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Hoy hablamos, episodio 2270 El calambur con Paco Bienvenido a Hablamos, el podcast diario para aprender español.
Como siempre, hoy publicamos un episodio en abierto y otro episodio exclusivo para los suscriptores premium en el podcast Premium Rebello.
En este episodio, Paco y yo charlamos sobre un juego de palabras que cambia el significado de las frases.
Si, es que me duele un poco la pierna, porque esta mañana he ido a correr y he tenido un calambur.
Tú has visto el título del episodio de hoy, el calambur, y has pensado que hablamos de los calambres musculares, cuando te duele un músculo por hacer deporte o algo parecido y te da un calambre.
Entonces he confundido lo que es un calambre, como has dicho, una sobrecarga muscular, con un calambur.
Claro que sabes la diferencia entre calambur y calambre, Pero sí que es una palabra muy poco conocida, el calambur, porque es algo de la lengua muy específico.
Pues, Paco, un calambur es un juego de palabras que consiste en reagrupar sílabas de una o más palabras en una frase para crear un significado distinto.
Y esto puede pasar accidentalmente, porque cuando hablamos, pues el español es un idioma con un ritmo bastante alto, a una velocidad bastante alta, pero también puede suceder a causa de las drogas.
Si te tomas demasiados alucinógenos, demasiadas setas, pues vas a estar flipando.
Tú estás ahí viendo la barra de pan y te está no me comas, tío, que tengo una larga vida por delante.
Esto me recuerda a una pregunta que nos hizo hace unos años un estudiante del podcast, Lucas.
Y es que nos preguntó, o me preguntó a mí, Paco, ¿Qué significa el verbo nos unir?
Es muy fácil, te comento la historia, lo que nos comentó nuestro amigo Lucas, y es que él estaba escuchando la radio pública española, Radio Nacional de España, ¿Verdad?
Y cada vez que un programa se iba a publicidad o había anuncios, pues siempre escuchaba el siguiente Radio Televisión Española, la radio que nos une.
Sexy, porque a partir de las 12 de la noche ya es como Radio Televisión Española, la radio que nos une.
Pues Lucas se quedaba confundido cada vez que escuchaba esta frase, ya que no entendía el verbo nos unir.
Nos unirá, nos une a nosotros A ver, es una confusión que te ríes, pero claro, puedes confundirte, es obvio.
Especialmente como pasa en nuestro idioma, que se unen tantas palabras, hay tantos encadenamientos con las eses, las vocales, entonces a los estudiantes tres o cuatro palabras en ocasiones les suenan a una.
Entonces ya hemos visto dos ejemplos de calambures, que simplemente es como un juego de palabras, unir una palabra con otra y parece que la frase suena distinta, parece que estás diciendo una cosa distinta, entonces el pan está hablando, no está duro, pero podrías decir que el pan está hablando, que es la misma frase, pero al juntar un poquito más esas dos palabras estás diciendo que el pan habla, lo cual es un poco raro, pero bueno, es un calambur.
Sí, Roi, y si no recuerdo mal tú tenías un calambur bastante famoso o histórico que querías compartir con nosotros.
Bueno, pues te voy a hablar de el calambur que seguramente es el más famoso de la historia de la lengua española y se le atribuye a Francisco de Quevedo.
Francisco de Quevedo es uno de los escritores más famosos y más importantes del idioma español y es del siglo XVII.
Entonces estamos en este contexto, siglo XVII, Francisco de Quevedo y resulta que hace un calambur, pero no lo hace en una de sus obras, que sí, que sí, que tiene obras con calambures y tal.
Esto no es lo que lo hace famoso, lo que lo hizo famoso a este calambur es que se lo hizo a la reina, es decir, lo dijo con sus palabras y lo que hizo fue llamar coja a la reina Isabel de Borbón, o sea, la insultó en.
Su cara, la insultó y sobrevivió, no acabó en la cárcel, no acabó asesinado por ese insulto a la reina, sobrevivió.
Entonces seguramente nadie se dio cuenta de que lo hizo, pero él estaba acabo de llamar coja a la reina en la cara, soy un crack.
Bueno, pues resulta que la reina Isabel de Borbón sí que era coja, tenía un problema en la pierna, no podía caminar bien, pero obviamente no le gustaba que la llamasen así y era la reina.
Entonces si tú la llamabas coja a la cara, me imagino que ibas a tener un problema, me imagino que irías a la cárcel o quizá ya directamente te matarían.
Pero claro, Paco, resulta que Quevedo un día estaba ahí con sus amigos, charlando y tal, y ¿Sabes esas situaciones en las que estás con tus amigos, quizá te has bebido unos vinos o unas cervezas y dices ¿A qué hago esto?
Quizá Quevedo y sus amigos, como eran intelectuales y tal, no dirían no hay huevos, porque es muy vulgar, pero dirían algo no tienes testículos para hacer tal osadía, no tienes valor, ¿Cómo osas hacer tal atrevimiento?
Entonces Quevedo apostó con sus amigos, Os apuesto a que le llamo coja a la reina Isabel.
Y dijeron los amigos, venga, pues hazlo si eres tan osado para hacer ese atrevimiento.
Y aquí le dijo el calambur, que es el calambur más famoso de la historia de Españ entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja.
Bueno, Francisco de Quevedo, este famoso escritor, era original, pero también un poco faltón, porque no está bien meterse con los defectos físicos de otros.
No sé si apostaron algo en concreto, no sé si apostaron simplemente unos vinos y luego al día siguiente pagaron sus amigos.
Entonces hizo ese calambur y es el que está registrado como el más famoso de la historia española, porque obviamente, decirle a una reina que escoja a la cara.
Pues hay otro calambur, otro calambur famoso que queríamos comentar aquí y también con otra personalidad pública, personalidad política como protagonista.
Tú sabes que Telemadrid es una televisión pública de Madrid, De hecho el nombre ya lo Telemadrid.
Bien, pues hace unos cuantos años, quizás 10 o 15, Esperanza Aguirre era la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Era una política conservadora de la derecha y lo importante aquí es que te quedes con el.
Vale, Bien, pues Telemadrid lanzó una campaña publicitaria y tenía el siguiente telemadrid, espejo de lo que somos.
No, yo ya lo sé porque hemos preparado este episodio, entonces ya lo sé, pero a ver si los oyentes lo pillan.
Pues sí, hay algo raro, porque si prestamos atención podemos deducir también algo no tan agradable hacia esta política o expolítica.
Lo que están diciendo es que Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, llegó ahí a la presidencia y está jodiendo la televisión pública.
Y es interesante porque esto es lo que siempre se dice y es lo que ocurre cuando llega un político, da igual el partido de derechas, de izquierdas, cuando llega un político al poder, cuando hay una televisión pública o un medio de comunicación público, siempre cambian cosas en ese medio de comunicación.
Ponen a gente afín, es decir, gente que tiene ideología similar e influyen en lo que dice ese medio de comunicación para que sea una herramienta de propaganda para su partido político.
Pero aquí me quedo con la duda si fue algo hecho a propósito o un despiste, algo.
Espejo de lo que somos es la televisión que nos representa, porque al final hablan de cosas que ocurre en la Comunidad de Madrid, en esa región, y claro, es el espejo de lo que somos, porque salen historias de madrileños.
Pero hay que decir que también Esperanza, esta política, pues era llamada habitualmente Espe.
Por eso nos inclinamos más a pensar que no fue un despiste, que fue algo hecho a propósito.
Cuando salió esto lo quitaron al poco tiempo y dijeron que no se dieron cuenta de que se podía entender de esa forma.
Pero es muy raro que no te des cuenta de eso, o sea, porque al final un eslogan como éste pasa por varias personas, se debate y nadie se da cuenta.
No me parece a mí que Esperanza fuera muy popular en aquella época o en aquella televisión al menos.
Y yo te voy a decir uno o dos que eran los calambures que ponía el dibujante Francisco Ibáñez, que era el dibujante de Mortadelo y Filemón, estos cómics muy famosos de España, y él ponía algún calambur en las viñetas, en los nombres de algunas tiendas, y lo ponía en un banco y un estanco.
A ver, yo leía estos cómics y tengo el humor de un niño de 14 años a veces o siempre, entonces a mí me hace gracia.
Un banco, sí, un lugar donde vas a sacar dinero o a ingresar dinero, dependiendo.
El estanco es un sitio donde compras sobre todo tabaco, pero bueno, cosas relacionadas con el tabaco también, pero bueno, principalmente tabaco y sellos, aunque hoy en día no se usan tanto los sellos para enviar cartas.
Porque si no, si hubiera hecho este chiste en el siglo XVIII, yo ya estaría en la orca, en la guillotina.
Claro, porque aquí tenemos el verbo cojear, es decir, no caminar de una manera normal, vamos a decir, porque un pie o una pierna es más larga que la otra, o por un accidente o por cualquier cosa.
Claro, y el nombre es Estanco Geando, pero se hace el juego de palabras, el calambur.
Y esto también salía mucho en Los Simpson, Paco, en la serie de televisión tan famosa.
Claro, el pobre Moe estaba ahí haciendo su trabajo, sirviendo cervezas o lo que fuera.
Y luego continuamente recibiendo llamadas de un joven, haciéndole perder el tiempo.
Pero bueno, ¿Te acuerdas de algún juego de palabras de esto, de algún calambur con un nombre de personas?
Pero a veces en algún programa de humor o bueno, en alguna serie o cualquier cosa, pueden hacer una broma de este tipo.
La idea, juntas el primer nombre con el segundo y el apellido del bosque, que es un apellido real, existe.
Bueno, Roi, pero este es un poquito forzado, porque Huevos no es un apellido común, ¿No?
Pero bueno, Paco, te puedo hablar de una especie de calambur con mi nombre y mis apellidos.
Mi primer apellido ha generado muchas controversias y problemas a lo largo de toda mi vida.
A veces la gente piensa que es un apellido como troll, como para reírte de alguien, como cuando rellenas un formulario pero pones datos falsos, porque claro, Bolas a veces lo tengo que poner sin tilde, porque no se pueden poner las tildes, o si es una web en otro idioma o así.
Entonces claro, Roi Bolas sería mi apellido mal pronunciado y no es mi apellido, mi apellido es Bolas, pero bueno, es una tilde, ¿No?
Si hay algún despistado, Bolas, por supuesto, en este contexto así más gracioso de guasa, pues sería Huevos.
Y luego mi segundo apellido es Posada, que bueno, Posada no es un apellido raro ni nada, pero recuerdo una vez en una red social, la verdad fue bastante gracioso esto que hicieron mis amigos, pero en una red social parecida a Facebook que teníamos en nuestra época Twenty, tú tenías tu nombre y tus apellidos.
Algún día te contaré una historia y es que creo que hay algún parentesco, alguna cosita, alguna historia ahí, porque tenemos el mismo apellido y de pueblos vecinos, entonces tengo que investigar a ver si hay cierta conexión.
Y un día estábamos en casa, yo tenía mi red social abierta, fui un momento al baño y mis amigos me cambiaron el nombre en la red social y fue un cambio muy sutil, pero lo cambiaron por Roi Bolas sin la tilde.
Y lo peor de todo, Paco, fue que luego yo fui a cambiarlo y la red social tenía una regla y es que no permitía cambiar el nombre dos veces hasta que pasasen dos semanas.
Entonces yo estuve dos semanas en la red social más popular del momento, que todos los adolescentes estábamos ahí y subíamos las fotos de nuestros planes del fin de semana y tal.
Y no había ni siquiera contenido de marcas ni nada, era todo contenido generado por tus amigos.
Bueno, pues no sé si eso te hizo ser más popular o no, pero al menos seguro que tus amigos se rieron a tu costa, se lo pasaron bien.
Bueno, y ya que estamos con anécdotas de mi adolescencia, Paco, tengo otra más sobre calambures y juegos de palabras con nombres.
Pues hace quince años también, cuando yo tenía dieciséis, diecisiete años, yo escuchaba partidos de fútbol de mi equipo por la radio del Celta.
Cuando no podías verlos por la televisión, yo lo escuchaba por la radio y los comentaristas leían mensajes que enviaban los oyentes.
Que el Celta en esa época estaba en Segunda División, poca gente seguía el equipo.
Ahora todo el mundo es del Celta y va al campo y tal, pero en mi época éramos cuatro gatos allí.
Claro, cuando estuvo a punto de descender a Segunda B, es decir, a una división inferior.
Y entonces cuando leían mensajes, un día me di cuenta de que había días que no tenían mensajes porque decían a ver Carlos, léeme los mensajes que nos envían los oyentes.
También les podrían haber dicho a sus primos, hermanos, familiares que enviaran algún mensaje, porque eso, no sé, era un poco triste, como dices, y los dejaba en mal lugar.
Claro, y el comentarista al menos no lo menciones, no le digas a tu compañero, léeme los mensajes.
Al menos que haya algún tipo de comunicación no verbal que diga no hay mensajes, no me digas nada de los mensajes.
Entonces probé como un adolescente y envió un correo electrónico diciendo Viva el Celta, no sé qué, nada.
Pero claro, era un adolescente, 16 años, había algunos amigos que también escuchaban el partido y ¿Puedo hacer alguna broma?
Pero por ejemplo sí que alguna vez envié algún mensaje firmando con un nombre, haciendo un calambur.
Y recuerdo una vez que envío un mensaje que decía algo como qué bien está yendo el partido, no sé qué.
Yo primero construía un mensaje que parecía muy normal para que lo leyeran en el momento y luego ¿Quién firmaba?
Estás haciendo referencia a tus pelotas, pero bueno, una broma así vulgar, infantil, pero como adolescente pues te hacía mucha gracia.
Y durante unas cuantas semanas pues enviaba así mensajes un poco raros y graciosos.
Y entonces un día envío un mensaje y un saludo a mi amigo y sus pelos y claro, el comentarista lo.
Leyó y claro, con estas historias, Roi, no me sorprende que tú hicieras eso porque eras adolescente y tenías o tenemos este humor, pero lo que me sorprende es que el locutor o el periodista leyera estos mensajes.
Pero sí, sí, leía todo lo que le venía, él abría el correo, nuevo mensaje y empezaba a leer.
No, no, él era un tío eficiente, un mensaje le llegaba y ya lo leía en voz alta, no tenía filtro.
Pues no lo culpo, Roi, porque él quería que hubiera interacción y tú formabas parte de esa comunidad, entonces mejor algo que nada, pensaría él.
Y seguro que batieron récords de audiencia esas semanas que yo enviaba esos mensajes, porque oye, el Celta perdía por no sé cuántos goles porque jugaba muy mal.
Pero al menos te reías, escuchabas un mensaje tonto y decías anda, pues me hizo gracia.
Claro, yo ahora de verdad no escucharía un partido de fútbol por la radio porque me parecería súper aburrido.
Lo que pasa que un buen locutor de radio creo que, o un buen periodista deportivo puede, puede hacer que un partido por la radio sea más atractivo.
Porque si, el nivel de los futbolistas es horrible, pero el locutor lo narra con mucha pasión, con mucha intensidad, como no lo estás viendo, podrá engañarte.
Y de hecho el locutor de esta radio era bastante bueno, aunque es un locutor local y tal, lo hacía muy bien.
Y por eso me gustaban los partidos escucharlos por la radio, porque verlos era una mierda, en realidad jugaba muy mal el equipo.
Bueno, bueno, creo que ya tenemos que empezar a despedirnos hoy que los calambures están bajando de nivel.
Bueno, pues Roi, antes de despedirnos y de curarme el problema, el calambre que tengo en la pierna, pues quería darle las gracias a Daniel, que es un estudiante y amigo del podcast.
Te la hemos robado, pero al menos te damos el agradecimiento, que es lo importante.
Bueno, pues nada, Paco, dejamos aquí el episodio, cuídate mucho y hablamos la semana que viene como siempre.