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Comenzamos un nuevo tema del mes donde hablaremos de grandes rivalidades de la historia.
En este primer episodio conoceremos una rivalidad que tuvo como consecuencia lo que pasa cuando tú pulsas un botón y enciendes la luz de tu casa.
Una de las grandes revoluciones de la humanidad fue cuando pasamos de iluminarnos con velas o lámparas de aceite a usar la electricidad.
Hoy el hecho de que tengamos electricidad en casa es algo normal, pero hubo un momento en que fue un pequeño milagro.
Es más, detrás de ese pequeño gesto, como puede ser que tú le des al interruptor y se encienda a luz, hay toda una historia de rivalidad entre dos Nikola Tesla y Thomas Alva Edison.
A ellos y a su rivalidad conocida como la guerra de las corrientes, vamos a dedicar el episodio de hoy.
Para poder entender esta rivalidad tenemos que hacer una pequeña introducción técnica sobre la electricidad y el contexto de la época.
Para explicarlo de manera muy sencilla diremos que la electricidad en el siglo XIX fue una auténtica revolución industrial.
Las grandes mentes del mundo se devanaban los sesos para encontrar la mejor manera de controlar o domesticar la electricidad.
Lo fundamental es que toda corriente eléctrica es un flujo de electrones que se desplaza desde un polo positivo hacia un polo negativo.
La cuestión es que se puede desplazar de dos corriente continua o corriente corriente alterna.
La continua fluye de manera estable y en una sola dirección, no varía con el tiempo las pilas.
Teniendo esto más o menos claro, como si de un combate boxeo se tratara, vamos a conocer a los dos púgiles que están a ambos lados del ring.
A un lado tenemos a Nikola Tesla, que era de origen serbio y que tenía una mente privilegiada.
Más tarde se mudaría a Francia, donde trabajaría en una empresa filial de precisamente el otro pugil en el ring, Thomas Edison.
Después, debido a su gran talento, Tesla se mudó a Estados Unidos, donde trabajaría directamente para Edison.
Llegó a la compañía como un ingeniero más, pero pronto fue creciendo y demostrando su valía.
Al otro lado tenemos a Thomas Edison, que es mucho más conocido en el mundo en general.
No olvidemos que ya había patentado y mejorado la bombilla, cosa que le hizo ser ya muy famoso y respetado.
De él nos interesa saber que su sueño era llevar la electricidad a todo el mundo.
De hecho, él fue el dueño de la primera compañía eléctrica del mundo y creó la que sería la primera central térmica comercial de la la estación de Pearl Street.
Y aquí es donde hacemos uso de lo aprendido al principio del funcionaba con corriente continua.
Resulta que una de las desventajas que tenía la corriente continua y es que no se podía transportar a grandes distancias.
Si Edison quería iluminar to Manhattan, que era su gran proyecto, necesitaba colocar dinamos cada pocos kilómetros, porque la corriente continua perdía fuerza a medida que se alejaba de la fuente de energía.
Es decir, no podías tener una sola central y llevar la electricidad a toda la ciudad.
Esto suponía un problema, así que le pidió a Tesla que buscara una solución, que mejorara el sistema de transporte de energía.
Tesla se puso a trabajar y encontró una solució el primer generador de corriente alterna.
Dijo que la corriente alterna no tenía futuro y que cualquiera que incursionara en ese campo estaba perdiendo el tiempo.
Además, afirmaba que era una corriente mortal, mientras que la corriente continua era segura.
Así que le dio a Tesla otro encontrar la manera de mejorar la corriente continua a cambio de 50.000 dólares.
Pero cuando le reclamó su premio, Edison se echó a reír y le dijo que no se lo daba porque era una broma.
Finalmente lo abandonó y siguió investigando la corriente alterna, la electricidad en la que él creía.
En esta batalla en un principio no importaba tanto quién tenía la razón técnica, sino quién tenía el apoyo económico.
Es por eso que Edison se asoció con JP Morgan, el banquero más poderoso de Estados Unidos.
Ahora solo era cuestión de tiempo saber cuál sería el tipo de corriente que finalmente se impondría.
Fue una guerra de electricidad económica también, pero que además se libró como un espectáculo y donde se jugó al desprestigio del rival.
Edison, que era un empresario muy astuto, sabía que la corriente alterna tenía ventajas técnicas.
Así que basó su campaña en transmitir la idea de que era una electricidad peligrosa y mortal.
Por ejemplo, cuando había accidentes entre los operarios por el alto voltaje de la corriente alterna, Edison se encargaba de darles mucha difusión en periódicos de gran tirada.
Una de las cosas que hacía Edison era realizar demostraciones públicas con animales.
Primero les daba una pequeña descarga de corriente continua para dejarlos atontados.
La intención era jugar con el pánico colectivo y convencer al público de que ese tipo de electricidad era mortal.
En contraposición se dice que Tesla hacía demostraciones donde se dejaba atravesar por miles de voltios sin que aparentemente le pasara nada.
Otra cosa que no benefició a Tesla en aquel momento fue la creación de la silla eléctrica.
Ni que decir tiene que la silla eléctrica pensada para ejecutar a personas, funcionaba con corriente alterna.
Lo que pasa es que en esta batalla concreta se dejó llevar más por la estrategia comercial que por la verdad científica.
Pero claro, a pesar de que toda esta campaña de desprestigio funcionó durante un tiempo, había hechos que eran incuestionables.
Y uno de esos momentos clave fue en el año 1893 cuando se celebró la Exposición Universal de Chicago.
La organización creó un concurso donde se elegiría el sistema eléctrico que iluminaría el recinto.
Ambos se presentaron y finalmente el gato al agua se lo llevó Westinghouse con una propuesta basada en corriente alterna que era mucho más barata.
Tesla fue el encargado de diseñar la iluminación del evento, que iluminó con miles de bombillas.
Y la puntilla final llegó en 1895 cuando se inauguró la primera central hidroeléctrica del mundo en las cataratas del Niágara.
Esta central generaba corriente eléctrica gracias a la fuerza del agua y lo más importante, la transmitía a largas distancias.
De esta manera, la corriente alterna se convirtió en estándar en la distribución eléctrica del mundo.
Por cierto, en el lado canadiense de las cataratas hay una estatua de Tesla para recordar este hito.
Porque cuando Westinghouse le compró sus patentes, el acuerdo incluía unos royalties que con el tiempo podrían haber convertido a Tesla en unas personas más ricas del mundo.
Sin embargo, hubo una época en la que Westinghouse entró en una crisis financiera grave y le dijo a Tesla que esos pagos de los royalties y estaban hundiendo la empresa.
Rompió el contrato y renunció a los royalties para evitar la bancarrota del empresario.
Y aunque Tesla renunció a una fortuna, la relación entre los dos siempre fue buena.
Tanto es así que cuando Tesla acabó solo y sin dinero, fue la propia empresa de Westinghouse la que le pagó el hotel donde vivió sus últimos años hasta su muerte en 1943.
Pues que se la vendió a JP Morgan, que la fusionó con otras empresas para crear la General Electric.
Eso sí, tuvo que solicitar la licencia de la patente de Westinghouse para poder usar corriente alterna en sus propios proyectos.
Teniendo en cuenta lo que significaron la electricidad y la corriente alterna para el mundo, sería lógico pensar que los dos terminaron siendo famosos y reconocidos.
Se hizo millonario y ha pasado a la historia como uno de los inventores más reconocidos.
Fíjate, oyente, que la corriente alterna de Tesla cambió la historia de la civilización.
Pero él murió mientras vivía en un hotel, pobre, solo y considerado por muchos como un científico loco.
Así que ya ves, oyente, la gran rivalidad de la historia de la electricidad nos deja claro que ganar no siempre es sinónimo de triunfar.
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