This transcript has been generated automatically.
Hoy hablamos episodio 2236 Valentino Garavani bienvenido a Hablamos, el podcast para aprender español cada día.
Si te haces suscriptor premium podrás escuchar el catálogo completo del podcast con más de 2.000 episodios y escuchar el podcast Premium que publicamos cada viernes.
Vamos a imaginarnos a un joven diseñador de moda que vive en París y tiene menos de 20 años.
Pero esta historia no empieza en París, sino en España, más concretamente en Barcelona, porque a ese joven diseñador lo han invitado al Gran Teatro del Liceo a ver una ópera, concretamente Carmen.
Tal y como él contaría más tarde, una noche me invitaron al teatro y allí contemplé a una serie de mujeres españolas elegantísimas vestidas de rojo, espléndidas y fieras, muy sensuales y elegantes.
Una señora anónima de pelo gris, muy bella, con un vestido de terciopelo rojo y que parecía aislada en su esplendor.
Terciopelo, oyente, es una tela suave y brillante, muy elegante que se usa mucho en la moda de lujo.
En ese momento, este diseñador decide que el rojo sería el color que lo identificaría.
Y sí, nuestro protagonista de hoy no es otro que el diseñador Valentino Garavani.
Valentino Clemente Ludovico Garavani nació en Boguera, en Lombardía, Italia, en el año 1932.
Como él mismo contaría más adelante, estaba tan encantado con todos esos vestidos de noche, esas lentejuelas, esas cosas brillantes.
Las lentejuelas son esas pequeñas piezas brillantes y redondas que se cosen a la ropa para darle un efecto de brillo.
Según se cuenta, Valentino tomó la decisión de que sería diseñador al ver el musical de Hollywood Las chicas de Zickfeld del año 1941.
Los padres, haciendo un gran esfuerzo, lo enviaron a estudiar moda y francés a la Academia del Arte de Milán, que estaba a una hora de su casa.
Con solo 17 años se mudó a París a estudiar en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes y en la Chambre Syndical de la Courtour Parisien.
Tal y como él contaría sobre el día que se fue a París, partí el día de la Epifanía de 1950 con mi familia, convencida de que París significaba el fuego del infierno y la condenación.
Se graduó y empezó a trabajar para algunos diseñadores famosos, con ellos se formó.
Sus primeros pasos profesionales los dio junto al diseñador francés Jacques Fath.
Después pasó a trabajar con el diseñador griego John de Seis, conocido por sus vestidos de lujo inspirados en las túnicas de Egipto y Grecia, sus vestidos plisados de noche y por vestir a la reina de Grecia.
Los vestidos plisados son aquellos que tienen pequeños dobleces o pliegues en la tela, lo que les da un movimiento muy elegante.
Allí conoció a la condesa Jacqueline de Rive, a la que ayudó a diseñar su icónico estilo y que se convertiría en su primera musa.
Después comienza a trabajar con otros grandes Gula Roche, con el que estuvo dos años.
Más tarde, en el año 1959, vuelve a Roma con la idea de montar su primera tienda propia.
Antes de seguir hablando de su labor como modisto, tenemos que hacer una parada en el amor, porque en el año 1960 conocería al que fue su pareja y su socio durante muchos años.
El restaurante estaba abarrotado, es decir, estaba completamente lleno de gente, y sus amigos le pidieron compartir mesa a un joven estudiante de arquitectura llamado Giancarlo Giametti.
Después de la cena, Giancarlo se ofreció a llevarlo a casa y en el camino descubrieron que ambos iban a Capri de vacaciones, así que quedaron para verse en la isla.
Giancarlo dejó sus estudios y se convertiría en la cabeza pensante, en cuanto a negocios se refiere, de Valentino.
Valentino, con la ayuda de su padre y unos amigos de este, abre envía de Icondotti la que sería su primera tienda.
Dejaron aquella tienda y se fueron a otra más modesta en un palacio del siglo XVI de la vía Gregoriana.
A partir de aquí empezaron a pasar cosas interesantes para Valentino que lo llevarían a lo más alto.
Hay que tener en cuenta que Por los años 60 Roma era una ciudad que albergaba grandes producciones de cine.
Y para el estreno de otra película, Espartaco, eligió un vestido blanco de alta costura de Valentino.
La alta costura oyente es la moda más exclusiva, hecha a medida, de la más alta calidad.
Imagínate qué visibilidad y qué prestigio le daba nuestro protagonista que una de las más grandes estrellas de Hollywood llevara una de sus prendas.
Fue por esos años también cuando sucedió el evento que vimos al principio, el del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, y decidió que el rojo sería su color.
Y otra de las cosas cruciales para su carrera fue cuando lo invitaron a presentar su primera colección en el prestigioso Palazzo Pitti de Florencia en el año 1962.
Se convirtió en el diseñador favorito de las mujeres más influyentes de la sociedad.
Un par de años después conocería a la mujer que le iba a dar fama mundial, Jacqueline Kennedy.
Ella ya había lucido varios de sus diseños durante su periodo de luto por su marido.
Pero cuando la conoció personalmente, ella le dio fama mundial y por lo tanto la estabilidad económica que necesitaba su negocio.
Unos grandes hitos de su carrera llegaría en el año 1968 cuando presentó su famosa colección All White.
Se ganó el favor de una de las mujeres más poderosas de la moda en aquel, la editora Diana Brillant.
Y mira lo que dijo la revista Vogue sobre su colecció la limpieza y distinción de sus blancos nítidos, sus blancos con encaje, sus blancos suaves y cremosos, todos ellos mostrados juntos, blanco sobre blanco.
Y todos son triunfos para el diseñador de 35 años que derramando toda esta belleza, romanticismo y perfección se ha convertido en el ídolo de los jóvenes, un nuevo símbolo del lujo moderno.
Era el diseñador que elegían siempre las grandes estrellas para los eventos más importantes del mundo.
En el año 1998 Valentino y Giancarlo vendieron su empresa a un conglomerado, es decir, a un gran grupo empresarial formado por muchas empresas diferentes.
Su retirada fue en un mítico desfile de alta costura en París, en el Museo Rodin, donde las modelos llenaron la pasarela con su ya mítico Rojo Valentino.
Y es que si algo caracterizaba la moda de Valentino era ese estilo de viejo glamour de Hollywood, Unos patrones exquisitos y unas formas que realzaban a la mujer, que hacían que se viese mejor.
Creía en el glamour, en el lujo y en ese gusto por lo excesivo propio de la alta sociedad.
Tenía un estilo tan característico que si aparecía una mujer vestida por Valentino en una alfombra roja, nada más verla se podía es un Valentino.
Y esa capacidad de ser reconocido al instante es precisamente una de las razones por las que se retiró.
La belleza clásica, la opulencia bien entendida, esa magia al estilo del viejo Hollywood, todo eso había quedado atrás.
De hecho, contaba que uno de sus peores momentos fueron los años 90, cuando llegaron tendencias como el grunge.
Muchos consideraban que no entendía o no aceptaba la democratización de la moda, ese cambio en el que la moda dejó de ser exclusiva de una élite y se abrió a todo el mundo y donde se puso de relieve que también hay belleza en lo imperfecto, en lo diferente, en lo que rompe las normas estéticas tradicionales.
Así explicaba él su concepto de espero que se me recuerde como un hombre que perseguía la belleza siempre que podía.
Para él la belleza era una herramienta de poder y la lucía con la gloria dorada de una corona.
Como dijo el que fuera alcalde de Roma, Walter Beltroni, en Italia está el Papa y está Valentino.
Y ya sabes, si te gusta este podcast y el trabajo diario que realizamos, tu colaboración sería de gran ayuda.
Los suscriptores premium pueden escuchar el catálogo completo del podcast con todos los episodios publicados desde 2017.
También pueden leer la transcripción, ver explicaciones y hacer ejercicios en cada episodio.