yo al final, el día anterior por la noche estaba acabando ahí los deberes, conseguí acabar todas esas tareas, todos esos deberes y buah.
Fui a clase, al día siguiente era la misma profesora, porque en quinto de primaria y en sexto de primaria teníamos la misma profe, y de repente la profe no menciona nada sobre los deberes.
No, no tuvimos que hacer nada, ni siquiera lo mencionó, ni siquiera tuvimos que entregarlos.
De hecho creo que en ese momento es cuando empecé a dejar de creer en el sistema.
Bueno, eso es interesante, Roi, porque claro, ya me imagino, tú en aquel momento estabas con ganas de decirle a la profe los deberes, aquí los tengo, pero al mismo tiempo sabías que no podías hacerlo porque entonces el resto de compañeros te matarían.
Y a mí realmente me daba igual si no nos pide, pero lo vi como absurdo el tener que hacer todos esos deberes y matarme la semana anterior cuando no servían para nada.
¿Que sí, que la idea es que al hacer esos deberes aprendes y practicas, pero qué quieres?
Yo los hice la última semana, no creo que aprendiese nada porque la idea es cada día y no perder el hábito, pero para un niño de 9 o 10 años eso no funciona así.
Igualmente llegaste a la escuela y tenías eso fresco porque habías dedicado muchas horas los días anteriores.
Esa típica cosa que decías venga, tengo que hacerla hoy, tengo que hacerla este mes, pero al final lo fuiste dejando mucho tiempo.
Vale, pues puedo contarte mi problemita con la nariz y es que llevo un tiempo en el que no puedo respirar bien por la nariz porque tengo la nariz desviada y finalmente voy a operarme a finales de este año.
Entonces tú dirás, bueno Paco, lo habrás procrastinado unas semanas, unos meses, unos años.
Recuerdo que fue cuando tenía unos 14 años, me empecé a dar cuenta de que no podía respirar tan bien, de que básicamente eso, me costaba respirar en algunas ocasiones y lo fui dejando, lo fui dejando y aquí estamos, 20 años más tarde y todavía no me he operado.
Entre tú y yo creo que sí que ganas, porque yo no tengo nada que haya procrastinado 20 años.
Pero bueno, habrá otras personas que hayan procrastinado más, sobre todo en temas médicos, porque los temas médicos a veces por miedo, por vergüenza, por lo que sea, lo vamos dejando un año, dos años, como no nos pasa nada malo.
Ya sabes que hay mucha gente que va retrasando o postergando esa cita con el dentista y no visita una clínica dental en 15 años.
Por ejemplo, yo, aunque soy muy consciente de la necesidad de ir cada año, por lo menos hacerte una revisión.
Llevo unos añitos en los que no he ido y es una procrastinación muy tonta, porque no me da miedo ir, ya he ido varias veces, pero es lo típico que bueno, sí esta semana tengo que llamar y pedir cita y lo vas dejando, Paco.
Y ya llevo creo que cuatro años sin hacerme una revisión, o sea, bastante tiempo.
Bueno, Paco, pero es que ese diente que tengo está un poco negro y tal, pero todavía no se mueve mucho.
Solo se mueve un poquito, no tiene un tono demasiado oscuro, es negro, pero no tanto.
Claro, aún no está podrido del todo, entonces cuando ya esté podrido y me sangre ahí ya voy a.
No, a ver, es una tontería porque en realidad no tengo miedo de ir al dentista y de hecho mi dentista es amigo de mi hermano, entonces es un chaval majo y tenemos confianza, pero es que lo voy dejando y el tiempo va pasando.
Pero bueno, me lo voy a apuntar, Paco, ya que estamos hablando aquí en este episodio.
De hecho, animo a los oyentes que aprovechen este momento para reflexionar sobre esas cosas que llevan tiempo postergando, procrastinando, sobre todo cosas de salud o cosas importantes o temas burocráticos y tal, que ahora no es un problema, pero dentro de unos meses o unos años sí que puede ser un problema.
Al final doy consejos, luego no los aplico, por supuesto, no los aplico a mi vida personal, pero los consejos son buenos, hay que reconocerlo.
Bueno, pues Roi, otra cosita que quiero aplicar a mi vida, no sé si tú también, es el tema de despertarme con la primera alarma, porque no sé si te pasa lo mismo, pero es que hay veces que te despiertan tres, cuatro o cinco alarmas y sigues ahí retrasándolas.
De hecho, Paco, la persona que inventó el botón de Snooze, creo que se llama en inglés, a veces en las alarmas aparece en inglés, o postergar la alarma, posponer la alarma, la persona que inventó ese botón, porque eso antes no existía.
La primera alarma, el primer despertador fijo que no tenía ese botón, solo era una alarma, le dabas a un botón y se apagaba.
Pero luego vino alguien que oye, ¿Y si le ponemos un botón que lo que haga es que la alarma suene 5 minutos después o 10 minutos después?
Y seguramente esa persona se forró, ganó un montón de dinero y pensó que había hecho un gran bien a la humanidad.
Nos ha fastidiado mucho eso, porque claro, pospones la alarma 5 minutos o 10 minutos más, y luego echas de menos esos minutos, tienes que ir corriendo al trabajo o te falta tiempo para desayunar.
Y luego, Paco, que en realidad no duermes bien durante esos 5 o 10 minutos, es como que sí te da una sensación placentera, pero luego seguramente te despiertas peor, te despiertas más cansado, o al menos eso es lo que me pasa a mí.
Yo lo reconozco cuando le doy a postergar la alarma, que a veces le doy una vez, pero otras veces dos o tres, entonces suena la alarma, duermo cinco o diez minutos más, pero vuelve a sonar y me vuelve a despertar, pero vuelvo a darle a posponer y es un desastre, porque me despierto y estoy más cansado que antes.
Es que es retrasar un daño, un dolor que sufres al despertarte en la cama, porque estás muy calentito, muy cómodo ahí, y sabes que empiezan los sacrificios.
A veces hablamos de los pequeños placeres, pues esto es lo contrario, un pequeño dolor o un pequeño sacrificio.
Yo tengo una técnica, Paco, cuando estoy en una temporada en la que hago mucho esto, lo que hago es coger el móvil, coger el despertador y ponerlo lejos de la cama, en la cómoda o así, que tenga que levantarme de cama para apagar la alarma.
Me he levantado de la cama, he ido, he pospuesto la alarma y he vuelto a la cama un poco triste.
Por ejemplo, nosotros no tenemos que trabajar fuera de casa y coger el autobús, porque si sabes que luego pierdes el autobús, pues ahí no vale la pena poner la alarma, porque va a tener que correr demasiado para cogerlo.
A mí me gusta desayunar, pero si pospongo mucha alarma y me pierdo el desayuno, pues me lo pierdo.
El ayuno intermitente del procrastinador no desayuna porque no le da tiempo, porque ha procrastinado el momento de levantarse.
No sé si en tu universidad era igual, supongo que sí, pero cuando el profesor mandaba hacer un trabajo, hacer un proyecto, tenías que subir ese trabajo a una plataforma online, nosotros teníamos una plataforma online, entonces el profesor ponía una fecha límite y tenías que subirlo antes de, por ejemplo, del día 2 de enero a las 23.59, porque eso es una máquina, entonces después de esa hora el programa se bloquea y no puedes subir tu trabajo.
Sí, recuerdo esa maldita plataforma, la recuerdo con cierto odio, con cierto rencor.
Y tú eras de los que entregaba el trabajo con tiempo, quizá el último día, pero por la mañana, con bastantes horas de margen, o eras como algunos compañeros míos, que era el día 2, imagínate la fecha límite, el día 2 de enero a las 23.59.
Pues ellos estaban el día 2 de enero A las 23 horas, 51 minutos o 52 minutos, aún acabando el trabajo, escribiendo ahí la última página o maquetándolo, haciendo así alguna última cosa que quedaba ahí y sobre la bocina.
Y a veces, claro, les pasaba que cuando acababan iban a subirlo y de repente, Pum.
Yo enviaba siempre el trabajo, el proyecto, unas horas antes al menos, porque no podía vivir con esa incertidumbre.
Claro, yo también lo dejaba para el último día y para el último momento, pero no tan último.
Y claro, el profesor, de 100 alumnos que tenía, siempre había dos o tres que enviaban el trabajo por correo como una hora después o media hora después.
Le mira, tuviste una semana y no me digas que no te fue Internet, que tu perro se comió el cable de Internet, que se te estropeó el ordenador.
Pues estos amigos o compañeros tuyos seguro que eran o son estos amigos que te responden a los WhatsApp, no sé, dos meses después son los mismos.
Yo soy de esos que recibo un WhatsApp y bueno, luego lo respondo y claro, me olvido.
Tienes ese pensamiento de que tienes que responder a ese amigo, pero lo tienes ahí día tras día y no respondes.
Y es horrible, porque sería mucho mejor responder en el momento y ya te olvidas de ese mensaje que tienes que responder.
Y quien dice mensaje de WhatsApp dice email, por ejemplo, tú a lo mejor recibes un email de quien sea, y es algo que dices, me va a llevar unos minutos hacerlo, es un poquito complejo la respuesta que tengo que darle a esta persona.
En ese momento en el que estás pensando ya en eso, es el momento ideal, porque es cuando ya estás pensando, lo has analizado, lo has leído, el email responde ahora, pero tu mente esto es un poquito complejo, vamos a dejarlo para más tarde.
Entonces, por la tarde o al día siguiente, lo vuelves a leer y dices, sí que es complejo este email, Bueno, lo respondo mañana.
Y así estás una semana en la que has leído el email seis o siete veces y has perdido más tiempo en leer el email varias veces que en responderlo en el tiempo que te llevaba responderlo.
Sí, claro, es que no tiene sentido ese bucle, entrar en esa dinámica tan autodestructiva.
No, no tiene sentido porque al final, si lo analizas en el ejemplo del email, que se aplica a muchas cosas, pierdes más tiempo en responder ese email por haberlo procrastinado, por haberlo postergado.
Y además también estás más estresado porque estás pensando en ese email que tienes que responder a tu contable o a quien sea, y estás ahí varios días, tengo que responderle, tengo que decirle o enviarle estos papeles, tengo que buscarlos, ver cómo conseguirlos, la tarea que sea.
Pero la pereza nos gana, o el miedo, porque también puede ser que sea algo difícil o algo un poco complejo.
Sí, digamos que tu cerebro sí, puede ser que esto me beneficie a largo plazo, pero a corto plazo, en este mismo momento, me fastidia mucho, me genera mucho sufrimiento, me genera cansancio, cualquier sentimiento negativo.
Pero claro, el cerebro no tiene en cuenta los beneficios a largo plazo, que sí que existen, el hecho de que si respondes o haces esa tarea, no vas a estar preocupado durante varios días.
Pero al cerebro lo que le importa es el próximo minuto yo voy a estar bien el próximo minuto, o voy a sufrir, u responder ese email me genera sufrimiento.
Fíjate aquí en una cosa, es interesante porque estás culpando a tu cerebro, no te estás culpando a ti.
Es algo muy complejo, Paco, porque yo soy de procrastinar muchas cosas y casi todos los humanos, pero yo en el fondo digo, joder, si yo lo que quiero es llevar las cosas bien ordenadas, bien organizadas, hacerlo todo con calma.
Esa lucha interna, esa batalla que se da dentro y que normalmente, dependiendo, claro, si es algo muy grave, pero que normalmente esa batalla la va a ganar la pereza, como decía antes.
Yo reconozco que por mucho que he leído todavía no, es que todavía no me he puesto a aplicar esos consejos que he leído, Paco, los he procrastinado.
Rebe y yo hicimos un episodio el año pasado, o dos episodios sobre este tema en el podcast Premium y dimos un montón de consejos muy interesantes sobre cómo luchar contra esto.
Entonces es complicado porque si procrastina mucho, ni siquiera haces lo que tienes que hacer para dejar de procrastinar.
Sí, no sé si te he comentado alguna vez que en el móvil tengo un montón de imágenes de vídeos sobre cómo hacer abdominales.
En estos años me he puesto a ver vídeos, a ver algunas cositas sobre cómo hacer abdominales de una manera correcta, de una buena manera, para no lesionarte, para desarrollar los abdominales superiores, inferiores, etc.
Pero bueno, tú eres experto en hacer abdominales porque has aprendido mucho en ver cómo se hacen.
Clar, es interesante lo que comentas, porque eso de hecho ocurre mucho, no te ocurre solo a ti.
Es la famosa falsa productividad, que tú dices, uff, tengo que, en tu ejemplo, tengo que hacer abdominales, tengo que hacer deporte.
Entonces dices, va, voy a ver un vídeo sobre hacer deporte, sobre hacer abdominales y así aprendo a hacerlo bien.
Y claro, tu cerebro ya piensa, estamos trabajando en ello, lo estamos haciendo muy bien.
Entonces tienes esa sensación placentera, te sientes bien porque ya estoy en el proceso de hacer deporte, porque estoy viendo este vídeo de 20 minutos sobre cómo hacer abdominales.
Lo importante no es observar, no es mirar, lo importante es aplicar lo que aprendes.
Pero bueno, es una trampa que nos hacemos a nosotros mismos y a mí también me pasa, nos pasa a todos.
Yo también a veces veo vídeos de cómo hacer alguna cosa, o vídeos de motivación y tal, de crecimiento personal.
Entonces ves esos vídeos, ya estás motivado y tal, pero luego no aplicas lo que has visto.
Lo que haces es la semana siguiente te ves otro vídeo, otro vídeo más y llevas 10 horas de vídeos y contenido de crecimiento personal, pero no has hecho nada.
Y bueno, entonces cuando me ponga a hacer abdominales, el riesgo de lesiones va a ser muy bajo.
Por ejemplo, ya en el colegio, en el instituto, cuando tú estudiabas, ¿Tú te acuerdas de aquellos estudiantes que les gustaba?
Yo siempre iba muy justo, no tenía tiempo para perder porque siempre lo dejaba todo para el último día.
Pero había algunos estudiantes, algunos compañeros de clase que les encantaba pasar los apuntes a limpio, hacer esquemas, subrayar cosas, poner post its, cosas que dices estoy estudiando.
Ellos sentían que estaban estudiando, pero en realidad estaban haciendo cosas que no eran tan relevantes, pero les hacía sentir como que estaban estudiando.
Se sentían bien, pero en realidad no estaban estudiando, estaban perdiendo el tiempo.
Tenía un amigo, un compañero de clase que hacía verdaderas obras de arte en los libros, en los cuadernos, porque los márgenes los tenía siempre pintados y dibujados, como te digo, obras de arte.
Lo que pasa es que no estudiaba mucho, pero sí que trabajaba mucho con esos libros y esos cuadernos.
Claro, y luego se frustraban porque decí joer, si estuve una semana estudiando para este examen.
No, No, tú estuviste cuatro días ordenando todos tus apuntes y poniéndolos bonitos y un día estudiando.
Me estoy empezando a sentir mal porque me he dado cuenta grabando este episodio, de que soy más procrastinador de lo que pensaba.
Entonces, ¿Qué te parece que nos despidamos y así me pongo a hacer algunos abdominales?
Entonces ahora hay que esperar 10 años más hasta que se me caigan los dientes y ya ahí no tengas alternativa, que es lo que solemos hacer.
Hoy hemos hablado un poco en tono de humor, en tono cómico, sobre todos esos fracasos, o bueno, esas procrastinaciones, que no siempre tienen que ser fracasos.
Pero tranquilos, que ya haré yo algún episodio de estos en los que hablo yo solo, en los que tengo un monólogo y os doy 15 consejos para dejar de procrastinar.
Yo los consejos los sé muy bien, luego no los aplico, pero ya os los daré, no os preocupéis.
Un placer como siempre, hablar contigo, grabar contigo, cuídate mucho y también feliz año para todos los oyentes y os deseamos un próspero año nuevo.