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Hoy hablamos, episodio 2231 Vecinos y la vida en comunidad Bienvenido a Hoy Hablamos, el podcast para aprender español cada día.
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Una de las series más largas de nuestro país es La que se avecina, que lleva la friolera de 16 temporadas.
Además, es un auténtico fenómeno porque para mucha gente, especialmente para los jóvenes, es una serie que consideran como Comfort TV.
Es esa serie que todos tenemos y vemos una y otra vez porque nos hace sentir bien, nos reconforta y la sentimos como un lugar seguro.
Mis series con Fort TV son Friends y Cómo conocí a vuestra madre, porque son series de humor sencillas, graciosas y con capítulos cortos.
Y te preguntarás ¿De qué va esta serie, La que se avecina, para tener tanto éxito?
Pues mira, oyente, trata de lo más sencillo y a la vez más complejo del una comunidad de vecinos.
En el episodio de hoy vamos a hablar precisamente de esto, de vecinos, y de cómo es vivir en una comunidad.
No sé si tú tienes vecinos o vives en una comunidad, así que primero vamos a aclarar de qué estamos hablando.
Si vives en un edificio con varias viviendas y varios propietarios, o en una urbanización con zonas comunes, todos los propietarios forman una comunidad de propietarios o comunidad de vecinos.
Una comunidad de propietarios tiene una normativa con derechos y deberes para los vecinos.
Todos tienen que pagar una cuota mensual para cubrir los gastos comunes y las reparaciones de las zonas compartidas.
Además, hay que respetar unas normas básicas de los vecinos se reúnen como mínimo una vez al año para hablar de los temas de la comunidad.
Y cada año se elige a la junta de propietarios, es decir, quién será el presidente y los demás representantes Normalmente la gestión administrativa la lleva un profesional externo, un administrador de fincas.
Explicado así parece algo sencillo, pero en realidad una comunidad de vecinos es como un mundo aparte con vida propia.
Tengo un amigo que siempre dice que ir a la reunión de su edificio le pone de buen humor solo de pensarlo.
Porque ver a tanta gente tan diferente, discutiendo, llegando a acuerdos y hablando de todo lo que les preocupa del edificio, es algo que le entretiene mucho.
Para entender todo esto mejor, vamos a ver cuáles son esas normas básicas que debe tener una comunidad de vecinos y los conflictos que genera.
Además, una comunidad es como un microcosmos, donde casi siempre hay tipos de vecinos que se repiten en todos los edificios.
Se podrían resumir respetar el bienestar de los vecinos y cuidar del edificio y las zonas comunes.
Lo sé, esto es muy amplio, pero hagamos una vamos a ver cuáles son los conflictos más frecuentes en una comunidad.
En un edificio donde hay varias casas por planta y unos viven encima de otros, es normal que haya ciertos ruidos.
El problema viene cuando esos ruidos se convierten en una banda sonora constante en tu vida.
Imagínate que estás intentando dormir mientras tu vecino de arriba decide que las 11 de la noche es el momento perfecto para reorganizar los muebles de su casa, o el vecino de al lado se pone a taladrar la pared un domingo a las 8 de la mañana.
No ponerte a hacer una obra más allá de las nueve de la noche, o no montar una fiesta que se alargue hasta que salga el sol.
Se trata de respetar las horas de descanso y pensar que en ese edificio no vives tú solo.
Y también es verdad que el problema del ruido ha aumentado en edificios donde hay pisos de alquiler vacacional, porque a veces llegan personas que vienen de fiesta o que llegan tarde del aeropuerto y solo estarán un par de días y no les importa molestar, total ellos mañana se van.
Otro conflicto muy común es es mantener las zonas comunes limpias y bien cuidadas.
Esto significa no dejar basura, no tirar cosas al suelo y que las mascotas no hagan sus necesidades en el edificio o en los alrededores.
No es solo el ruido, como cuando se quedan solos y ladran sin parar o que ensucien, como ya vimos.
A veces también dañan las zonas comunes o los dueños los dejan sueltos por el edificio y a algunos vecinos no les parece bien.
Por eso los dueños de mascotas tenemos que vigilar el comportamiento de nuestras mascotas.
Otro problema con las zonas comunes es la gente que deja bicicletas, patinetes u otras cosas en esas áreas y suele ser un foco de conflicto porque si todo el mundo hace lo mismo no se podría pasar por esas zonas comunes.
Es más, hoy en día que los pisos son tan pequeños, he visto edificios donde dejan el carrito del bebé en el pasillo.
Estas cosas pueden hacerse sin problema si hay un acuerdo entre vecinos, pero si no hay acuerdo pueden generar conflictos.
Esto en edificios normales, porque si hablamos de organizaciones con jardines, piscinas y canchas deportivas, ahí los conflictos son de otro nivel.
Pero sin duda uno de los grandes conflictos en las comunidades es discutir sobre las cuotas que hay que pagar y si hace falta poner más dinero para hacer ciertas obras.
Las famosas derramas pueden causar discusiones eternas sobre si una obra es necesaria o si se puede encontrar un presupuesto más barato.
Una derrama es un pago extra mensual que tienen que hacer todos los vecinos durante un tiempo para cubrir algún coste extra del edificio.
Suele ser por obras de renovación, como cambiar el tejado o arreglar algo del edificio.
Entonces, quizá durante unos meses, además de pagar la cuota de la comunidad, que puede ser 100 euros al mes, por ejemplo, también hay que pagar una derrama de otros 100 euros al mes, por poner un ejemplo.
Y como decíamos antes, una comunidad de vecinos reúne a personas muy diferentes que pueden ayudar a la convivencia o complicarla.
Ese que está como pez en el agua en el cargo de presidente de la comunidad y no le importa encargarse de la gestión del edificio.
Es una maravilla cuando hay alguien así, porque la verdad es que a poca gente le gusta comerse el marrón de gestionar una comunidad.
Otro tipo es el que podríamos llamar el cotilla, es decir, el que parece que tiene un localizador puesto a cada vecino que vive detrás de la mirilla de la puerta y sabe todo lo que ocurre en el edificio.
Por un lado el ruidoso, es decir, aquel que parece que en su casa hay una fábrica con 100 empleados, una obra constante o que parece que está reorganizando los muebles de manera continua.
Se enteraron meses después qué otros tipos de vecinos podríamos citar el que jica, el que se queja por todo, absolutamente por todo, y cuando llega a las reuniones y empieza a hablar, sabes que por lo menos necesita una hora para contar todo lo que le parece mal y le molesta.
Esa persona que siempre saluda, te pregunta cómo estás y siempre está dispuesta a ayudar.
Oyente, para terminar me después de todo esto, ¿Cuáles son las ventajas de vivir en una comunidad?
Pues mira, oyente, están las ventajas prácticas, como tener acceso a zonas comunes que no podrías pagar tú solo en una casa individual, como una piscina o un gimnasio.
Pero quizá lo más valioso de convivir con vecinos es el sentimiento de comunidad.
Porque los vecinos pueden ser una molestia y pueden traer conflictos, pero pero también pueden ser una red de apoyo importante.
Es fundamental saber que al otro lado de la pared hay alguien por si lo necesitas, sea lo que sea, desde un tomate para la comida, que te recojan un paquete o que llamen a una ambulancia si tú no puedes.
Siempre hay alguien que puede ver movimientos extraños, y si ocurre algo, es fácil que se entren los vecinos.
Aunque hay que decir que estas redes de apoyo y comunitarias se están perdiendo porque ahora cada vez los vecinos son más anónimos y ya no se desarrollan esas relaciones de confianza entre vecinos.
Déjame que te comparta algo que una persona escribió en un periódico sobre los vecinos.
Incluso nos preparó una habitación con la esperanza de que reformáramos nuestro piso y no nos mudáramos.
No conozco el nombre de ninguno de mis vecinos, excepto el de la dueña de todos los pisos del edificio.
Sólo con quienes se preguntan quiénes serán las caras nuevas que vienen y se van tan rápido.
Mi compañero de piso y yo también comentamos las caras desconocidas cuando pasamos.
Me dicen que las redes de cuidado entre extraños en un mundo tan desconectado no son lo normal.
Y yo me pregunto cómo se puede soportar la vida sin un mínimo sentimiento de comunidad.
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