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Como siempre, hoy publicamos un episodio en abierto y otro episodio exclusivo para los suscriptores premium.
En el podcast Premium, Rebe y yo jugamos al Pasapalabra, un juego de adivinar la palabra.
Com Ahora, en este episodio, Paco y yo charlamos sobre algunas cosas que por lo general hacemos más los hombres.
Tienes que dejar de ver pantallas al menos una hora antes de dormir, tomar magnesio, darte una ducha caliente por la noche porque relaja más el cuerpo.
Cuando alguien te cuenta un problema, un hombre ya intenta solucionarlo en un minuto.
Pero si el que escucha es un hombre, seguramente intente darte la solución mágica.
Aunque yo creo que sí que son hábitos o cosas que hacemos de media más los hombres.
Pero bueno, yo creo que hoy vamos a ver algunas cositas que sí que solemos hacer más los hombres.
Y antes has dicho que no podemos generalizar, pero sí, vamos a generalizar, porque la idea de este episodio es reírnos y comentar algunas cositas que nos hacen gracia.
Claro, a veces hay que simplificar porque oye, está bien tener en cuenta la individualidad de cada persona y por supuesto cada persona es única, pero si quieres hacer un poco de humor tienes que generalizar, tienes que usar un poquito los tópicos.
Paco Precisamente Roi, y esto es algo que hace un youtuber llamado Álvaro Casares y este hombre, este cómico, nos ha dado esta idea, hemos visto un vídeo en Internet, nos ha gustado, entonces por eso sacamos las ideas o algunas de las ideas de este episodio de Álvaro.
Exacto, queremos darle el reconocimiento porque la idea la hemos sacado de un short que subió él a las redes sociales.
Entonces hoy hablamos de esas cosas un poquito raras o peculiares o extrañas que hacemos los hombres.
No todos, pero quizá más de uno que escucha este episodio se va a ver representado, seguramente no en todas las cosas, pero seguro que en algunas sí.
Y la primera es el ejemplo que hemos puesto de broma al principio del episodio, que cuando tú cuentas un problema a un hombre, muchas veces el hombre intenta solucionarlo en lugar de dar apoyo emocional.
Porque oye, a veces tú sí que cuentas un problema para buscar soluciones o consejos.
Tú podrías haberme Roi, he dormido mal y no sé cómo dormir mejor, ¿Me podrías dar algún consejo?
Podrías haberme dicho eso, Pero no, tú simplemente me has he dormido mal y yo ya He pensado en modo hombre solucionador de problemas, Paco no duerme bien, solución.
Y eso me lleva a pensar que quizás los hombres somos más impacientes que las mujeres, no tenemos tanta paciencia a la hora de escuchar a los otros.
Pues no lo sé, Obviamente esto ya es un tema complejo, las diferencias que podemos tener entre hombres y mujeres, que somos muy parecidos en muchas cosas, pero luego en algunas cositas podemos ser distintos.
No nos gusta pensar en más cosas que esas, que a veces puede ser bueno, pero otras veces puede ser malo.
Porque oye, no todo el mundo quiere soluciones a sus problemas, porque a veces tus problemas no tienen soluciones, solo quieres compartirlos con alguien para que te escuche, para que te dé apoyo emocional y ya está.
Sí, estoy pensando ahora, no sé, en alguna situación que nos ha pasado a muchos hombres, esto de que llega tu pareja a casa del trabajo, te quiere contar un problemita que ha tenido con algún compañero y quiere que la escuches, quiere que compartas su frustración, su dolor, lo que esté pensando, pero tú no, ya automáticamente estás pensando en la solución.
Entonces has tenido un problema con ese compañero de trabajo, entonces tienes que cambiar de trabajo o tienes que hablar con el jefe, oye, que no pasa nada, que a lo mejor ha sido un detalle no tan grave y no tienes que ser tan radical.
A veces está bien, pero otras veces obviamente no es algo agradable simplemente compartir tu frustración con una persona y que esa persona ya quiera darte soluciones.
A veces no hay que buscar soluciones, a veces simplemente tenemos problemas y ya está, y solo hay que aceptarlos.
Me gusta ese término que acabas de mencionar, Roi, el hombre solucionador de problemas.
Mío, creo que es un libro que leí hace un tiempo que se llamaba así, Homo Solver, me parece, pero bueno, no recuerdo bien.
Vale, Paco, pues te voy a hablar de una anécdota que me acordé cuando hablábamos de esto, porque me pasó algo parecido con un amigo.
Entonces estaba súper agobiado, súper estresado, porque claro, tenía un trabajo de ocho horas al día y luego llegaba a casa y se ponía a estudiar una ingeniería, que no es algo sencillo, estudios universitarios y tal.
De hecho yo en esa época casi no lo veía porque estaba siempre o estudiando o trabajando, era muy difícil quedar con él.
Entonces yo, como buen homo solver, cuando escuché eso qué hice, Paco, le dije Oh, te comprendo, qué putada, qué mal tío, venga, no te preocupes, poco a poco ya irá mejor la cosa.
Yo escuché sus problemas y vale, esto es lo que tienes que hacer tú los próximos meses.
Entonces lo primero es que le joer, llevas mucho tiempo trabajando en ese trabajo, ya tienes paro acumulado.
En España, cuando llevas un tiempo trabajando en un empleo, acumulas derecho a paro, es decir, si te despiden, cobras una pequeña paga cada mes durante un tiempo.
Entonces él tenía ya dos años acumulados de ese derecho, o sea, si a él lo despedían, podía cobrar el paro durante dos años, que no era mucha cantidad de dinero, pero bueno, era un dinero para ir tirando.
Entonces yo le tío, tiene, tienes que irte ese trabajo, que te despidan, cobras el paro y durante los próximos dos años estudias la carrera a tiempo completo y ya se solucionan todos tus problemas en un minuto.
Aquí viene lo gracioso, y es que este fue el típico consejo que damos los hombres, como el que reparte pan, sabes, o como el que reparte periódicos.
Vas por tu vida dando consejos, pero ni te acuerdas de los que das porque estás todo el día dando consejos.
Sí, sí, la famosa si yo fuera tú haría eso, pero oye, yo no soy tú, yo no tengo por qué darte tantos consejos.
Claro, y que si tú luego estuvieras en esa situación, seguramente no harías eso que has dicho.
Entonces lo gracioso es que unas semanas después quedé con mi amigo y me ve y me Roi, te hice caso.
Y efectivamente me hizo caso supongo que él ya tenía un poco esa idea o lo había pensado, pero cuando yo se lo planteé oye, pues es verdad, voy a hacerlo.
Lo positivo de la historia es que ese amigo tenía mucha fe en ti, tenía mucha confianza porque le diste ese consejo y lo siguió al pie de la letra.
Pero bueno, la verdad es que en este caso creo que fue la única persona de la historia que me hizo caso Paco.
Le fue bien porque acabó la carrera antes, ahora ya tiene un trabajo de ingeniero y tal.
Imagínate que al pobre le hubiera ido mal, que hubiera dejado el trabajo y luego hubiera tenido problemas en la universidad y también hubiera tenido que abandonar la carrera, la universidad.
Si le va bien tú le fue bien porque yo le di un gran consejo, entonces parte de ese éxito es mío porque le di el consejo.
En este vídeo, este youtuber, Álvaro Casares, también decía que los hombres solemos tardar en ir al baño, que esto es como algo más de hombres.
Él dice que las mujeres tardan menos, pero los hombres dice que nos echamos un buen rato en el baño.
Cuando hablamos de ir al baño, hablamos de ir al váter, ir al inodoro, hacer nuestras necesidades, Porque yo creo, al menos mi experiencia me dice que las mujeres pasan más tiempo en el cuarto de baño, con el maquillaje y con otras cosas.
No obstante, si hablamos de ir al baño, creo que sí los hombres pasamos más tiempo que las mujeres.
Claro, para que nos entendamos, porque al final esto es un podcast de aprender español, hablamos de hacer caca.
Vale, o sea, por si alguien no se ha dado cuenta, ¿No es un poco, bueno, vulgar decirlo, pero oye, estamos para aprender español?
Entonces, cuando vas al baño, no cuando vas a hacer pis, sino cosas más importantes.
Yo no sé si estoy de acuerdo o no, Quizá si veo mi grupo de amigos tal, mi círculo, sí que creo que los hombres tardamos un poquito más que las mujeres.
Sí, te iba a decir eso, y es que normalmente nos llevamos el móvil y es como, venga, pues un momento para aislarse, para desconectar, un descanso en el trabajo y lo que deberían ser dos, tres, cuatro minutos se convierten en 15 minutos, Roi.
Y hay que decir que esto no es algo solo de ahora, porque ahora tenemos los móviles, entonces nos distraen mucho, pero bueno, todos nos acordamos de esa imagen del padre ya al baño con el periódico o con una revista, sobre todo con el periódico, al menos esa es la imagen que tengo yo de mi padre o de mi abuelo también con el periódico.
Y claro, estás ahí haciendo tus cosas y te distraes, empiezas a leer un artículo interesante y de repente, ostras, llevo aquí 15 minutos.
¿Y bueno, Roi, entonces qué pasaba si nuestros padres o abuelos no tenían el periódico o ningún libro?
Entonces, sabes qué se ponían a leer la etiqueta del champú o de la lejía o de lo que fuese, porque había que entretenerse de alguna manera.
Sí, sí, me acuerdo de leer la etiqueta del champú que te decía cómo utilizarlo, los ingredientes y tal.
Los móviles, aunque nos distraigan y aunque nos causen algunos problemas, pero tenemos que decir que nos ayudan a pasar esas horas muertas en el cuarto de baño, esas horas en las que no piensas en nada.
Y precisamente Álvaro, Álvaro Casares, este cómico, decía que también las mujeres no pueden entender la capacidad tan grande o la habilidad tan grande que tenemos los hombres para estar mucho tiempo pensando en nada.
Yo esto lo hablaba con mi cuñada, con la hermana de mi pareja, con la hermana de Rebeca, porque un día ella estaba escuchando un podcast y hablaban de esto precisamente, se reían un poco, era un podcast con varias mujeres y se reían de los hombres que tenemos como.
No sé cómo le llamaba ella, creo que decía que estamos en la habitación blanca o en el espacio en blanco, no recuerdo qué nombre le ponía, pero era así gracioso, y se reían precisamente de eso, de cómo tenemos una habilidad para estar pensando en nada, para estar ahí como en pausa.
Y yo cuando me lo contó, lo hablaba con ella y decía pues es verdad, a mí me gusta tener esos momentos en los que estoy ahí, que no pienso en nada.
Sí, de vez en cuando es bueno no pensar en nada, es necesario incluso o también pensar en cosas insignificantes de vez en cuando, por ejemplo, estoy empanado, distraído y mi pareja me oye Paco, ¿Te pasa algo?
Y yo simplemente estoy pensando en el partido del Real Madrid el fin de semana anterior.
Sí, y dicen que a las mujeres les cuesta más no pensar en nada, es como que las mujeres tienden más a tener más pensamientos en la cabeza y les cuesta más vaciar la mente y los hombres pues como que tenemos, no sé si es una habilidad o un defecto, depende, puede ser una habilidad, puede ser algo bueno y puede ser algo malo también depende del momento.
Pero sí que tenemos esos momentos en los que estamos ahí, que parece que estamos pero que no estamos al mismo tiempo.
Si es que parece Roi, que nos gusta tener esos momentos de soledad aislados del mundo.
Seguro que a las mujeres también en ocasiones, pero tengo la idea de que un poquito más a nosotros, a los hombres.
Pero bueno, por supuesto esto son generalizaciones, entonces no siempre se tiene que aplicar.
Pero bueno, yo sí que con mi círculo, amigos y tal, sí que veo que nosotros somos más de tener esos momentos en los que no estamos pensando nada o queremos estar solos.
A veces puede ser difícil de entender, pero ya está, quizá voy a ver un vídeo o quizá voy a pensar en mis cosas, pero como que no voy a hacer nada en concreto, pues.
Venga, pues seguimos con la siguiente cosa que dice este cómico Álvaro Casares, que dice que lo solemos hacer los hombres y dice que tenemos una capacidad muy grande de estar en silencio con otros hombres y él dice que en comparación las mujeres como que les cuesta más estar en silencio, que quizás sienten ese silencio como algo incómodo y tal, pero en cambio los hombres estamos en silencio y no estamos preocupados.
Hombre, yo también pienso que aprovechamos para pensar en nada, entonces es perfecto porque dices uy, hay un silencio pues voy a pensar en mis cosas o voy a estar pensando en nada o en una cosa muy concreta.
Fíjate que me he tomado mi tiempo para responder porque no estaba pensando mucho y he necesitado pensar y porque claro,.
Esto es el podcast y no podemos dejar silencios porque si no quedaría raro pero cuando tú y yo estamos preparando el episodio hay algunos momentos en los que estamos varios minutos sin hablar porque estamos buscando información, pensando en qué decir y de repente es como Ah, Paco, ¿Sigues ahí?
Sí, sí, podemos estar minutos en silencio preparando algunas cositas como decías o pensando en nuestras cosas y a mí no me resultan incómodos esos minutos ¿Y a ti?
Yo ya no sé si esto es más de hombres o de mujeres, ahí ya no lo tengo muy claro, la verdad.
Pero bueno, sí que los hombres creo que tenemos una capacidad de estar en silencio con otros hombres.
Ya que hablas de capacidades o de habilidades, Roi ¿Sabes una habilidad que tenemos los hombres maravillosa?
Este cómico dice que no solemos ser muy buenos a la hora de cambiarnos de ropa y precisamente por eso repetimos ropa muy a menudo.
No des detalles, no nos hables ahora de tus calzoncillos, ¿Cada cuánto te los cambias?
No, hombre, los calzoncillos sí que los cambio ya por una higiene básica pero sí que reconozco que, bueno, a mí me gusta repetir la ropa porque aparte yo soy como muy simple, entonces cuando me gusta un outfit, como le llaman ahora, cuando me gusta una vestimenta, bueno, una combinación de pantalón con camiseta y tal, pues lo repito, lo repito cada fin de semana y al día siguiente también, obviamente si está sucio algo me cambio la ropa, pero si no me gusta ir siempre con la misma ropa, Paco, es como que ya tengo el problema solucionado porque digo, vale, ya sé lo que me puedo poner y me lo pongo todos los días.
No lleves la misma ropa que te pusiste ayer y la que te pusiste antes de ayer, por favor, cámbiate.
Entonces esos son los dos momentos en los que digo, vale, tengo que cambiar la ropa.
La ventaja es que no tenemos compañeros de trabajo, entonces trabajamos solos en nuestras oficinas, así que es más fácil.
Pero si tuviéramos que ir cada día a la oficina, oye, pues los compañeros nos mirarían de una manera rara.
Y yo, de hecho, cuando trabajaba una oficina, hace ya muchos años, sí que me cambiaba de ropa cada día porque los demás no pensasen que era un guarro o algo así.
No por tu higiene personal, sino porque lo hacías para que los otros no pensaran que eras un guarro.
Si no está sucio, si no huele mal, si no tiene manchas, si no has sudado ni nada con esa ropa, ¿Qué problema hay?
Lo que pasa es que cuando tienen algún agujero, pues ya llega el momento de coserlos o de tirarlos.
Pero yo bueno, pues están bien, el agujero es pequeñito, puedo seguir con los mismos calcetines, no tengo por qué tirarlos o coserlos y.
Es que yo creo que esto también puede ser algo más de hombres, que nos da pena tirar la ropa.
Sin embargo, cuando una prenda está un poco vieja, un poco rota, o tiene alguna mancha difícil de quitar, nos da pena tirarla y decimos Bahía.
No sé si te acuerdas, Paco, de esta imagen, creo que era el presidente del Fondo Monetario Internacional.
Es una imagen de hace unos cuantos años, que tuvo que descalzarse, si no recuerdo mal, creo que para entrar en algún tipo de templo o algo así.
Bueno, no recuerdo los detalles, pero en un acto público tuvo que descalzarse y tenía el calcetín roto, Paco, un tío que tendrá un montón de dinero, con una posición muy importante y tal, pero claro, decía si, no está tan mal este calcetín, me da pena tirarlo.
Entonces parece que les cogemos cariño a algunas prendas de vestir, o esas camisetas, como comentabas antes, hace unos segundos, esas camisetas que tenemos de no sé, que nos han regalado en alguna carrera o algún evento así.
Y luego tienes el armario lleno de ropa que no utilizas nunca porque, bueno, no está en muy buen estado, pero que te da pena tirar.
Entonces, las indirectas es cuando alguien no quiere decirnos algo de forma directa, o sea, no quiere decirnos.
Imagínate, venga, vamos a poner de ejemplo al presidente del Fondo Monetario Internacional, ese hombre que en aquel momento tenía un agujero en el calcetín.
Claro, yo me imagino que el día de su cumpleaños la mujer le oye, ¿Y si te regalo unos calcetines?
Y la no, no, pero a lo mejor te puede hacer ilusión, hay ahora una oferta en el Carrefour de calcetines.
Y claro, era una indirecta, no le estaba por favor, cámbiate de calcetines que los tienes todos rotos.
Sí, y era una indirecta no tan indirecta, me parecía un poco más directa, pero sí, sí, parece que para él, o al menos en su cabeza, no era algo importante que hubiera agujeros en los calcetines.
Yo creo que sí que a los hombres nos cuesta un poquito más entender las indirectas.
Yo creo que es por lo que hemos hablado, de que nos gusta pensar en nada o en algo muy concreto, estar ahí como en nuestro mundo.
Creo que sí que es algo que yo lo relaciono más con los hombres, no fijarse en los detalles, ser un poquito más despistados.
¿Estás diciendo, Roi, que los hombres somos más simples, más ignorantes, estamos en las nubes todo el tiempo?
Sí, a ver, yo creo que simples, que tiene cosas buenas y cosas malas, porque luego hay un problema y rápidamente tienes la solución, ¿No?
Entonces, el momento en el que se necesita una solución rápida, oye, quizá esto es bueno porque vas ahí directamente a solucionarlo.
Bien, pues déjame que te hable entonces del siguiente punto que Álvaro, este cómico, comentó.
Y es que él defendía el punto de que a los hombres nos cuesta muy poco o no nos cuesta nada hacernos amigos de otros hombres.
Y bueno, pues quiero preguntarte, por supuesto, ¿Qué piensas sobre este punto, Roi?
Así como en otras cosas sí que lo veo más claro en este punto no estoy tan seguro.
Pero bueno, sí que creo que si un hombre tiene alguna coincidencia con otro hombre, hay algo en lo que coinciden o tenemos algo en común.
Creo que cuando pasa eso sí que de repente hay como una conexión especial y en 10 minutos es tu colega de toda la vida, ya casi ya.
Creo que sí, Creo que cuando tenemos algo en común y sobre todo algo muy importante a lo que le damos mucha importancia.
Yo te quería mencionar de nuevo lo que te he dicho antes, porque también sabes que soy básico al Real Madrid.
Cuando conozco a alguien y ese alguien me dice que le gusta el Real Madrid, también te digo que siento una conexión con ese alguien.
Algo a lo que le das mucha importancia, puede ser una moto, puede ser el equipo de fútbol.
Obviamente estamos tirando un poco de estereotipos, de tópicos, y hablamos de esos hobbies típicos de los hombres, que obviamente tienen, pues no todos los hombres tienen estos hobbies, o también mujeres tienen estos hobbies, pero bueno, hoy estamos tirando de tópicos, de estereotipos, entonces yo creo que sí, que cuando hay algo en común, pues te unes más a esa persona y te resulta más sencillo hacerte amigo o bueno, estar de buen rollo durante esas horas que estéis juntos.
Y a mí si alguien me dice que le gusta mi equipo, me da igual que sea un criminal, un asesino, un ladrón, lo que sea, no me importa.
Sí, y aunque hemos usado muchos estereotipos como tradicionales, de la masculinidad tradicional, también hay ejemplos que no son tan tradicionales.
El supermercado, Paco, yo cuando conozco a otro hombre, puede ser una mujer también, pero hablamos entre hombres.
Cuando conozco a otro hombre que es tan apasionado del supermercado Mercadona como yo, de verdad, hay una conexión especial ahí.
Hemos hablado en varias ocasiones del Mercadona en este episodio y es que es algo ya muy importante en la cultura española.
Bien, Roi, pues ahora llegamos a un punto que me entristece, porque yo aquí no puedo decir nada, este no es mi tema.
Bueno, porque hablamos de un lugar al que yo no puedo ir y no menciono o no quiero referirme al Mercadona, sino a otro lugar, al peluquero.
Su culpa, su culpa no es culpa de la genética ni de las hormonas, nada, nada, su culpa.
Entonces bueno, te dejo que hables tú aquí, porque según Álvaro los hombres no cambiamos o no cambiáis de peluquero.
Una vez más, puedo hablar por mí, pero no lo sé porque no hablo mucho con mis amigos sobre a qué peluquero vamos y con qué frecuencia vamos.
Estuve yendo a la misma peluquera 12 años o 14 años o algo así, era la peluquera de mi barrio y cuando me mudé seguí yendo durante unos años, pero claro, tenía que coger el coche y tal, ya me daba un poco de pereza, pero bueno, era mi peluquera de siempre.
Entonces yo seguía yendo a la misma peluquera, pero ya los últimos meses sí que venga, voy a buscar un nuevo peluquero porque me da pereza tener que coger el coche para cortarme el pelo.
Y ahora tengo un nuevo peluquero, pero ya he ido varias veces y espero que sea mi peluquero de confianza durante muchos años.
Entonces sí, o hasta que se muera él, pero bueno, o hasta que me quede calvo y le eche la culpa.
A ver, hoy no es una conversación que se base mucho en la ciencia, ya te lo digo porque estoy de acuerdo.
Efectivamente, Roi, siempre iba al mismo peluquero o a la misma peluquera, una mujer en este caso, pero dejé de ir muy pronto, a los 22 años dejé de ir.
Intento meterme las manos en los bolsillos porque no sé qué hacer con las manos, entonces me da un poco de cosa.
No me gusta ponerme en esa posición, ahora poner el pulgar hacia arriba, pero parece que es una foto bastante típica o una posición bastante típica de algunos.
Esos hombres que son como una generación mayor que la nuestra o dos generaciones mayores que la nuestra.
Que también es el típico símbolo como muy repetitivo y tal, pero a mí me gusta hacerlo cuando me saco una foto.
Entonces te recomiendo que te metas las manos en los bolsillos para las fotos, hombre.
Bueno, y ahora ya vamos con la última cosa que menciona en el vídeo Paco y este youtuber.
Es que cuando tenemos un poquito de fiebre o nos duele el estómago, nos tumbamos en la cama, en el sofá y parece que nos vamos a morir.
Rebeca, mi pareja, siempre se ríe de mí, incluso se queja ella porque joder, tienes un poquito de fiebre y estás como si no sé, tuvieras la malaria.
Y ella me yo tengo la regla, cada mes estoy mucho peor que tú y me quejo mucho menos.
Roi, no tengo ni idea de por qué hacemos eso, pero deberíamos dejar de quejarnos, que somos unos niños algunas veces.
Bueno, pues estas son las cosas que dice Álvaro en este vídeo que hacemos los hombres.
Quizá hay mujeres que lo hacen más que los hombres, pero bueno, sí que, al menos yo, por mi experiencia personal, diría que sí, que algunas de las cosas que hoy hemos comentado son más de hombres que de mujeres.
Pero bueno, esto es generalizar y ya sabemos que al generalizar siempre podemos cometer errores.
Podríamos hacer una lista aquí interminable, Roi, y no es cuestión de hacerla, pero.
¿Tú qué echas en falta en esta lista de cosas que quizás son más de hombres que de mujeres?
Bueno, Roi, pues mi experiencia es que los hombres nos fijamos un poquito menos en los detalles que las mujeres.
Entonces, si tu pareja se ha cortado el pelo o si se ha comprado alguna nueva chaqueta o lo que sea, creo que nos damos menos cuenta que ellas.
Habrá hombres que se fijen más en los detalles, pero por lo general yo y los hombres que conozco somos poco de fijarnos.
Puede venir Rebeca por casa con un coche nuevo y a lo mejor no me doy cuenta si el coche es del mismo color.
Sí no recordamos las fechas, pero luego un dato aleatorio como la alineación del Real Madrid en la final de la Champions del 2011, ¿Lo recuerdas?
Bueno, estamos tirando estereotipos, el hombre futbolero, pero Paco, para acabar ya con otro estereotipo, o quizá no es un estereotipo, no lo sé, pero yo también creo que los hombres otra cosa que tenemos es esa competitividad absurda, no la competitividad de voy a ser más rápido que tú, o bueno, una competitividad que puede tener sentido, pero sino la que es más absurda.
Por ejemplo, vas caminando por el bosque con tu amigo, estáis haciendo senderismo y de repente veis un tronco o una roca muy grande y Tu amigo te ¿Qué te apuestas a que levanto esa roca o ese tronco?
Y estáis ahí intentando levantar una roca enorme sin ningún sentido, ¿Para qué haces eso?
Pero no sé, tienes algo ahí dentro del cerebro que te dice que intentes ganar esa competición absurda de levantar una roca.
Si tienes amigos así que se pelean por a ver quién levanta una roca o un tronco, búscate a otros, o.
A ver quién tira la piedra más lejos en un lago o así, te pones a tirar piedras para que reboten y a ver quién llega más lejos y te pasas la tarde ahí en el lago tirando piedras.
Bueno, hoy hemos visto diferentes cosas que puede ser que sean más de hombres, puede ser que no, como siempre estamos generalizando un poquito, pero bueno, algunas actitudes sí que pueden estar más identificadas con los hombres que con las mujeres.
Bueno, pues Paco, dejamos aquí el episodio, un placer como siempre, hablar contigo, cuídate mucho y hablamos la semana que viene.