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Hoy hablamos episodio 2221 Conflictos y desafíos en pareja Bienvenido a Hoy Hablamos, el podcast para aprender español.
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En este segundo episodio vamos a hablar de algo por lo que tienen que pasar todas las los conflictos.
Si tienes pareja o si has estado en pareja, sabrás que en una relación siempre hay desacuerdos o conflictos, por lo que las discusiones son algo normal.
¿Y realmente es normal que las parejas tengan conflictos o deberíamos intentar evitarlos?
La realidad es que es totalmente normal tener discusiones, porque al fin y al cabo son dos personas diferentes que están llevando a cabo un proyecto en común y por lo tanto siempre van a tener puntos de vista diferentes sobre infinidad de temas.
Es más, se suele decir, y así lo aseguran los expertos, que discutir o afrontar un conflicto no tiene por qué ser necesariamente malo.
De hecho, una pareja que jamás discute puede poner de manifiesto que hay un problema de fondo.
Y es que piensa en todas las personas que más quieres del familia, amigos, pareja.
Si lo piensas, con todos ellos has discutido más de una vez por cuestiones muy variadas.
El no discutir o no tener conflictos puede suponer que esas cosas que te molestan o en las que no estás de acuerdo se estén quedando dentro de ti.
Los problemas o las cosas que molestan son como vapor que va llenando una olla a presión.
El problema es cuando esas discusiones se convierten en una rutina diaria o cuando se gestionan de manera errónea.
Es decir, estar en desacuerdo con cosas es algo normal, pero no estar de acuerdo en nada y discutir por todo o discutir pasando ciertos límites, eso es lo que puede ser un problema para la relación.
¿Así que nos vamos a cuándo discutir es sano y cuándo no podríamos decir que es sano?
Cuando es algo puntual y no va más allá de un desacuerdo, cuando no afecta a los cimientos o a la estabilidad de la pareja, cuando las dos partes se pueden expresar libremente sin insultos o gritos o cuando se discute para llegar a una solución y una vez terminada la discusión se olvida el tema.
Las discusiones no son sanas cuando son muy frecuentes cuando hay insultos, gritos o faltas de respeto, cuando son una y otra vez los mismos temas sobre los que se discute y no se encuentran soluciones, cuando una de las partes o ambas utilizan estrategias como el silencio o la manipulación y cuando se deja de discutir pero en realidad no se acaba la discusión y sigue la tensión en el ambiente.
Y es que algo fundamental cuando se habla de conflictos de pareja es la manera en que nos enfrentamos a esos problemas y a esos conflictos.
Fíjate que leí un artículo muy interesante donde se decía que la mayoría de las discusiones o los conflictos de las parejas vienen por cómo se afrontan esas discusiones.
Es más, decía este artículo que la mayoría de las personas no recuerdan qué se dijo, sino cómo se dijo.
Piensa cuántas veces te ha sacado de quicio, no que te dijeran algo, sino que en medio de la discusión la otra persona pusiera los ojos en blanco o tuviera un lenguaje corporal que te resultó ofensivo.
Y ojo, que puedes ser tú, por cansancio o por lo que sea, quien no ha sabido gestionar en ese momento la discusión y se te fue de las manos.
Porque lo único que no se puede perder en un conflicto o discusión es el respeto por la otra persona.
Llegados a este punto, ¿Qué te parece si vemos cuáles son los desafíos más frecuentes a los que se enfrentan las parejas?
Fíjate que el principal desafío tiene mucho que ver con todo lo que hablábamos la falta de comunicación.
Saber comunicarse es una de las cosas más difíciles que tenemos que aprender en la vida.
Pero no es suficiente con saber expresarnos, también tenemos que saber entender a la otra persona, porque no todo el mundo se comunica igual.
Pero atento, porque comunicarse no consiste en hablar, porque sí comunicarse es mostrar lo que quieres, lo que deseas o lo que te molesta y hacerlo de manera respetuosa y justa.
La falta de comunicación también puede aparecer cuando la pareja ya lleva mucho tiempo junta, porque se puede pensar que después de tantos años se conoce tanto a la pareja que ya se interpreta su lenguaje corporal y no se necesita hablar.
Una pareja que no habla es una pareja que puede ir buscando un abogado de divorcios.
Un 42 de las parejas dicen que el principal motivo de conflicto es la falta de comunicación.
Sin duda, otro de los grandes desafíos a los que se enfrentan las parejas tiene que ver con la convivencia.
Primero porque cada uno llega a esa convivencia con hábitos y con cosas aprendidas.
Este es mi caso personal, yo soy muy desordenado y rebe muy ordenada y al principio teníamos discusiones por esto, ahora ya lo llevamos bien, o quizá hay diferencias en cómo repartir las quién saca la basura o quién cocina.
Todas esas cosas de la convivencia pueden generar conflictos y hay que trabajarlas para llegar a un punto en comú las.
La clave para solventar esos conflictos es, una vez más, el diálogo, suavizar posturas y llegar a un equilibrio donde las dos partes estén satisfechas.
Porque al fin y al cabo, convivir con tu pareja no es más que un proceso de adaptación donde todo termina encajando.
Una pareja que funciona bien es una pareja donde las dos partes negocian, tienen empatía por la otra persona y llega a acuerdos.
Según dicen los estudios, otro de los desafíos más usuales a los que se enfrentan las parejas tiene que ver con la vida sexual.
Y aquí hay que tener en cuenta que los problemas pueden ser de dos problemas puramente físicos o problemas que van más allá.
Me vas a decir que soy un pesado, pero muchas veces estas cosas se convierten una vez más en un problema por falta de comunicación.
En una pareja, si hay un problema físico, lo más sano es hablarlo para poder buscar soluciones.
Fíjate lo que dicen las el 36 por ciento de las mujeres y el 39 por ciento de los hombres identificaron la frecuencia de las relaciones sexuales como el principal problema sexual en su relación.
Todos sabemos que la sexualidad es algo muy personal y es crucial para el bienestar de una pareja que cada miembro tenga la confianza y la libertad para expresar sus gustos y sus necesidades.
En lo referente a lo sexual, una parte importante de las discusiones de pareja tiene que ver con tener diferentes valores o distintos modos de entender el mundo o la vida.
Es cierto que este tipo de desencuentros siempre son más difíciles de superar porque implican muchas veces aceptar creencias diferentes a las tuyas.
Excepto en esos casos en los que las diferencias de valores son tan grandes que afectan a tu proyecto de vida.
La cuestión es saber cuándo una diferencia de valores justifica la ruptura de una relación.
Creo que hay veces en las que algunas parejas rompen por diferencias en valores, pero quizá el problema no la diferencia en los valores, sino la falta de flexibilidad o entendimiento.
Creo que nuestra pareja no no tiene que tener exactamente los mismos valores que nosotros, pero bueno, cada persona tiene que poner su límite, claro está.
Dentro de este tipo de desafíos, quizá uno de los que más conflictos acarrea es el tema de los hijos.
Sobre todo por la crianza de los hijos, la pareja enfrenta muchos desafíos después de tener hijos.
Solo tienes que mirar a tu alrededor y ver que algunas de las parejas que tienen hijos y En un primer momento la pareja pasa por dificultades y hay algunos momentos de tensión porque al final tener hijos es un elemento que aumenta el estrés en el corto plazo y presenta desafíos importantes.
Pero con el paso de las semanas y los meses, la pareja se va adaptando a la nueva realidad y poco a poco todo puede ir a mejor.
Existen muchos otros problemas a los que casi todas las parejas se tienen que enfrentar, como problemas con la familia, problemas financieros por tener diferencias en cómo gestionar las finanzas, la monotonía, diferencias en los planes de futuro, la dependencia emocional, la falta de libertad, los celos, el estrés, la falta de tiempo en común o el desgaste propio de la pareja.
Conflictos y desafíos los van a pasar todas las parejas y y lo mejor que podemos hacer es esforzarnos y aprender a gestionar los conflictos.
Pero si no has sobrepasado ciertos límites, porque cuando se pasan algunas líneas rojas ya no hay marcha atrás.
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