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Y en este tercer episodio hablaremos de cosas que se pueden hacer para que la relación siga funcionando.
Desde que éramos pequeños y nos leían cuentos antes de dormir, hemos tenido presente el final feliz.
Eso que pasa cuando termina la historia y los personajes viven felices para siempre.
Pero lo cierto es que para siempre es una expresión más compleja de lo que parece.
¿Es por eso que siempre que veo una película, una serie o leo un libro donde los dos protagonistas terminan juntos y se prometen amor eterno, me Qué les pasaría después de un tiempo?
¿Y mantener una relación sana en el tiempo es algo que a ellos también les requiere un esfuerzo enorme?
Porque el amor, al igual que las personas, no es algo estático, sino dinámico y está en continua evolución.
Ya vimos en el primer episodio de este tema del mes cómo el amor va pasando por diferentes desde un amor basado en la pasión y la idealización completa de la otra persona, hasta un amor más sereno, más tranquilo y que tiene que ver más con el compromiso.
Pero claro, hay que entender también que una pareja está formada por dos personas.
Porque nadie es igual 10 años después mil eso el paso del tiempo afecta a las parejas de dos maneras por la rutina de la vida cotidiana y por la propia evolución de las personas.
La relación de pareja es un camino en común que dos personas deciden voluntariamente hacer juntas.
Pero como decía antes, ninguno de nosotros somos iguales al iniciar nuestro camino que conforme vamos avanzando.
Piensa en la cantidad de gente con la que te relacionaste en un momento dado, porque teníais muchas cosas en común, pero pasado un tiempo esas cosas en común dejaron de existir.
Eso solo puede llevar a dos o buscamos cosas nuevas que nos hagan conectar con esas personas o se terminan yendo de nuestras vidas.
Puede pasar que esas cosas que en un principio unieron a la pareja ya no existan porque las personas han evolucionado.
La cuestión es si han ido evolucionando juntas, adaptándose y encontrando nuevas cosas en común o si cada uno ha seguido su camino y llega un punto en que ya no tienen nada en común.
Decíamos en el primer episodio que al principio de una relación todo es de color de rosa, todo se idealiza y vivimos ajenos a la realidad.
Pero cuando eso se acaba y pasan los años, esas pequeñas diferencias que en un primer momento te hacían gracia, terminan convirtiéndose en auténticos problemas.
Es más, muchas veces no vemos a nuestra pareja de la misma manera que la veíamos al principio de la relación.
De hecho, muchas veces esas pequeñas cosas y empiezan a molestarnos tanto que junto con el reto de la rutina nos hacen estar más enfadados, más irascibles y saltar por cualquier cosa.
Incluso nos pueden llevar a estar enfadados con nuestra pareja de manera interna.
Y ojo, porque hay estudios que dicen que según estemos nosotros, eso puede afectar a cómo vemos a la otra persona.
Por ejemplo, si tú estás enfadado, ves al resto de las personas e interpretas sus gestos como de enfado.
Además, dicen algunos estudios que si eso se alarga en el tiempo en una relación, puede llegar a hacer que se deje de ver a la otra persona atractiva.
Es por eso que si nos planteamos la relación como un proceso en el que las dos personas crecen y cambian con el tiempo, igual que cambia el amor, entonces hay dos claves importantes.
Una psicóloga lo explica así Es importante aceptar que nada es permanente y que estamos en constante cambio.
Además añade una idea lo que intentamos resistir suele quedarse, pero lo que aceptamos nos ayuda a transformarnos.
Según ella, para que la relación evolucione bien es fundamental no engañarse a uno mismo y ser honestos sobre cómo estamos y cómo estamos cambiando para poder hacerlo también dentro de la pareja.
Ahora bien, una vez que sabemos que todos cambiamos y que tenemos que adaptarnos a esos cambios, la pregunta ¿Qué podemos hacer en la práctica para mantener una relación viva y sana?
Pero no me refiero a conversaciones banales sin escuchar atentamente y mientras miramos el móvil.
Me refiero a conversaciones de verdad, donde cada uno pueda hablar sobre cosas que le preocupan, cómo se siente o qué le gustaría hacer.
Esto es de vital importancia porque como decíamos antes, el paso del tiempo nos va cambiando y es importante hablar con la pareja para seguir conociéndola cada día.
Y hablar también implica escuchar, pero no solo en las conversaciones importantes, sino en el día a día.
¿Cuántas veces te ha molestado que tu pareja haya hecho algo que tú le has dicho millones de veces que te molesta y aun así lo sigue haciendo?
Imagínate que tú le has dicho a tu pareja muchas veces que no te gusta que deje la toalla mojada en el suelo cuando termina de ducharse.
Y la otra persona, a la que no le cuesta nada recoger la toalla, la sigue tirando al suelo.
Eso que parece un detalle sin importancia puede suponer un problema enorme con el tiempo.
Escuchar significa que si sé que algo le molesta a mi pareja y puedo cambiarlo fácilmente, lo hago.
Y cuidado que no estoy hablando de tener que comprar regalos caros ni nada por el estilo.
Puede ser algo tan simple como levantarte a la misma hora que tu pareja para tomar un café juntos antes de iros a trabajar, ir a buscar a tu pareja a la salida del trabajo por sorpresa, prepararle una cena especial un día cualquiera de manera improvisada o estar pendiente de ella y saber cuándo necesita un gesto de amor tras un duro día.
Un beso, un abrazo o un te quiero muchas veces valen más que cualquier cosa material.
Otra parte fundamental para mantener viva la relación pasa por seguir manteniendo la intimidad.
Sí, me refiero a la parte sexual, sea de la manera que sea, porque la sexualidad también evoluciona con el tiempo.
Es decir, no suponer que lo sabemos todo en cuanto a la sexualidad porque es un tema que no se enseña y a veces tenemos ideas equivocadas por culpa de la pornografía, las películas o simplemente por expectativas no realistas.
Es interesante leer algún libro para aprender sobre el tema y quizá implementar cambios en la pareja que mejoren las experiencias sexuales.
Y oyente, que antes haya dicho que no hay que comprar cosas caras para mantener vivo el amor no quiere decir que no gastes dinero en la relación.
De hecho, gastar dinero en experiencias junto a tu pareja es una forma muy buena de gastar tu dinero.
Podemos organizar planes especiales para salir de nuestra rutina diaria y muchas veces estos planes pueden implicar gastar dinero, como ir a un concierto o hacer una escapada.
Pero lo importante no es el gasto, sino romper la rutina, hacer cosas juntos que se salgan de lo habitual, evitar esa sensación de que cada día es exactamente igual al anterior y que ya sabemos todo lo que va a pasar.
Y hay algo que muchas parejas obvian y que es fundamental a la hora de mantener una relación, el espacio personal y el tiempo.
Es importante pasar tiempo juntos, pero también tener tiempo propio donde poder desarrollarse como persona.
Todos necesitamos tiempo para estar con nosotros, hacer actividades, estar con nuestros amigos o simplemente estar a solas para relajarnos o pensar sobre nuestras cosas, nuestro cuarto propio, como decía Virginia Woolf.
Así que es fundamental para la salud de las parejas y que cada miembro de la pareja tenga sus propios espacios privados donde desarrollarse.
Quizá una de las claves a la hora de hablar de parejas y de mantener viva la relación es dejar el egoísmo a un lado.
Y ojo, que no me refiero a que tengas que dejar de pensar en ti mismo, porque eso no se debe hacer nunca.
Me refiero a que en muchas parejas llega un momento en que cada uno evoluciona de distinta manera.
Por ejemplo, puede pasar que a nivel laboral uno alcance un mayor desarrollo o se plantea ambiciones mayores que la otra persona.
A veces lo que pasa es que la persona que no tiene esos proyectos frena a la otra por simple miedo, miedo a que crezca y me deje tirado, a que ya no le parezca suficiente.
Sin embargo, en una relación sana se apoya el crecimiento del otro porque la frustración es uno de los mayores enemigos de la pareja.
En una relación sana, el crecimiento de uno también beneficia al otro porque se piensa en un proyecto en común.
Así que si recapitulamos un poco algunas de las claves para mantener viva una relación comunicarse, aceptar que las personas cambian, adaptarse, evitar la rutina constante, tener detalles, mantener el cariño y respetar el espacio personal.
Y cuando estemos juntos, que sea tiempo de calidad, porque como dice Pablo Neruda en 20 poemas de amor y una canción desesperada, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
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