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Esta frase pertenece a Ramón San Pedro, que fue un escritor y marinero español que se quedó tetrapléjico y que fue un abanderado de la lucha por la muerte digna.
En las últimas semanas España ha vivido sumida en un intenso debate en torno a la eutanasia.
Las preguntas serán ¿Hasta qué punto una persona está legitimada para decidir su propia muerte?
Este debate se ha generado a partir del caso de Nolea Castillo y es de este caso del que vamos a hablar en este episodio.
Lo primero que siento que necesito decir es que este episodio, a pesar de que vamos a intentar no entrar en temas escabrosos, desagradables, igualmente hablamos de un tema muy sensible.
Solo es una advertencia para los oyentes que sois muy sensibles, quizá no debéis escuchar este episodio porque hablaremos de un caso de suicidio asistido y una persona que ha pasado por muy malos momentos.
La otra aclaración es que no vamos a entrar en profundidad en la vida de Noelia, pero sí que necesitamos ponernos en contexto para entender el debate que se ha generado en torno a su caso.
Noelia Castillo, de 25 años, parapléjica, recibió el pasado 26 de marzo la eutanasia.
Desde ese momento estuvo luchando en los tribunales contra su padre, que intentaba impedir el proceso.
La familia perdió la casa debido a un embargo y Noelia tuvo que trasladarse a casa de su padre de manera forzosa.
En esa casa lo pasó muy mal y comenzó a recibir su primer tratamiento psiquiátrico.
La diagnosticaron con trastorno obsesivo compulsivo y trastorno límite de la personalidad.
A eso hay que sumarle más tarde episodios traumáticos como abusos de una pareja y una agresión sexual múltiple.
Eso la llevó a intentar suicidarse varias veces y En octubre de 2022 se tiró desde un quinto piso.
Sobrevivió ese intento de suicidio, pero se quedó parapléjica con una discapacidad reconocida del 74%.
Antes de seguir con cómo se desarrolló su caso, hay que responder a la ¿Es legal la eutanasia en España?
Primero, no es un proceso sencillo donde tú vayas y me quiero morir y te lo concedan.
Tienes que sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante que te cause un sufrimiento intolerable.
Más tarde, el caso se pasa a una comisión formada por juristas y por médicos que valora el caso.
Para que te hagas una idea, desde que se aprobó la ley la han solicitado unas 2.400 personas y la han realizado algo más de 1.100 personas.
Volviendo al caso de Noelia, ella solicita la eutanasia en 2024 y ese mismo año se la conceden.
Que Noelia presentaba una situación clínica no recuperable que le producía una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante.
Es decir, que Noelia cumplía con los requisitos que dice la ley para recibir la muerte asistida ¿Por qué no la recibió en ese momento?
Porque su padre recurrió legalmente esta decisión, consiguió paralizar el proceso y eso llevó a una larga batalla judicial que duró unos 20 meses.
La ley dice que la eutanasia solo la puede solicitar la persona a la que concierne, o sea, a la que le afecta.
Pues, como señaló la presidenta de la Asociación Derecho a Morir Dignamente, porque la ley no contemplaba este caso y no había jurisprudencia.
Es decir, no había decisiones judiciales previas sobre ese punto y los abogados del padre aprovecharon el vacío legal para paralizar el proceso.
De hecho, a día de hoy, el Tribunal Supremo está estudiando esta cuestión para sentar jurisprudencia sobre si los familiares pueden o no recurrir a la eutanasia de un pariente adulto.
Y así, cuando vuelva a ocurrir esta situación, un familiar tratando de paralizar la eutanasia de otro familiar, ya habrá unas normas que se puedan seguir.
Pues que como Noelia tenía problemas de salud mental, no estaba capacitada para tomar esa decisión.
Finalmente, la justicia reconoció que los dolores y el sufrimiento de Noelia eran constantes, intolerables y sin perspectivas de mejora, razón por la cual pudo recibir la eutanasia.
Quizá el gran argumento que se ha dado en contra de este proceso es poner en tela de juicio la capacidad de Noelia para tomar la decisión.
Así, por un lado se alega que al tener problemas de salud mental, ¿Hasta qué punto esa decisión fue libre y meditada?
La ley no excluye los problemas de salud mental, pero el debate se ha centrado en si la decisión de querer morir puede estar condicionada por la propia enfermedad.
Dicho de otra manera, muchas veces una depresión provoca ideas relacionadas con la muerte.
Otra cuestión que se ha puesto sobre la mesa es cómo se puede valorar el sufrimiento derivado de un trastorno mental.
En este caso, además, se ha dicho que la decisión fue, por decirlo de alguna manera, irreflexiva y precipitada.
De hecho, hubo personajes públicos que se ofrecieron a pagarle tratamientos psicológicos para que pudiera acceder a terapias con la intención de mejorar su salud mental y así poder tomar la decisión en otras condiciones.
También hay quienes plantean lo que se conoce como la pendiente resbaladiza, es decir, el temor de que se normalice poco a poco aplicar la eutanasia en casos cada vez menos extremos y lo que hoy es una excepción termine convirtiéndose en algo habitual.
Es un argumento interesante, aunque los defensores de la ley responden que precisamente para eso existen los protocolos y los controles médicos y legales que hemos mencionado antes.
Otra de las cuestiones planteadas en contra fue poner el foco en la sociedad, en el sistema sanitario y la falta de recursos para aliviar su sufrimiento.
Se argumenta que la sociedad no le ofreció recursos suficientes a Noelia a lo largo de su vida para superar las situaciones traumáticas por las que pasó, sus problemas familiares, los abusos, sus intentos de suicidio.
Derivado de esto, se ha argumentado que la eutanasia se convierte en la solución, entre comillas, fácil que ofrece el sistema cuando ha sido el propio sistema el que no ha ayudado lo suficiente a esa persona.
Este argumento nos obliga a reflexionar sobre si los recursos de salud mental en nuestro país son suficientes.
Seguramente si invirtiésemos más recursos en salud mental tendríamos menos casos como estos.
Pero los problemas de Noelia ya existían, ahora no podemos volver atrás en el tiempo.
En primer lugar, quienes defienden la eutanasia de Noelia argumentan que eso de que la salud mental le impedía decidir no es cierto.
Ella pasó por un proceso largo y complejo donde la evaluaron neurólogos, psiquiatras y más médicos que acreditaron que era una persona adulta y con plena capacidad para decidir.
Hay que tener en cuenta que aunque se han alegado los problemas de salud mental, el dolor de Noelia no era solo mental, sino también físico.
Una paraplejia que le provocaba dolores constantes y una vida llena de sufrimiento.
Otro gran alegato a favor es que la ley permite tomar esa decisión a un paciente y ella, como persona adulta y capacitada la había tomado libremente.
Es decir, que la ley en nuestro país permite que si se dan las circunstancias, una persona pueda decidir sobre su final y cuándo ha llegado a un límite de sufrimiento.
Otro argumento a favor es que nadie le desea la muerte a otra persona y nadie le desea sufrimiento.
Pero no se puede apartar la mirada del hecho de que hay mucha gente que sufre y cuyo sufrimiento no tiene solución.
Pero si no existe esa opción, lo que queda en muchos casos es son muertes en soledad de personas que ya no pueden más y cuyo dolor no tiene fin.
Quizá la sociedad necesita dar una respuesta a esas personas y permitirles morir con dignidad.
Así que ya ves, oyente, es un debate que ha puesto los españoles en posturas opuestas y que no se va a acabar aquí porque estos temas son complicados.
Es complicado porque hay casos de eutanasia pero muy claros, y eso son la mayoría de los casos.
Esas personas que tienen enfermedades terminales que les afectan a su estado físico y claramente no pueden recuperarse y sufren mucho.
Pero luego están casos como el de Noelia que son más raros, poco frecuentes, porque era una persona muy joven y con problemas de salud mental y de salud física y por eso generó tanto debate.
Noelia finalmente se fue de la manera que ella había decidido el pasado 26 de marzo.