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Pues bien, nosotros hoy vamos a conocer un poco más el origen de todo, la persona que ideó los cornflakes de Kellogg's.
Pongo la mano en el fuego y no me quemo si digo que la mayoría de nosotros en algún momento de nuestra vida hemos probado los cornflakes de Kellogg's.
Puede incluso que tengas algún paquete en tu cocina porque los sigues desayunando.
Eso no lo sé, pero de lo que estoy seguro es que después del episodio de hoy no los vas a ver de la misma manera.
Y es que hoy no solo veremos cómo se crearon, sino que conoceremos más en profundidad a su creador, el Dr.
John Harvey Kellogg nació en el año 1852 en Tyrone, Nueva York, pero al poco tiempo su familia se trasladó a Battle Creek, Michigan.
Algo de suma importancia que tenemos que saber de Kellogg es que se crió en una familia que creía fervientemente en los preceptos de la iglesia adventista del séptimo día.
Pues había muchos, pero los que más nos interesan para la historia de hoy son sobre todo la lucha contra el alcohol o una alimentación muy estricta y la abstinencia sexual.
Lo del sexo es importante para entender luego la carrera de Kellogg, ya que esta iglesia defendía la abstinencia en todos los sentidos y reprobaba la masturbación.
Nuestro protagonista se licencia en medicina en el año 1875 y poco tiempo después, en 1879, se casa con ella, Erbila Eaton.
Fíjate si sus ideas sobre el sexo estaban asentadas en él, que según él mismo contó, su matrimonio jamás llegó a consumarse.
No tuvieron hijos biológicos, pero sí criaron a muchos, a más de 40, aunque oficialmente adoptaron a siete.
Y lo cierto es que cuando se lee sobre las ideas de Kellogg hay cosas que llaman la atención para mal.
Resulta que Kellogg tenía ideas muy racistas y creía en la eugenesia, es decir, en la supuesta pureza de la raza.
Llegó a defender la idea de esterilizar a personas que él consideraba de razas inferiores o a delincuentes para que no se reprodujesen.
La inferioridad intelectual de los varones negros en comparación con los varones europeos es algo universalmente reconocido.
Sin embargo, resulta curioso que la mayoría de los niños a los que adoptó y crió fueron afroamericanos.
Pero bueno, está claro que tenía ideas muy retrógradas y racistas, al igual que gran parte de la sociedad de la época, lamentablemente.
Gracias a la ayuda de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, pudo crear un sanatorio en su ciudad llamado Sanitarium de Battle Creek.
Se hizo muy popular porque allí practicaba lo que hoy llamaríamos medicina holística.
Por promulgaba una dieta vegetariana, el ejercicio físico y algunas prácticas como la hidroterapia o el uso de enemas.
Y para él, vida sana significaba abstinencia del alcohol, del té, del café, del tabaco, de la carne y, por supuesto, de las relaciones sexuales.
Él creía que para limpiar las impurezas del intestino había que irrigarlo con agua.
Su método consistía en administrar unos enemas donde, gracias a una máquina, era capaz de suministrar al paciente unos 57 litros de agua en segundos.
Después de este enema, le seguía la ingesta de medio litro de yogur, la mitad por vía oral y la otra mitad por vía anal.
La razón te la cuenta él mismo, plantando de este modo los microbios protectores.
Y en el sitio en el que son más necesarios y pueden prestar un servicio más efectivo.
Esto que hoy en día nos puede parecer muy loco, y lo es, en su momento era algo muy innovador y valorado.
Su clínica cobró un gran protagonismo y por ella pasaron auténticas personalidades como Henry Ford, John D.
Por cierto, hablamos la historia de Amelia Earhart en un episodio de este podcast, el episodio 1650, aunque no tiene nada que ver con el episodio de hoy.
Una piloto que fue la primera mujer en cruzar el océano Atlántico pilotando un avión y que desapareció en misteriosas circunstancias.
Volviendo a la historia de Kellogg, hay que decir que aunque en su época estas prácticas se consideraban innovadoras y lograron bastante fama, hoy en día no tienen respaldo científico.
Los enemas de esas características no solo son innecesarios, sino que pueden ser perjudiciales para la salud.
Y la idea de introducir yogur por vía anal para plantar bacterias beneficiosas no tiene ninguna lógica con lo que sabemos hoy.
Sin embargo, es verdad que la ciencia actual reconoce la importancia de la microbiota intestinal, es decir, de las bacterias que viven en nuestro intestino.
Kellogg acertó en la idea de la importancia de las bacterias, pero no en cómo aportarlas al cuerpo.
Pero bueno, estamos hablando de un doctor y unas prácticas realizadas hace más de 100 años.
Algo clave para entender este episodio es que para Kellogg una de las peores cosas que podía hacer una persona y que según él, minaba la salud, era la masturbación.
De hecho, creía firmemente que si los tratamientos de su clínica no funcionaban era porque el paciente se masturbaba.
Nada es tan dañino ni tan desastroso para la humanidad como el pernicioso hábito de la masturbación.
Kellogg pensaba que una dieta sana y sobre todo una dieta sosa con poco sabor, bajaba la libido.
Al contrario, creía que comer carne aumentaba la libido y por lo tanto también las ganas de masturbarse.
Y como ya puedes intuir, oyente, el origen de los Kellogg's está relacionado con la creación de un alimento para reducir la masturbación.
Bueno, pues siguiendo con la historia, es por esta idea de alimentación sana por lo que se propuso cambiar la forma en que los americanos desayunaban.
Hay que decir que hasta ese momento los desayunos americanos eran a base de huevos y carne.
En su sanatorio proponía un desayuno que consideraban más saludable, basado en alimentos ricos en fibra, yogur y frutos secos.
Y aquí es el momento de presentar a hermano de John, que se llamaba William y que le ayudaba en el sanatorio.
Porque John y su hermano fueron más allá y se propusieron crear un cereal que fuera completamente sano.
Su hallazgo fue puramente casual, pero también los llevaría a terminar enfrentados de por vida.
Resulta que los hermanos estaban trabajando en este cereal y para ello desarrollaron una mezcla de trigo, avena y maíz que cocinaban a altas temperaturas durante un periodo de tiempo largo.
La cuestión es que un día, mientras estaban realizando este proceso, surgió algo urgente y se fueron.
Ese cocinado de más había dado lugar a una masa fina y alargada que ellos terminaron cortando en pequeñas porciones.
En un principio le quisieron poner de nombre Granula, pero les podía dar problemas legales con el creador de los primeros cereales, el médico James Caleb Jackson, que había llamado a su creación exactamente igual.
La verdad es que no se estrujaron mucho el cerebro a los pacientes les encantaba este desayuno.
Tanto es así que una vez que se iban del sanatorio, pedían que les mandaran cajas para poder seguir tomándolo en sus casas.
Pero cuando el negocio empezó a despuntar y vendía muchos kilos de su desayuno, William quiso probar algo nuevo.
Así que ante estas posiciones irreconciliables, los hermanos se pelearon y se separaron.
William fundó su propia compañía, la Battle Creek Toast Corn Flake Company, que más tarde se convertiría en la famosa Kellogg's.
Por cierto, John lo demandó por uso fraudulento de su apellido, pero finalmente William ganó la demanda.
Y aunque lo intentó en los últimos años de su vida, jamás se llegó a reconciliar con su hermano.
Por cierto, su nombre fue incluido en el Salón de la Fama de los Inventores Nacionales en el año 2006 porque transformó el desayuno típico estadounidense para siempre al inventar el primer cereal de desayuno en copos secos.
Hasta aquí la historia de este hombre controvertido y con algunas ideas despreciables.
Un hombre que quería mejorar la raza humana, eliminar el placer sexual y purificar el cuerpo.
Y que al final pasó la historia por unos copos de maíz que desayuna medio mundo y con azúcar añadido, que era precisamente lo que él quería evitar.
Eso sí, ahora me reafirmo en lo que dije al ahora cuando veas una caja de Kellogg's, vas a verlos de la misma manera.
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