This transcript has been generated automatically.
Hoy hablamos episodio 2239 Marco junio Bruto Bienvenido a Hablamos, el podcast para aprender español.
Cada día tenemos un catálogo de más de 2.000 episodios y publicamos el podcast premium cada viernes.
Seguimos con el tema del mes, donde hablamos de grandes traiciones de la historia.
En el episodio de hoy hablaremos de una traición que inició una nueva era en el mundo occidental.
Si leemos la obra julio César de William Shakespeare, en el momento en que se produce el asesinato de julio César, él mira a los que le han atacado y al descubrir entre ellos a Marco junio Bruto, le tú también, Bruto, hijo mío.
Históricamente, no está claro que dijera esta frase al morir, pero a nosotros nos sirve para entender cuán sorprendido se muestra julio César cerca de su muerte al comprobar que entre sus asesinos estaba una persona que consideraba casi un hijo.
Es más, cuando alguien utiliza esta frase hoy en día es para señalar una traición por parte de alguien de quien no se esperaba.
Por eso hoy nosotros vamos a dedicar nuestro episodio a conocer un poco más a Marco junio Bruto y su traición.
Era una familia con una larga tradición de servicio a la República y de lucha contra la monarquía.
De hecho, era descendiente de Lucio junio Bruto, que había acabado con el último rey de Roma y por tanto, dio paso a la República.
Su padre, Marco junio Bruto, estuvo muy involucrado en las luchas civiles en la fase final de la República romana.
Su madre, Servilia Cepiona, era una mujer poderosa que participaba activamente en la vida política.
De ella nos interesa saber que también era medio hermana de Catón, el joven que más tarde se convertiría en el mentor de Bruto.
La madre se casó por segunda vez, y estando casada se convirtió en amante de julio César.
De ahí que en su momento saltaran los rumores de que Bruto en verdad era hijo de julio César.
De cómo era él tenemos una descripción del historiador Plutarco que era adorado por sus amigos, admirado por los buenos y no odiado por nadie, ni siquiera por sus enemigos, pues era un hombre de carácter benigno, magnánimo, ajeno a la ira, a la lujuria, a la ambición y de ánimo firme e inflexible en lo honesto y en lo justo.
Desde joven emprendió la carrera que le correspondía por pertenecer a la aristocracia romana.
Entró en el Senado siendo muy joven y luego en el ejército sirvió como asistente su tío cuando éste era gobernador de Chipre.
Este matrimonio le llevó a ponerse del lado de la parte más conservadora del Senado.
Y no olvidemos que algo de rencor tenía que haber ahí, porque recordemos que Pompeyo había asesinado a su padre.
Antes de seguir con cosas de índole político, vamos a pararnos a conocer un poco más a Bruto en este punto.
Por un lado, tenemos que saber que a estas alturas era un hombre sumamente rico, no solo por la fortuna personal de su familia y la de su mujer, sino también por sus negocios.
La palabra prestamista se refiere a alguien que presta dinero, que le da dinero a alguien a cambio de un interés.
En cuanto a sus intereses intelectuales, Bruto era un gran devoto de la lectura, sobre todo de filosofía e historia.
¿A Pompeyo y defender la república, aunque este fuera un líder que había perdido buena parte de su credibilidad, o a julio César, que sí era apoyar un golpe de Estado, pero era el mejor general romano del momento?
Pero para Bruto el dilema era todavía más ¿Apoyar a quien mató a su padre o apoyar a quien tenía una relación con su madre, por quién se decidió, pues permaneció fiel a la República y luchó al lado de Pompeyo?
Lo cierto es que se dice que Bruto pasó por esa guerra sin pena ni gloria, es decir, de manera discreta, sin destacar ni para bien ni para mal.
Se dice que Pompeyo se alegró de verlo y César, a pesar de ser el vencedor, le perdonó la vida.
Pues que Bruto se pasó al lado del vencedor y no le dolieron prendas a la hora de traicionar a Pompeyo.
Bruto le dijo a César que probablemente Pompeyo había huido a Egipto, donde finalmente lo mataron.
De hecho, aquí ya se puede ver cómo Bruto cometió varias traiciones en muy poco tiempo.
Primero, en cierta forma, traicionó a su familia al aliarse con el asesino de su padre.
Por eso no raro lo que julio César dijo de é este joven no sé lo que quiere, pero lo que quiere, lo quiere con vehemencia.
El caso es que julio César lo nombra primero gobernador de la Galia Cisalpina y más tarde pretor.
No le parecía bien el estado de la República en esta época en la que julio César lo tenía como uno de sus hombres de confianza.
Bruto hizo un movimiento que para muchos fue un claro indicio de su futura traición.
Resulta que Bruto se divorció de su mujer, cosa que fue un absoluto escándalo, y se casó con Porcia, la hija de Catón el Joven, que era uno de los grandes enemigos de julio César.
Pero César le ponía la mano en el hombro a bruto y decí ¿Pensáis que bruto no sabrá esperar el fin de esta débil carne?
Dando a entender que Bruto podría ser su legítimo heredero del poder y que esperaría su momento de gloria.
La cuestión es que julio César estaba acumulando un poder descomunal, un poder enorme.
Entonces algunos pensaban que la República estaba en peligro y ahí es donde empieza la conspiración para matarlo.
Fue el cuñado y amigo de Bruto, Cayo Casio, quien empezó a presionarlo con que había que acabar con julio César.
Según sus oponentes, César estaba llevando la República a la ruina y estaba pisoteando los derechos de los ciudadanos.
Hay que decir que esta era la visión de una parte del Senado, sobre todo de los más conservadores.
Pero finalmente Bruto se sumó a esta conspiración para acabar con la vida de julio César.
El osidus de marzo era como se llamaba al día 15 de marzo en el calendario romano.
Ese día julio César llegó al Senado y un grupo de hombres, se dice que unos 60 hombres, lo rodearon junto a la estatua de Pompeyo.
Le dieron 23 puñaladas y se dice que uno de los últimos en apuñalarlo fue el propio Bruto.
Julio César se resistió todo lo que pudo, pero al ver que entre los atacantes estaba Bruto, dejó de luchar.
Se cubrió el rostro con la toga y y se dejó caer, no sin antes decir aquella famosa frase Tú también, Bruto, hijo mío.
Pues que Bruto y el resto de los hombres marcharon al Capitolio aun con las manos ensangrentadas, orgullosos de su acto, gritando Libertad para el pueblo.
El pueblo adoraba a César y esto lo aprovechó Marco Antonio, que era cónsul y la persona de máxima confianza de César.
Consiguió que los que se veían a sí mismos como héroes pasaran a ser villanos a ojos del pueblo.
Desde allí, junto a Casio, se dedicó a formar un ejército para luchar por la República contra los que se habían quedado en Marco Antonio y Octavio, que sería el futuro Augusto.
Aun así, Marco Antonio honró a su enemigo y lo declaró uno de los romanos más nobles.
Porque, aunque había cometido traición, lo hizo para defender las ideas en las que creía.
Interesante, ¿Verdad, Oyente, hasta su propio enemigo reconoció que Bruto actuó por convicción?
La consecuencia de este magnicidio, que es cuando se asesina alguien muy poderoso o importante, fue, paradójicamente, el fin de la República.
Porque después del asesinato de julio César, Roma entró en un periodo de guerras civiles que terminó con la llegada al poder de Octavio Augusto, considerado el primer emperador de Roma.
Se dio paso al Imperio Romano y por lo tanto, se inició una nueva era en el mundo occidental.
¿Fue bruto un traidor sin escrúpulos o un defensor de la República ante lo que él veía como un dictador?
Recuerda que puedes hacerte suscriptor premium para escuchar el catálogo completo del podcast y el podcast premium de los viernes.