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Hoy hablamos premium episodio 343 la hiperexigencia con Rebe Hola amigos, amigas.
Hoy Rebe y yo hablamos de la hiperexigencia cuando nos exigimos mucho a nosotros mismos.
Pues yo muy bien también con ganas de grabar este episodio, pero también con un poquito de nervios porque hoy tenemos que hacer un episodio muy bueno.
Y hiperexigencia, o sea, no hablamos solo de la exigencia, sino de la hiperexigencia, es decir, un nivel muy alto, muy elevado de exigencia.
Vamos a hablar de esa sensación que tenemos muchas veces, sobre todo quizá hoy en día, vamos a centrarnos en el momento actual, pero eso, vamos a hablar de la sensación que tenemos de tener que hacer siempre todo perfecto, de tener que dar lo mejor de nosotros mismos siempre, porque si no, no es sufic.
Pero llevado a un nivel muy extremo, un nivel que puede hacer que nos lleguemos a sentir mal, que tengamos ansiedad, estrés.
Entonces, para definirla un poquito, podríamos decir que es como esa voz interna, esa voz interior que tienes que te no está bien, no es suficiente, o sea, que nunca estás satisfecho con lo que haces.
Es decir, podemos ser muy exigentes con nosotros mismos en cualquier ámbito de la vida.
Claro, muchas veces asociamos esta exigencia con el trabajo, con ser muy exigentes en nuestro día a día, con lo que hacemos a nivel profesional, pero realmente puede llevarse a cualquier ámbito.
Con el deporte que haces, por ejemplo, pensar que no es suficiente hacer deporte solo tres veces a la semana, tienes que hacer más, o tienes que correr más rápido o más distancia o levantar más peso.
Quizá intentas llevar una vida muy saludable y si un día te sales un poco de esa dieta ya como que no es suficiente lo que haces, estás cometiendo un error, lo estás haciendo mal.
Sí, también con la comida sana, esa presión que tienes por comer bien, que al final son cosas buenas, hacer deporte, comer sano, hacer un buen trabajo, ser bueno en tu trabajo, es algo positivo, pero el problema es cuando te pones tanta presión por hacerlo todo bien, por hacerlo todo perfecto, por conseguir todos los objetivos posibles que pues que no puedes, pues que no das abasto.
Entonces es un poco el resumen de hoy en día, de la vida de hoy en día, que tienes que hacerlo lo mejor posible en tu trabajo, pero tienes que hacer deporte, tienes que comer sano, cuidar de tus hijos o de tu familia, pasar tiempo de calidad con la pareja y con los amigos, tener la casa ordenada.
Y claro, cuando tú ves el reloj dices no me dan las horas para tener una vida tan perfecta.
Es que además ya no es solo todo lo que tienes que hacer o lo que piensas que debes hacer, sino el nivel de perfección con el que quieres hacer todo.
Ir a trabajar por la tarde, al llegar a casa, hacer un poco de deporte y pasar tiempo con mi pareja y cuidar un poco la casa, hacer un poco de limpieza y tal.
Eso está bien, si eres capaz de hacerlo en tu horario está bien, pero luego además le puede sumar un extra de presión de hacer eso ya a un nivel de 10, de estar en el trabajo rindiendo a tope, llegar a casa y hacer varias horas a lo mejor de deporte o ir a correr una cierta distancia.
Luego tienes que limpiar la casa, pero es que además tienes que tenerla como los chorros del oro, como si fuera una casa de revista.
Tienes que estar con tu pareja, pero un tiempo de calidad, porque siempre hablamos de eso, de tiempo de calidad con la pareja, con los hijos.
Seguramente luego además digas, tengo que tener un hobby, porque todos mis amigos tienen hobbies, yo tengo que tener uno y tengo que hacerlo muy bien, porque ya no es solo tener algo que te distraiga, sino que tienes que ser muy bueno en el hobby que tengas también.
A lo mejor quieres leer, pero no vale con leer cualquier cosa, tiene que ser algo que enriquezca tu mente, algo que te haga culto.
Entonces al final vamos como exigiendo, exigiendo y llega un momento que es lógico que no podamos.
Y lo que yo no sé es si esto es algo de hoy en día, de la actualidad, o también lo sufrían nuestros padres, por ejemplo.
Yo estaba pensando en eso y no tengo una respuesta clara porque me imagino que también hace unas décadas también ocurría esto, pero supongo que de una forma distinta.
Porque hoy en día creo que gran parte de esta presión viene un poco por las redes sociales.
Es un poco esto que hacemos hoy en día, Siempre que hay algo malo la culpa es de las redes sociales.
Pero bueno, yo sí que creo que esta exigencia que tenemos con nosotros mismos un poquito también puede venir por las redes sociales.
Creo que esta exigencia que tenemos a veces con nosotros mismos si se debe principalmente a la comparación, a compararnos muchas veces con lo que hacen otras personas.
Y esto puede ser con tu familia, con tus amigos, con un conocido, un compañero de trabajo y por supuesto con las redes sociales.
Ahí es donde creo que entran las redes sociales, que al final es una gran exposición de muchas personas de sus vidas.
Entonces si tú ya tiendes por naturaleza a compararte con la gente que te rodea, si en vez de rodearte tres personas te rodean millones, pues claro, vas a tener muchas más personas con las que compararte.
Tú a lo mejor si te comparas con tus amigos ves que sí, que hay dos que consiguen hacer deporte, pero luego ves que hay otro que también le está costando.
Pero claro, cuando entras a redes sociales y todo el mundo tiene una vida maravillosa y te muestra todo lo que es capaz de hacer en su día, se levanta muy temprano y hace yoga, se va a trabajar, come sano todos los días y nunca falla.
Luego tiene 5 hobbies que además se le dan de maravilla e incluso gana dinero con sus hobbies.
Claro, tú dices yo no puedo hacer todo esto en mi día, no lo estoy haciendo bien, en algo estoy fallando.
Yo creo que es algo que se retroalimenta, porque imagínate, se pone algo en tendencia en las redes sociales.
Creo que esto es una tendencia bueno, que ya debe llevar mucho tiempo, pero el aesthetic que le llaman ahora y tenerlo todo bien, tenerlo todo perfecto.
Entonces se pone de moda, mucha gente empieza a hacerlo, lo ves en las redes sociales, entonces cada vez más gente tiene como ese objetivo de tener su casa perfecta.
Y luego claro, tienes como esta presión social en cierta manera en la sociedad, porque cuando tú hablas con la gente, pues la gente tiene esa idea de que tienes que tener la casa perfecta.
Y esto luego se ve en otros aspectos de la vida, hacer deporte, comer sano, todo lo que hemos estado hablando en este episodio.
En las redes hay un montón de contenido de crecimiento personal que te dicen cómo conseguir un trabajo mejor o cómo crear tu propio proyecto.
Entonces al final, poco a poco en la sociedad yo creo que se ha construido esa presión social de que todo sea perfecto y no es muy realista.
Sí que obviamente todos esos consejos son buenos, Ser feliz en el trabajo es algo que está genial, es maravilloso.
Pero el problema es cuando intentamos conseguir todo al mismo tiempo, yo creo que no se puede tener todo.
También entra en juego un concepto que creo que nos hemos estado repitiendo durante mucho tiempo, una especie de eslogan que hemos tenido en nuestras vidas, que si quieres puedes y frases similares o derivadas.
Que con esta idea en nuestra mente, lo que nos sucede es que si luego no conseguimos hacer algo, si no llegamos a todo lo que nos proponemos, sentimos que es nuestra culpa, es nuestra responsabilidad, porque quizá no nos esforzamos lo suficiente, no lo intentamos con todas nuestras ganas, porque si lo hubiésemos hecho, hubiésemos podido hacerlo, lo hubiésemos logrado.
Entonces muchas veces lo que pasa es que la gente se siente un poco responsable o bueno, se siente mal en su vida si no consiguen hacer todo eso que consideran que deberían hacer.
Al final es una mezcla de lo que vemos en redes sociales, la presión social que hay, nuestro entorno, la sociedad también.
Quizá nuestros padres cuando éramos más pequeñitos, cuando éramos más jóvenes, adolescentes y tal.
La presión de los padres de que hagas las cosas bien, la presión de los profesores que en realidad quieren lo mejor para ti, quieren que te vaya bien y por eso te exigen y te venga, tienes que conseguirlo, tienes que sacar una buena nota, tienes que ser un hombre o ser una mujer de provecho.
Entonces no es algo malo de por sí, pero claro, es malo cuando nos exigimos tanto que nos perjudica.
Y para ejemplificarlo podemos hablar de una cosa que vimos hace un poquito de una creadora de contenido que sigues tú, Rebe, que bueno, yo también he visto algún vídeo de ella, es una creadora de contenido que hace maquillajes espectaculares.
Entonces Rebe, ya que tú eres la que más sigue a esta creadora de contenido, cuéntanos un poquito qué hace, cómo se llama y vamos a ver su problema con la hiperexigencia.
Pues esta chica es una artista del maquillaje, la verdad, porque hace cosas espectaculares.
Básicamente lo que hace es maquillarse y caracterizarse para parecerse a distintos personajes, por ejemplo, personajes de películas, series, incluso dibujos animados.
Bueno, ella se maquilla tanto su cara como su cuerpo para parecerse a distintos personajes usando complementos y tal.
Ella en concreto, por si alguien quiere seguirla o buscarla, se llama Nuria Adraos Makeup y es una creadora de contenido española.
Y lo que veíamos o lo que nos llevó a hablar sobre ella en este episodio es que en uno de sus vídeos, no es un vídeo reciente ya es un vídeo un poco antiguo, pero hablaba sobre un día en el que ella se estaba maquillando para hacer uno de sus vídeos de Instagram o TikTok, no me acuerdo.
La conclusión es que ya se estaba maquillando para uno de sus vídeos y tenía tanta presión en sí misma, un nivel de exigencia tan alto, que como no le estaba quedando bien lo que estaba haciendo, se empezó a sentir muy mal, empezó a angustiarse, agobiarse, bueno, a sentirse mal en general y acabó por dejar de hacer el maquillaje que estaba haciendo, dejarlo de lado y pasar a otra cosa porque ella misma no estaba contenta o satisfecha con lo que estaba logrando.
Sí, y esto me pareció muy interesante porque, bueno, ella quería hacer una serie de personajes de una serie muy famosa de España Aquí no hay quien viva es una serie muy famosa y ella lo que quería hacer es maquillarse y caracterizarse de los diferentes personajes y actores de la serie y claro, era un reto bastante complicado porque los actores en realidad son personas normales, no tienen nada muy característico como sí puede tener, yo que sé, Jack Sparrow.
Ella por ejemplo, en otro vídeo se caracterizó de Jack Sparrow, pero claro, Jack Sparrow tiene cosas muy características, tiene el pelo, la cara.
Bueno, digamos que es más fácil entre comillas porque en realidad no es fácil lo que ella hace es muy difícil, pero bueno, hay cosas muy características en ese personaje pero claro, cuando tú vas a maquillarte de una persona simplemente vas a usar el maquillaje para parecerte a esa persona, es un reto muy grande y fue muy interesante lo que hizo ella porque ella publicó algún vídeo, algún pequeño corte de el detrás de las cámaras de cómo ella estaba maquillándose y cómo ella se estaba frustrando y se estaba volviendo loca la pobre, la verdad se estaba poniendo muy triste, muy angustiada porque llevaba horas y horas haciendo un maquillaje, no le salía y claro, decía ¿Qué voy a hacer?
Porque me está saliendo fatal Y al final, después de mucho tiempo invertido en ese trabajo decidió cancelar esa serie de vídeos y tuvo que ser algo muy complicado para ella.
Y estamos usando este caso como ejemplo porque ella es un personaje público que publicó este vídeo y muchas personas lo vieron y se pudieron sentir reflejadas pero es que es algo que nos puede pasar a todos, quizá no con un vídeo sobre maquillaje, pero sí en nuestro día a día podemos exigirnos tanto en algo que al final nosotros mismos nos convertimos como nuestro enemigo y podemos tener que dejar de hacer algo simplemente porque nos exigimos un nivel de excelencia que no podemos cumplir.
Por ejemplo, a mí a veces me pasa que me pongo a dibujar o a pintar o hacer alguna manualidad y quiero que me quede perfecto y que salga muy bien ya en el primer intento y si no lo consigo es como que lo estoy haciendo mal y no es así, o sea, al final eres tú mismo el que te está exigiendo hacerlo perfecto cuando no eres un profesional, por ejemplo.
Sí, a ver, a mí también me pasa con este trabajo, con el podcast, que pues a veces quizá no estoy muy satisfecho con algún episodio o bueno, ya llevamos dos mil y pico episodios, ya llevamos una trayectoria muy larga de más de ocho años, pero aún así a veces como que estoy insatisfecho y digo podría hacer más, podría hacer videopodcast, podría hacer, no sé, vídeos en YouTube, que hubo una época que hacía, pero claro, luego no me da el tiempo y estoy en plan buf, es que si quiero tener una vida equilibrada no puedo hacer todo, pero aún así siempre está ese runrún en mi cabeza, Roi, no haces suficiente, tendrías que hacer más.
Bueno, pues ahora que ya tenemos claro, Roi, que todos somos hiperexigentes con nosotros mismos, porque tú lo haces con tu trabajo, yo lo hago con mis hobbies, o cuando me comparo a mejor con lo que hacen mis amigas y que yo no soy capaz de hacer en mi día a día, todos lo hacemos.
Pero por si acaso alguien no está seguro de si es demasiado exigente consigo mismo o no, vamos a ver algunas señales que nos indican que sí estamos siendo muy exigentes con nosotros mismos.
Porque a ver, ser un poquito exigente contigo mismo está bien, tampoco hay que ser en plan yo todo lo hago perfecto, está bien no trabajar, está bien no hacer nada bien, es perfecto, no me preocupo de nada.
Entonces vamos a ver algunas señales de que quizá eres muy exigente contigo mismo.
Entonces, una de las señales, que por ejemplo es algo que me pasa mucho a mí, que es el resumen de mi vida realmente, es que te centras más en lo que no has conseguido en lugar de centrarte en lo que sí has conseguido.
Y mi ejemplo personal, yo pienso más en los vídeos de YouTube que no he grabado en los últimos cinco años que llevo sin publicar en YouTube, o cuatro, que en los dos mil y pico episodios que sí he grabado de este podcast.
Pero yo estoy pensando, ay, debería hacer este contenido extra, debería hacer más.
Entonces te centras más en lo que no has conseguido, en lo que no has hecho, que en lo que sí has logrado.
Y otra señal es que te cuesta celebrar tus logros, las cosas que consigues hacer.
Es decir, que cuando consigues algo, en lugar de disfrutarlo y decir mira, he conseguido llegar a este número de episodios este año o esta semana he conseguido hacer cinco días deporte, pues en vez de centrarte en esos logros, te quedas pensando en lo que hiciste mal, pero también en el siguiente objetivo.
En vez de celebrar que esta semana saliste a correr cinco días, estás pensando, pues la semana que viene tengo que correr seis, porque si no ya no va a estar bien o, o vale, esta semana conseguí comer sano cuatro días, pero es que la semana que viene tengo que hacerlo bien 6.
Porque ese punto de no estar satisfecho con lo que has hecho, sino tener que hacerlo mejor la semana siguiente.
Quizá un corredor después de muchos años logra su objetivo de acabar una maratón en cierto tiempo, y en lugar de disfrutarlo y decir ostras, pues he llegado a este objetivo y tal y como reflexionar sobre ello y darte un tiempo, ese corredor, la mayoría de los corredores lo primero que piensan ahora voy a bajar 5 minutos el tiempo, ese es mi próximo objetivo.
Que a ver, esto no quiere decir que esté mal ser exigente de esta forma, porque también te obliga a mejorar.
Es una forma de seguir motivándote a avanzar y no quedarte ya como estancado en algo que has conseguido.
El problema es cuando lo haces de una forma demasiado exagerada y eso te genera una cierta ansiedad o presión.
El lado negativo es que te afecta a nivel personal, puede afectarte mucho a largo plazo, pero el lado positivo es que eres un superhumano.
Las personas que alcanzan grandes logros yo me imagino que son muy exigentes consigo mismos.
Otra señal es la que comentamos durante todo el episodio, que estás constantemente comparándote con los demás.
Siempre crees que lo haces peor que otra persona, que esa persona consigue hacer más cosas que tú, que las hace mejor.
Cuando constantemente estás mirando a los demás y tú te ves peor que ellos, ves que hace las cosas de peor forma o menos veces o lo que sea, pues ahí hay una clara señal de que estás siendo hiperexigente contigo mismo.
Siempre hay gente que lo hace mejor que tú y siempre hay gente que lo hace peor que tú.
Luego está el otro lado, que tengo un amigo que siempre se compara con los que lo hacen peor.
Claro, este amigo tiene una autoestima enorme, porque siempre está diciendo, pues yo estoy más delgado que ese tío, o yo soy más rápido que ese tío, pero si va en silla de ruedas, claro que eres más rápido, hombre.
Claro, no hay que ir a un extremo ni al otro, como en toda la vida, pero es más bien compararse todo el rato con lo que hacen los demás, yo creo.
No tanto con si una persona corre más rápido que tú, porque siempre va a haber alguien que corra más rápido que tú, o eres la persona más rápida del mundo, o bueno, siempre va a haber alguien mejor, pero es más bien, por ejemplo, yo a nivel personal, si cada día me comparo con lo que consiguen hacer mis amigas, mi familia o cosas así, puedo acabar sintiéndome mal, porque a lo mejor yo esta semana no conseguí hacer tanto deporte como una amiga que fue todos los días al gimnasio y yo no, o pues porque una amiga es capaz de hacer una cena increíble, cocinar para toda su familia y yo no tengo tiempo para hacer eso, o porque, no sé, un familiar este mes se leyó cinco libros y yo no me leí ni uno.
Claro, cuando empiezas a hacer eso, pues es que es normal que te acabes sintiendo mal, porque siempre va a haber gente que haga algo mejor o peor que tú, entonces no puedes estar siempre compándote constantemente.
Sí, y también podemos hablar de cuando te hablas muy mal a ti mismo, porque una de las características básicas de una persona muy exigente consigo misma, hiperexigente, es que se trata muy mal a sí misma esta persona.
Y esto lo podéis ver, oyentes, claramente, si algún día en el que estáis siendo muy exigentes con vosotros mismos, analizáis esos pensamientos que os decís a vosotros mismos, y podéis incluso escribirlos o decirlos en voz alta, y luego yo le diría esto a un amigo, imagínate, eres muy exigente contigo mismo, entonces consideras que no estás haciendo lo suficiente, eres muy vaga, eres muy perezosa.
Sin embargo, esto nos lo decimos a nosotros mismos, nunca se nos ocurría decirlo a otras personas, porque obviamente uno es una falta de respeto enorme y además no le haces ningún bien a una persona.
Si tú crees que tu amigo es vago y no trabaja, tampoco le ayudas insultándole, diciendo que es un vago y que haga algo y qué idiota eres que no haces nada, puto, vago, tal.
Entonces está bien hacer este ejercicio, pensar que a veces nos decimos cosas a nosotros mismos que no se las diríamos a otras personas.
Entonces Rebe, ya hemos visto algunas de las señales con las que podrías decir que eres muy exigente.
A algunas personas les puede afectar más que a otras, pero puede hacer que tengas una insatisfacción vital, que nunca estés satisfecho, que tengas mucho sentimiento de culpa, ansiedad e incluso que tengas al final el síndrome del burnout que le llaman, sentirte quemado, quemada, sentirte como emocionalmente reventado cuando estás que ya no puedes más.
Entonces esta es la consecuencia final de exigirte tanto, que intentas llegar a tanto, intentas hacer tantas cosas que al final como que te agotas, ya no tienes más energía.
Así que Rebe, vamos a hablar de algunas ideas, soluciones, consejos para intentar rebajar ese nivel de exigencia.
Pues una de las primeras y relacionada con justo lo que acabas de comentar hace unos minutos, es intentar hablarte a ti mismo o tratarte como tratarías a un amigo.
Es decir, justo lo que tú estabas comentando, no decirte esas frases tan negativas, tan juzgadoras, con un tono tan de crítica, sino pensar si esto lo estuviese diciendo un amigo, ¿Cómo le respondería?
Porque lo más probable es que intentase ser lo más conciliador posible, amable, hacerle entender que no es tan así, que no es todo tan negativo, que lo está haciendo bien.
Entonces intentar verte como si fueras un amigo y hablarte como le hablarías a él.
Bueno, a mí me hace un poquito de gracia hablar de soluciones porque yo me siento muy identificado con una persona hiper exigente, entonces me siento como un poco hipócrita si ahora empiezo a hablar de soluciones y consejos porque yo no he conseguido superar mucho este punto, pero bueno, son cosas un poco obvias a veces, pero que nos olvidamos de hacerlas.
Entonces, una cosa que puede ser útil es distinguir entre un hecho y una interpretación que tú haces.
Por ejemplo, cuando tú cometes un error puedes vale, cometí este error por hice un episodio un poco cutre o un poco malo, o me equivoqué en un episodio, ahora lo estoy llevando a mi campo, he publicado un episodio y he dicho un dato que era incorrecto, ese es el hecho.
Una persona hiperexigente soy un desastre, no hago nada bien, tengo que esforzarme más, una vez más, me ha pasado, qué desastre, qué mal, o sea, como que en lugar de pensar solo en el error, en el problema puntual, lo relacionas con tu identidad y cuando reaccionas algo con tu identidad dices yo soy así, es ya difícil cambiar y te estás volviendo muy exigente contigo mismo.
Entonces intentar distinguir los hechos, las cosas que han pasado de tu identidad.
Otro consejo que podemos dar, que bueno, es difícil pero ayudaría en este sentido, es intentar compararte menos.
Limitando un poco la exposición a lo mejor a cosas como redes sociales, por ejemplo, o a contenido que te hace sentir de esa forma.
No quiere decir que tengas que eliminar todas las redes sociales, no hablar con ningún amigo, no ver a más personas para compararte, no.
Pero a lo mejor puedes seguir cuentas, por ejemplo, que sean más realistas, que la gente que sube ese contenido sea más auténtico.
Pues como el vídeo que mencionábamos de esta chica que hablaba sobre que se frustró creando un contenido y cuenta la verdad, mira, no fui capaz de hacer esto, pasó esto.
Pues ese tipo de contenido más real, más auténtico, te hace ver que todos somos humanos y que a todos nos pasa esto, que nadie es tan perfecto como creemos, así que pues puedes exponerte más a este tipo de contenido y menos a ese que te lleva a compararte con la perfección y exigirte ser tan bueno como ellos.
Este consejo me parece muy acertado, de hecho esto es algo que yo he puesto en práctica en mi vida.
Yo durante muchos años de mi vida, los últimos cinco o seis años o siete, he consumido mucho contenido de crecimiento personal.
Los típicos creadores de contenido que hablaban de cómo ponerte más fuerte, cómo ganar más dinero, montar un negocio exitoso, ser exitoso en tu vida.
Bueno, muchos temas de crecimiento personal que realmente es contenido muy interesante y está muy bien y es útil, pero puede ser un poco tóxico si consumes demasiado contenido, porque claro, a no ser que también lo pongas en práctica al mismo ritmo.
Es decir, tú consumes ese contenido pero al mismo tiempo pues pones todos esos consejos en práctica.
Entonces si haces eso, supongo que no pasa nada, está todo perfecto, pero es difícil, es difícil poner en práctica todos los consejos y todas las ideas que te dan los creadores de contenido.
Que llega un punto en el que estás como en dos mundos, estás viendo un montón de contenido y pensando que tienes que hacer un montón de cambios en tu vida, darte duchas de agua fría, correr 70 kilómetros a la semana, conocer a cinco personas interesantes cada día, no sé, cosas así muy locas, pero al mismo tiempo no lo haces, pero sigues consumiendo ese contenido.
Entonces puede llegar un punto en el que tu yo actual, la persona que eres ahora, está muy alejada de la persona que quieres ser, de tu yo ideal.
Y cuando estás muy alejado de tu yo ideal, de esa persona que tú quieres ser, es cuando puedes frustrarte.
Entonces hay que tener cuidado con este contenido porque un poquito está bien, pero mucho te puede frustrar.
Por eso yo me he puesto la norma de no consumir contenido de crecimiento personal durante un tiempo, porque realmente yo ya sé lo que tengo que hacer para crecer personalmente, no necesito ver un vídeo o dos vídeos a la semana sobre eso.
También otra cosa que podemos intentar es ser más analíticos o pensar bien en lo que estamos viendo y con lo que nos estamos comparando.
Porque la realidad de todo este contenido es que está pensado para mostrar la mayor cantidad de cosas posibles en un vídeo.
Entonces tú a lo mejor ves un blog de un creador de contenido de este tipo, bueno, ya sea de vida personal, de crecimiento o simplemente de su día a día, de una persona, van a intentar hacer la mayor cantidad posible de cosas en ese vídeo, van a meter 5 hobbies, van a quedar con 6 grupos de amigos, van a salir de fiesta, van a hacer un montón de cosas porque al final quieren entretener.
Es normal que tú en tu día a día real no seas capaz de hacer todo eso, no puedes compararte con ese nivel de perfección.
Entonces tenemos que analizar mejor todo lo que vemos o lo que hacen otras personas, ver cómo es nuestra vida y no exigirnos el nivel de vida de otra persona, porque no es la realidad.
Y por último, el último consejo que podemos dar es centrarte más en lo que has conseguido y en lo que has logrado y olvidarte un poco de lo que te falta.
Está dirigido a emprendedores, pero bueno, yo creo que cualquier persona lo podría aplicar a su vida.
Es un libro muy sencillito que hablaba de que hay que centrarse más en lo que has conseguido, en lo que has logrado, y no tanto en lo que te falta por conseguir.
Porque claro, lo que te falta por conseguir es infinito, porque puedes conseguir cualquier cosa.
Pero los logros que tú has hecho, oye, los has conseguido y esos sí que los puedes contar.
Entonces, Rebe, para concluir, si una persona hiperexigente ha escuchado este episodio, ya tiene otra tarea más en la que ser muy exigente consigo mismo, ¿No?
Pues ahora todas estas personas están soy demasiado exigente conmigo mismo, tengo que ser menos exigente, tengo que seguir esta lista de cinco pasos.
A lo mejor ves vídeos de una persona que intenta motivarte a comer más sano, o hacer más deporte, o a lo que sea, y al final, en vez de motivarte, te está generando una presión que tú no eres capaz de gestionar.
Empiezas a compararte, a exigirte, y al final, en vez de ser algo positivo, es algo que está haciendo más daño que otra cosa.
Entonces, ¿Tú crees que el episodio de hoy ayuda a las personas hiperexigentes o les perjudica porque ahora tienen otra cosa más en la que tienen que mejorar, que es reducir su nivel de exigencia?
La verdad es que si realmente tienes un problema con esto, lo mejor es que acudas a un profesional y no a un episodio que hagamos tú y yo, porque desde luego no vamos a aportar ninguna solución real.
Entonces, siempre es mejor acudir a alguien que sepa del tema, de verdad, alguien que te pueda ayudar y no a nosotros.
Nosotros lo que podemos hacer es entretener durante un rato y ayudar a que la gente aprenda español, que es algo que nos dedicamos.