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Cada día tenemos más de 2.000 episodios en nuestro catálogo y publicamos un episodio del podcast Premium cada viernes.
Y de eso vamos a hablar en este último episodio del tema del mes dedicado al amor en pareja.
En la película La flor de mi secreto, de Pedro Almodóvar, hay una de las mejores frases del cine español, en mi opinión.
Vemos a Paco, el personaje de Imanol Arias, salir de casa con una maleta y bajar las escaleras.
Entonces aparece la maravillosa Marisa Paredes, que interpreta a Leo macías, y le ¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvar lo nuestro?
Es decir, la ruptura viene de muchos problemas que han ido apareciendo con el tiempo.
Podría darte varios puntos, pero prefiero compartir lo que dice la psicóloga Silvia Congost, autora del libro Diario de una ruptura.
Cuando le preguntan si hay algo que nos diga que esa reacción ya no tiene futuro, Ella Cuando sentimos que ya lo hemos intentado todo, que ya está todo hablado, cuando nos damos cuenta de que hay momentos en los que sabemos que estaríamos mejor sin esa relación.
Los miedos nos paralizan, pero debemos enfrentarlos para recuperar nuestra libertad y nuestra vida.
Cuando nos damos cuenta de que ya no tenemos nada en común, de que ya no tenemos de qué hablar, de que nuestros planes no coinciden.
Cuando ya no nos ilusiona lo mismo y, en el fondo, tal vez ya ni siquiera nos gusta la otra persona.
Cuando seguimos esperando que nuestra pareja cambie, que deje de hacer esto o aquello, que consiga esto o lo otro, pero sabemos que en realidad ha sido siempre igual.
Entonces no es una crisis pasajera, es simplemente que se acabó, que el amor se terminó.
Y aquí viene unas preguntas más difíciles ¿Cuándo dar el paso de terminar la relación?
Porque muchas veces ambas personas saben que la relación no funciona pero ninguna quiere ser la que toma la decisión.
Y el tiempo pasa, los días se convierten en semanas, las semanas en meses y cuando te das cuenta llevas años atrapado en una relación que no te hace bien.
Porque seamos sinceros, dejar una relación es complicado, pero el momento más duro es el previo.
Ese instante en que miras a la otra persona y sabes en lo más profundo de tu ser que no quieres seguir con ella, que ya no la quieres como deberías quererla.
Hay estudios que muestran que los síntomas de una ruptura se parecen mucho a los del síndrome de abstinencia de una adicción.
Sufrimos dolores reales en el cuerpo, sudores, ansiedad, náuseas o pensamientos obsesivos.
Los neurocientíficos han descubierto algo cuando miramos fotos de alguien que amamos y que ya no está con nosotros, se activan las mismas áreas del cerebro que cuando sentimos dolor físico.
Es decir, también sufrimos con las rupturas de forma parecida a los dolores físicos.
Está minimizando un dolor que tu cuerpo experimenta como algo muy real y muy presente.
Una de las cosas que nos pasa cuando rompemos con alguien es es que sufrimos ansiedad por la pérdida.
La pérdida de una separación es mucho más profunda que solo separarte de una persona.
Que cuando pierdes a esa persona también pierdes todo el proyecto común que tenías con ella.
También se desvanecen nuestros sueños de futuro, las promesas que quedan por cumplir, las expectativas de todo lo que iba a ser, la reacción y ya no será, la imposibilidad de seguir haciendo lo mismo con esa persona, lo que nos hacía sentir, los recuerdos de los buenos momentos que tendemos a idealizar.
Por un lado está el cambio de pasar de estar en pareja a estar soltero otra vez, con todo lo que eso implica.
Porque no es solo un cambio personal, también hay que enfrentarse a ese cambio en sociedad.
El estrés que supone muchas veces en tu grupo social pasar de casado a soltero, especialmente si todos tus amigos están en pareja o casados, puede suponer también cambiar de casa, cambiar de grupo de amigos o cambiar tus rutinas diarias.
Es la sensación de que tienes que empezar de cero, empezar una nueva vida sin esa persona y sin el mundo que representaba esa persona.
Es completamente normal, sobre todo al principio, tener a la otra persona constantemente en tus pensamientos y sentir la tentación de contactarle o saber de ella.
Mira lo que dice la psicóloga Silvia de Nuestro cerebro está programado para protegernos de los peligros y para crear bienestar en nosotros.
Para esto busca las rutinas, aquello que conoce y trata por todos los medios de mantenernos ahí.
De esta forma no tiene que gastar tanta energía protegiéndonos de cualquier problema.
Busca constantemente que volvamos a esos momentos felices donde todo estaba bien.
Como no nos creemos que la ruptura sea real, seguimos con la esperanza de que todo vuelva a ser como antes.
Una vez que aceptas que la ruptura es real, aparece un gran enfado hacia tu expareja.
No solo sientes que es injusto lo que te ha hecho, sientes que te ha traicionado.
Pero también es más fácil sentir ira que enfrentarnos a otras emociones que nos dan más miedo, como la vergüenza, el abandono o el puro pánico.
Tu mente busca respuestas que no van a llegar, pero lo intenta una y otra vez sin descanso.
En esta fase lo que realmente buscas es reconciliarte con tu ex pareja y lo fuerzas todo.
Buscas encuentros, haces llamadas, vives con la esperanza de que el dolor desaparezca si volvéis a estar juntos.
Aparecen pensamientos que nunca vas a salir de ahí, que vas a terminar solo, que nadie te va a querer, que jamás superarás esto y jamás serás feliz.
Se caracteriza no solo por la tristeza profunda, sino por tener comportamientos dañinos contra ti mismo.
Me refiero a cosas como no comer, estar todo el día en la cama, no querer salir o no dormir.
Pero ojo, por muy dolorosa que sea esta fase es necesaria para poder salir del agujero.
Porque después de estar en lo más profundo llegas a la conclusión de que todo pasa, de que puedes vivir una vida plena y feliz sin esa pareja.
Aceptar es entender que esa reacción fue parte de tu historia, que te enseñó cosas importantes sobre ti mismo y que ahora puedes seguir adelante con esas lecciones aprendidas.
Déjame terminar este episodio con unos versos del poeta mexicano Jaime Sabines que dicen así Espero curarme de ti en unos días.
Es posible siguiendo las prescripciones de la moral en merceto, tiempo, abstinencia, soledad.
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